|
Pequeñas empresas lejos del horizonte verde
A paso lento, las mayores compañías de América Latina
y el Caribe incorporan normas ambientales para medir y reducir la emisión
de gases que producen el efecto invernadero, al retener calor en la atmósfera,
pero para las empresas pequeñas y medianas, que son la gran mayoría,
el tema apenas asoma en el horizonte.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) celebró
que el gobierno y el empresariado de México, país responsable
de 1,5 por ciento de la emisión mundial de gases invernadero, hayan
adoptado en agosto un programa voluntario para medir y reducir esos gases.
Se trata del proyecto Greenhouse Gas Protocol (Protocolo de Gas Invernadero),
del que ya son parte unas 150 firmas en el mundo. Financiado por agencias
internacionales, ese plan ofrece a empresas de todo tipo, incluidas las
medianas y pequeñas, capacitación e instrumentos para medir
sus emisiones, identificar oportunidades de reducirlas y atraer tecnologías
limpias.
El primer país en desarrollo que se suma al plan es México,
donde hay 48.000 empresas, y 75 por ciento de ellas no cumple con las normas
ambientales, según reconocen las autoridades.
Jonathan Lash, presidente del no gubernamental Instituto de Recursos
Mundiales (WRI, en inglés), organización que junto con el
Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible financian el
Greenhouse Gas Protocol, declaró que con el proyecto México
se colocó en una posición de liderazgo en materia ambiental.
Lash resaltó que un país en desarrollo asuma compromisos
claros, cuando Estados Unidos, el mayor emisor de gases invernadero, se
niega a ratificar el Protocolo de Kyoto, diseñado para reducir la
producción de esas sustancias.
El programa es una buena iniciativa, pero apenas representa el
comienzo y no hay que sentarse en los laureles, opinó el coordinador
para América Latina y el Caribe del programa de Industria, Tecnología
y Comercio del PNUMA, Diego Masera.
Ojalá lo aprovechen sobre todo las pequeñas y medianas
empresas, que son las que están marginadas de las regulaciones
ambientales, y que el programa se replique en otros países del área,
dijo Masera a Tierramérica.
En la región, donde 80 por ciento de las empresas corresponde
a pequeñas y medianas, el cumplimiento de normas ambientales para
ese sector está en pañales.
Y es que muchas de esas firmas viven en niveles de subsistencia por falta
de créditos y acceso a tecnología, de modo que lo ambiental
no es prioritario para ellas, manifestó Masera.
De los certificados que entrega anualmente la Organización Internacional
de Estandarización (ISO, en inglés) para avalar procesos
productivos adecuados y sustentables, menos de tres por ciento corresponde
a América Latina y el Caribe, y de ellos la gran mayoría
fue otorgada a empresas de Argentina y Brasil.
En su mayoría, las firmas que han asumido compromisos ambientales
y se han sometido a controles son las más grandes y poderosas de
la región.
En el mundo empresarial de México, como en el resto de América
Latina, la aplicación de normas ambientales no es una prioridad,
dijo a Tierramérica el presidente del Consejo Empresarial para el
Desarrollo Sostenible de México, Eduardo Prieto.
En su opinión, la mayoría de los empresarios aún
piensa que lo ambiental representa gastos excesivos para sus negocios,
cuando está demostrado que la ecoeficiencia lleva en los hechos
hacia una reducción de costos, una idea que ha calado principalmente
en las grandes firmas.
El experto opinó que las pequeñas y medianas empresas son
pequeñas depredadoras del ambiente y que, si se las
considera en conjunto, el daño que causan es más importante
que el producido por las grandes industrias.
En cuanto al proyecto Greenhouse Gas Protocol, Prieto sostuvo que es
una esfuerzo para revertir las tendencias que estamos viendo en materia
de emisiones en el ámbito global, pero reconoció que
su impacto será pequeño, pues México y el resto de
América Latina son marginales en la liberación de los gases
invernadero, señalados como responsables del recalentamiento del
planeta.
El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático identifica
al dióxido de carbono, el metano y el óxido nitroso como
los principales gases que contribuyen al efecto invernadero, en porcentajes
de 60, 20 y seis por ciento respectivamente.
Para afrontar ese problema se acordó en 1997 el Protocolo de Kyoto,
que entraría en vigencia si Estados Unidos lo ratificara.
América Latina y el Caribe, donde 24 países han ratificado
ese Protocolo, es responsable de 11 por ciento de las emisiones de dióxido
de carbono. Brasil y México están entre los 20 mayores emisores
de ese gas en el mundo.
Esos gases existen de forma natural en el planeta, y la retención
de calor en la atmósfera es beneficiosa en cierto grado, pero las
actividades humanas, y principalmente el uso de combustibles fósiles,
han liberado cantidades adicionales de tales sustancias, hasta impactar
en el clima.
Para afrontar ese problema se acordó en 1997 el Protocolo de Kyoto,
que entraría en vigencia si Estados Unidos lo ratificara.
América Latina y el Caribe, donde 24 países han ratificado
ese Protocolo, es responsable de 11 por ciento de las emisiones de dióxido
de carbono. Brasil y México están entre los 20 mayores emisores
de ese gas en el mundo.
Para Masera, es importante que los empresarios de México, con
el apoyo del gobierno, apuesten a reducir sus emisiones, pues el país
es el que emite más dióxido de carbono en la región.
Las emisiones netas de ese gas en México se calculan en 444,5
millones de toneladas métricas, 67 por ciento de las cuales se originan
en la combustión de materiales fósiles, lo que coloca al
país como líder en esa materia, indica el PNUMA en su estudio
Geo América Latina y el Caribe 2003.
Fuente: IPS (International Press Service)
Septiembre 08, 2004
|