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AMBIENTE-HAITI:
Un modelo para no imitar
GINEBRA, sep (IPS) - Haití, devastado esta semana por lluvias
huracanadas que causaron por lo menos 2.000 muertes y desapariciones,
mostró ser, en el marco de América Latina y el Caribe,
un país excepcionalmente vulnerable a desastres naturales, según
una agencia especializada de la Organización de las Naciones Unidas.
La secretaría del foro mundial para la Estrategia Internacional
de Reducción de Desastres (UN/ISDR, por sus siglas en inglés),
comparó los graves perjuicios sufridos por Haití con los
decesos de sólo once personas que provocó la misma tormenta,
incluso con precipitaciones más intensas, en la vecina República
Dominicana.
Las pérdidas de vidas y de hogares fueron mayores en Haití que
en el resto del Caribe, destacó Brigitte Leoni, portavoz de esa
agencia.
Unas de las razones ha sido el desenfrenado proceso de deforestación
que redujo la superficie boscosa haitiana a sólo nueve por ciento,
mientras que en República Dominicana es 14 por ciento.
Pedro Basabe, asesor técnico de la secretaría de la UN/ISDR,
mencionó la influencia del factor humano en la deforestación
de Haití. Una urbanización acelerada, la ausencia de políticas
adecuadas de manejo de la tierra y la explotación excesiva del
carbón vegetal, con la consecuente deforestación, acrecientan
la fragilidad del entorno haitiano, explicó.
Otro motivo de los efectos desiguales del huracán es el déficit
de Haití en materia de preparación previa, debido entre
otras cosas a que la Dirección de Protección Civil del
país ”carece lastimosamente de recursos financieros”,
indicó Basabe a IPS.
Ese organismo no está adscripta al ejército, como ocurre
en otras naciones, porque las fuerzas armadas han sido eliminadas del
ordenamiento institucional de Haití.
Organizaciones internacionales han realizado esfuerzos por adiestrar
a la oficina de protección civil haitiana, y se ha logrado establecer
en ella una base de conocimientos sobre el sistema de alerta precoz de
desastres, pero hay grandes limitaciones para la difusión de esa
información, especialmente en las zonas de más difícil
acceso, precisó Basabe.
Se carece de un buen sistema de comunicaciones por falta de una red
logística aceptable, ya que las carreteras, por ejemplo, están
en muy mal estado, apuntó.
Por otro lado, Haití atraviesa una vez más un periodo
de cambios políticos, y no existe el clima de estabilidad necesario
para diseñar y aplicar estrategias adecuadas de reducción
de desastres, alegó el especialista.
Sin embargo, la región de América Latina y el Caribe está en
general ”cada vez mejor preparada para afrontar los desastres”,
opinó.
Por ejemplo, funcionan organismos subregionales como el Centro de Prevención
de Desastres Naturales de América Central, la Asociación
de Países Caribeños y una nueva organización creada
por las naciones andinas, que se ocupa también de la prevención
de ese tipo de catástrofes.
Según la UN/ISDR, Cuba es un ejemplo de que la vulnerabilidad
de la población puede ser reducida mediante medidas de bajo costo
y mediante una fuerte determinación.
Durante el paso del furioso huracán Ivan, hace dos semanas, Cuba
demostró que es un modelo para los países en desarrollo
de manejo del riesgo ante esas tormentas, comentó el director
de esa agencia del foro mundial, Salvano Briceño.
La experiencia cubana puede aplicarse fácilmente en países
de condiciones económicas similares, e incluso en naciones con
mayores recursos que no logran proteger a su población tan bien
como Cuba lo hace, enfatizó.
Los desastres naturales castigan en especial a los países pobres,
según estadísticas de perjuicios económicos durante
los años 90.
En ese periodo, el mundo en desarrollo registró pérdidas
por desastres naturales que sumaron unos 200.000 millones de dólares,
equivalentes a 13 por ciento del producto interno bruto de los países
que lo integran.
En el mismos años, el monto de daños verificados en las
naciones industrializadas fue unas tres veces superior, de unos 600.000
millones de dólares, pero el efecto relativo resultó menor,
ya que esa cifra equivalió a una proporción de dos a tres
por ciento del producto interno bruto.
La Conferencia Mundial sobre Reducción de Desastres, que se realizará del
18 al 22 de enero de 2005 en la sudoccidental ciudad japonesa de Kobe,
con la intención de establecer claramente que la disminución
de las vulnerabilidad debe ser un objetivo incorporado de manera explícita
a los planes de desarrollo.
En Haití se permitió que las vulnerabilidades crecieran
en proporción tal que cualquier riesgo natural podría conducir
a un gran desastre, advirtió Briceño.
Gustavo Capdevila
Fuente: IPS (International Press Service)
Septiembre 28, 2004
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