Tucumán: Cubiertos de tierra y hollín, es cada vez más difícil respirar en la ciudad

El alto nivel de polución en San Miguel de Tucumán no tiene freno. La tierra, el hollín y el humo negro de los vehículos atentan hacen irrespirable el aire en el centro. La eliminación de espacios verdes y la falta de planificación en las edificaciones agravan aún más esta situación. Advierten sobre los daños que las partículas causan en la salud. El viernes se dictará un taller sobre cambio climático y Agenda 21.

La situación empeora año a año y a este ritmo no sería descabellado pensar que la ciudad termine siendo como San José de Costa Rica o Caracas, ciudades con niveles de contaminación superiores a lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y ubicadas escalones más abajo de México o Bogotá ciudades donde la polución ya causaron emergencia sanitaria. San Miguel de Tucumán va por ese camino porque los factores detonantes de esta polución en vez de haber enfrentado medidas paliativas tienden a potenciarse peligrosamente.

Cada uno de estos agentes aporta en mayor o menor medida a que dentro de las cuatro avenidas se haga cada vez más difícil respirar. Justamente, en esta época de año es cuando esta situación tiende a agravarse por diferentes particularidades. Una de las más graves es el hollín que despiden los ingenios azucareros que se precipitan en cada punto de la ciudad. Microscópicas o de gran tamaño, las partículas ennegrecen el aire, el agua, el suelo y son inhaladas por los seres vivos generando problemas respiratorios. La ausencia de dispositivos en chimeneas de los ingenios y la arcaica práctica de quema de caña refuerzan el daño ambiental que ocasiona el hollín.

Si la temporada invernal implica toneladas de cenizas en el aire, la ausencia de lluvias empeora más el simple hecho (y derecho) de respirar un aire limpio. Se estima que hace más de cuatro meses que, más allá de unos cuantos chaparrones aislados, los capitalinos viven en medio del polvo por la ausencia de precipitaciones y vientos.

A esto se le suma el alto porcentaje de calles sin pavimentar que asciende al 45 por ciento, según establece un diagnóstico denominado GEO Ciudades para el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). De esta forma, sólo basta subirse a lo más alto de un edificio para percatarse de la nube de smog que cubre gran parte de la ciudad disminuyendo sensiblemente la visibilidad.

El humo de los vehículos empeora todo

Hastiados de la ceniza que carcomen sus pulmones, los tucumanos deben agregar otro elemento despreciable al cóctel tóxico que diariamente deben inhalar: el humo negro que despiden los vehículos. Según un informe elaborado por el Departamento de Inspección General de la Dirección de Producción y Saneamiento Ambiental municipal (Dipsa), cada tres meses son más de 70 los ómnibus que fueron sacados de circulación debido a los altos índices de contaminación que generaban.

La mitad de ellos pertenecen a las líneas 10, 110, 4 y 102. A esto se le agregan los vehículos particulares que tampoco reciben un control de emisiones gaseosas adecuado. La principal zona generadora y receptora de los viajes del área metropolitana realizada por el transporte público y vehículos en general es la zona de las cuatro avenidas que recibe una afluencia del 71,6 por ciento de los viajes privados y públicos diarios, según se sostiene en el denominado Plan Estratégico de Tránsito y Transporte de la capital que realizó entre 2001 y 2002 la consultora española TEMA.

Advierten sobre los daños que causa el hollín

El humo que despiden los vehículos está compuesto de monóxidos y gases tóxicos dañinos para el ser humano. Estas emanaciones pueden generar afecciones en las vías respiratorias, pulmones, fosas nasales e irritación de ojos.

Además, genera el agravamiento de cuadros de asma y enfermedades cardiovasculares como problemas respiratorios crónicos en general, según explicó a primerafuente el jefe de la Unidad Respiratoria del Hospital Padilla, Jorge Ávila.

Las islas de calor y los centros de manzana

Si la tierra y las partículas que inhalan los tucumanos dificultan la respiración, adquiere relevancia en esta problemática el avance de la construcción sobre los espacios verdes. Según el arquitecto Rafael Caminos, es normal percibir que en el microcentro se perciba algunos grados más de temperatura en comparación con otras zonas de la ciudad. El paulatino reemplazo de espacios verdes por el cemento impide que la vegetación absorba las partículas dispersas en el aire agravando la polución reinante. “Frente a esto, se hace necesario un ordenamiento territorial que incorpore variables ambientales”, destacó.

Caminos también destacó la importancia que cumplen los centros de manzana en las áreas urbanas. “Los patios de las construcciones conforman un núcleo de espacios verdes que permiten la circulación de aire, absorben tierra y hollín y mejoran la calidad de vida”, finalizó.


Fuente: Primera Fuente
Septiembre 14, 2006