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Los residuos nucleares, las operaciones petrolíferas y la sobrepesca
están dañando la región ártica
El ecosistema ártico del Mar de Barents, de una riqueza excepcional,
se encuentra en serio peligro, según advierte un informe elaborado
por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma). La
excesiva explotación de los recursos pesqueros, los vertidos nucleares
y los planes para expandir la explotación de petróleo y
gas natural son las tres principales amenazas que se ciernen sobre esta
delicada parte de la biosfera.
Curiosamente, los vertidos nucleares procedentes de las bases militares
rusas no son la principal preocupación de los autores del informe,
que señalan la esquilmación de los caladeros de pesca como
el problema número uno para el mar de Barents. Según el
Pnuma, a pesar de las medidas de regulación adoptadas en los últimos
años, la actividad pesquera sigue realizándose de forma
preocupantemente descontrolada. El bacalao y otras especies emparentadas
con él son los principales amenazados por esta pesca salvaje.
Mercancías peligrosas La contaminación de las aguas es
el segundo factor en importancia señalado por los investigadores
de la ONU.
El informe apunta que, a pesar de todo lo que se ha escrito sobre las
bases de submarinos nucleares de la Flota del Norte rusa, el Mar de Barents
sigue estando mucho más limpio que la mayoría de los mares
europeos. Según el informe, los niveles de contaminación
no representan actualmente una amenaza para la salud humana o para los
ecosistemas, pero los planes para ampliar la explotación de los
yacimientos de petróleo y gas va a incrementar el nivel de circulación
de estas mercancías en seis veces de aquí al año
2020.
El Pnuma advierte del peligro que los posibles vertidos presentan para
la supervivencia de los hábitats naturales y pide que se elaboren
planes de contingencia para hacer frente a esta amenaza. Como tercer
aspecto, el informe menciona el almacenado de residuos nucleares procedentes
del combustible que utilizan las naves de la flota rusa y de los reactores
desmantelados. Aunque en la región de Murmansk se registran los
niveles radiactivos más altos del mundo, esta contaminación
no provoca actualmente un daño significativo a la salud humana
o al medio ambiente. Así que el mar en que se hundió el
submarino nuclear Kursk en 2000 está por el momento relativamente
limpio. Sin embargo, el riesgo de vertido continúa siendo muy
alto.
Almacenamiento de residuos Las condiciones de almacenamiento de los
residuos dejan que desear respecto a las normas internacionales. Las
organizaciones ecologistas han denunciado que algunos submarinos nucleares
son desmantelados a cielo abierto, con riesgo incrementado de fugas radiactivas.
Además, es de prever que el centro para el reciclado de los vertidos
nucleares en Mayak (región de los Urales) se vea pronto colapsado
de trabajo cuando Rusia empiece a recibir desechos de otros países,
tal y como aprobó el Parlamento.
El cuarto factor que amenaza el equilibrio del Mar de Barents es la
introducción de especies ajenas a sus ecosistemas. En el primer
caso se incluye el cangrejo procedente de Kamchatka, que se ha desarrollado
a una velocidad espectacular, en detrimento de otras especies locales.
También se da el caso de ejemplares de nuevas especies que han
sido traídas en el agua que los petroleros emplean como lastre
y que han sobrevivido y prosperado. Del informe se desprende que una
de las áreas naturales con peor fama en cuanto a contaminación
está todavía muy a tiempo de salvarse, pero hace falta
aplicar medidas serias y a largo plazo, algo difícil en un país
como Rusia.
Fuente: PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el
Medio Ambiente)
Septiembre, 01, 2004
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