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Acuerdo con una fundación
La ciudad de Buenos Aires tendrá un código de protección
ambiental
De la redacción del proyecto de ley participarán
Daniel Sabsay y distintas ONG
El gobierno porteño y la Fundación Ambiente y Recursos
Naturales (FARN) firmaron ayer un convenio por el cual la ONG encabezará el
proceso de redacción de un Código Ambiental, del cual hoy
carece la ciudad de Buenos Aires.
La firma del convenio estuvo a cargo del ministro de Medio Ambiente,
Marcelo Vensentini; del presidente de la Comisión de Ecología
de la Legislatura porteña, Juan Manuel Velasco, y del director
ejecutivo de la FARN, Daniel Sabsay.
El convenio "tiene como objetivo dictar un Código Ambiental
que reúna, ordene y profundice los lineamientos constitucionales
de protección ambiental para la ciudad", se explicó durante
el acto que se realizó en el microcine del Palacio de Gobierno.
Es que la Constitución de la ciudad de Buenos Aires establece
que se dictará un Código Ambiental, pero eso aún
no sucedió.
"Durante mucho tiempo vinimos trabajando en conjunto con la Legislatura,
especialmente en los temas ambientales, tanto en lo que se refiere a
las normas como a los procesos para reglamentarlas. Pero siempre quedaba
pendiente esta deuda del Código Ambiental", explicó Vensentini.
El funcionario dijo que lo primero que se va a hacer es la preparación
de un digesto con todas las normas ambientales que tiene la Capital,
que se conocerá en las próximas semanas. "Pero el
Código implica una sistematización que es necesaria",
agregó el ministro.
"Este es un proceso que tenemos que hacer con la sociedad civil,
por eso decidimos firmar este convenio con la FARN, que dirigirá el
trabajo", continuó Vensentini.
El convenio también establece que la FARN deberá prestar
asesoramiento y asistencia técnica para la realización
de un proceso de elaboración participada de normas, en tanto que
el ministerio y la Legislatura acordarán la invitación
de organizaciones dedicadas a la transparencia institucional para el
monitoreo del proceso, como también la de reconocidas organizaciones
vinculadas con temas ambientales.
Velasco, por su parte, elogió la iniciativa: "Es una deuda
constitucional que tenemos pendiente con los porteños. Y cuando
uno analiza la complejidad que tienen los temas ambientales se da cuenta
de lo necesaria que es esta herramienta".
Varias leyes
La ciudad de Buenos Aires tiene una cantidad importante de leyes que
protegen el ambiente. Una de ellas, que el gobierno debe aplicar ante
cada emprendimiento que pretenda realizar, es la ley 123 de impacto ambiental.
Pero también están la ley de ruido, que establece los
niveles sonoros tolerables y sancionables; la ley de educación
ambiental, cuya reglamentación está en trámite y
que incluirá el ambiente en las currículas de las escuelas
porteñas; la ley de minimización de residuos, que pretende
disminuir la cantidad de basura que va a los rellenos sanitarios, y la
ley del aire, entre las sancionadas más recientemente por la Legislatura.
Sin embargo, hay otros temas, como por ejemplo los residuos patogénicos,
sobre los cuales no existe legislación.
"Por eso lo primero es el digesto. Esa herramienta nos va a permitir
determinar si existen lagunas jurídicas. Esa documentación
preliminar funcionará como diagnóstico", explicó Sabsay
a LA NACION.
"Pero lo que hay que destacar es que este hecho es un hito. No
hay mucha experiencia en la Argentina de elaboración participada
de normas, y de códigos directamente no existe. Si se repitiera
más seguido podría comenzar a cambiar nuestra cultura política",
subrayó el constitucionalista.
Para realizarlo, la ONG tiene un período de tres años
y medio. "Esta norma está pensada como un proceso de doble
lectura. La mejor manera de que llegue a la Legislatura y sea votada
por la mayoría es asegurar el consenso. Aquí se podría
hablar de «anomia boba», que se produce cuando existe un
exceso de normas mal compaginadas", dijo Sabsay.
Aunque el constitucionalista aclaró que el citado Código
no estará por encima de las leyes, "debe regir el principio
de congruencia: debe existir una coherencia según la cual el eje
de la norma más importante debe prevalecer".
El gobierno y la Legislatura porteña trabajan ahora en un plan
urbano ambiental, pero su tratamiento, según los especialistas,
parece cada vez más lejano.
Por Laura Rocha
Fuente:La Nación
Septiembre 14 , 2006
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