Plan de un especialista en nuevas tecnologías energéticas
GNC: proponen reconvertir los colectivos

Un investigador del Conicet afirma que se ahorrarían subsidios y disminuiría la contaminación

En la actualidad, la Argentina es, por lejos, el país con mayor número de vehículos de GNC: tiene más de un millón de autos reconvertidos en los últimos veinte años. Este parque automotor es alimentado por un eficaz sistema de distribución, con más de mil estaciones de servicio abastecidas por plantas compresoras de una tecnología nacional que es líder en el nivel mundial. Por otra parte, la tecnología desarrollada en el país para sistemas adaptadores de motores nafteros y para cilindros también es competitiva internacionalmente.

Con estas condiciones favorables y el fin de las reservas petrolíferas pendiendo como una espada de Damocles sobre nuestro futuro energético, ¿no sería lógico adaptar estos desarrollos y reconvertir la flota de colectivos?

Para el doctor Luis Juanicó, investigador del Conicet en el Centro Atómico Bariloche y multipremiado especialista en eficiencia energética, la respuesta es clara como el agua: "Hoy por hoy se están gastando mil quinientos millones de dólares por año en subsidios al gasoil. Con el mismo dinero podríamos reconvertir la flota de colectivos y al mismo tiempo ahorrar mucho de un combustible que se va a terminar", razona, con total sencillez.

Según el investigador, además del exitoso desarrollo tecnológico local en reconversión de vehículos particulares, el país tiene un mercado sustentable y creciente, amparado en condiciones de competitividad del GNC únicas en el mundo. Las asociaciones comerciales del sector también alcanzaron un notable grado de madurez y son referentes en el mundo. Por eso resulta paradójico que esta experiencia exitosa no tenga un desarrollo comparable en los sistemas de transporte de cargas y pasajeros.

"Mientras en muchos países el GNC se ha implementado casi exclusivamente en camiones y colectivos, pero no en automotores (es el caso de los Estados Unidos y Canadá), o en ambos usos (en la India, Paquistán e Italia), la Argentina detenta el poco probable privilegio de ser el único país de los que tienen un gran desarrollo del GNC en el que éste casi no penetró en el sistema de flotas «dedicadas»", afirma.

Uso racional del combustible

Juanicó estudió extensamente el tema y llegó a la conclusión de que las causas de este desarrollo unilateral no se encuentran en limitaciones tecnológicas ni económicas, sino en una falta de coordinación entre los interesados.

"Hay varios malentendidos -dice-: las firmas que fabrican los cilindros de gas sólo los hacen de acero, pesados, y de pequeña capacidad. Un colectivo necesitaría entre 10 y 11 de esos cilindros, lo que los hace poco funcionales. Además, como las experiencias se hicieron cuando las estaciones tenían menos presión, requerían mucho tiempo de recarga. Antes solían diseñarse sistemas de almacenamiento de una única boca de carga; pero hoy hay compresores de gas que se exportan al mundo y que podrían llenar el tanque de un colectivo en 10 minutos o menos."

"Al comienzo, cuando los colectivos se quedaban sin gas, había que ir a buscarlos con una grúa -prosigue-. Hoy ya hay motores duales que usan un 10% de gasoil y un 90% de gas."

El consumo vehicular de GNC es de nueve millones de metros cúbicos por día en todo el país, mientras que el consumo nacional de gas ronda los 140 millones de metros cúbicos.

"Es decir que se podría destinar una parte de ese volumen al transporte de pasajeros sin generar un impacto importante", asegura el investigador, que está impulsando la creación de un Laboratorio de Uso Eficiente de la Energía y Nuevas Tecnologías Energéticas en el CAB y acaba de elevar un pedido a las autoridades de la Comisión Nacional de Energía Atómica.

A partir de estas premisas, Juanicó está intentando reunir a los responsables de empresas que fabrican tanques de GNC, de asociaciones comerciales y de compañías de transporte de pasajeros para presentarles las soluciones tecnológicas que están a su alcance. "Habría menos contaminación y dejaríamos de subvencionar a los colectivos -afirma Juanicó-. Tenemos una oportunidad única y el gas más barato del mundo. Hoy por hoy, es una vergüenza que con los desarrollos tecnológicos que existen no tengamos colectivos de gas."

Por Nora Bär


Fuente: La Nación (Argentina)
Septiembre 19, 2006