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Cómo se acelera el fin de los glaciares
La destrucción de las barreras de hielo que los contienen es el
elemento clave para su desaparición
* Investigadores argentinos y norteamericanos demostraron que estos
fenómenos
disminuyen la altura de los glaciares
* También aumentan la velocidad con que fluyen hacia el mar
En el verano de 2002, una pared de 700 kilómetros cuadrados de
hielo que se levantaba sobre la costa este de la Península Antártica
-la barrera de Larsen B- fue noticia cuando su colapso arrojó a
las aguas del mar de Wedell más 500.000 millones de toneladas
de hielo en tan sólo tres meses. Como el evento había sido
previsto por los científicos, lo que atrajo la atención
de los medios sólo fueron sus imágenes.
Por aquel entonces se creía que este fenómeno, resultado
directo del calentamiento global, no revestía mayor impacto en
los glaciares adyacentes.
Ahora, expertos en glaciares argentinos y norteamericanos han demostrado
que las barreras de hielo son imprescindibles para la estabilidad de
los glaciares que detienen en su camino al mar. En ausencia de la barrera
de Larsen B, los cinco glaciares adyacentes perdieron hasta 38 metros
de altura en los seis meses posteriores a su colapso.
"Hemos podido determinar que las barreras de hielo cumplen un papel
definitorio en la contención y la dinámica de los glaciares
que los alimentan", dijo a LA NACION el ingeniero Pedro Skvarca,
del Instituto Antártico Argentino, coautor del estudio publicado
en la revista especializada Geophysical Research Letters.
"Esta es la primera vez que el hombre puede observar lo que sucede
cuando quitamos las barreras de hielo -agregó- y constituye además
un experimento de lo que podría suceder con las masas de hielo
que se encuentran más al Sur."
Aunque el ingreso en el océano antártico de las masas
glaciares hasta ahora contenidas por la barrera de Larsen B no ha tenido
un impacto significativo sobre el nivel de los océanos, en el
futuro la probable destrucción de barreras de hielo de mayor tamaño
(algunas poseen una superficie superior a los 400.000 kilómetros)
no pasará inadvertida.
Según Skvarca, "si se derritiera el hielo de la Península
Antártica el nivel de los océanos aumentaría algunos
decímetros, pero si lo que se funde son los glaciares de la región
occidental de la Antártida el aumento sería de seis metros".
"El derretimiento de barreras de hielo más grandes de la
Antártida podría tener un efecto real en el aumento del
nivel de los océanos", confirmó Ted Scambos, investigador
de la Universidad de Colorado en Boulder, Estados Unidos, y coautor del
estudio, del que también participaron expertos de la NASA.
Camino al mar
En la Antártida, explicó Skvarca, "los glaciares
que fluyen hacia la costa forman barreras de hielo, plataformas de gran
espesor que flotan sobre el mar. Juntos, el glaciar y la barrera de hielo
forman un sistema estable que puede perder su estabilidad ante temperaturas
más cálidas".
El insidioso proceso que destruye estas moles de hielo comienza cuando
los veranos excesivamente cálidos funden la nieve y el agua resultante
penetra a través de las grietas del glaciar y se abre paso hasta
la base de la barrera de hielo que lo contiene. Entonces sólo
es cuestión de tiempo para que las fisuras hagan jirones de la
pared de hielo.
Y cuando eso pasa, ahora sin ningún muro que lo contenga, el
glaciar comienza a resbalarse hacia las aguas. "Hemos observado
que después del colapso de Larsen B la velocidad a la que fluían
los glaciares que la alimentaban aumenta hasta seis veces", señaló Skvarca.
Eso fue lo que redujo la altura del glaciar que comenzó a precipitarse
hacia el mar de Wedell.
"Todo el hielo del glaciar que se pierde contribuye a aumentar
el nivel de los océanos", agregó.
Como esto no ocurría con las barreras de hielo (que mientras
son una extensión del glaciar flotan sobre el mar y ocupan un
volumen similar al que posteriormente ocuparán sus fragmentos),
durante años se pensó que el impacto de su desintegración
era mucho menos importante que lo que revelan ahora los glaciólogos.
Por
Sebastián A. Ríos
Fuente: La Nación (Argentina)
Septiembre 22, 2004
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