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CINE: EL DOCUMENTAL "SOLO SE ESCUCHA EL VIENTO"
Una obra urgente y necesaria
El filme de Alejandro Fernández Mouján trata sobre el
desmonte indiscriminado en el Gran Chaco. Hoy se presenta.
Sólo se escucha el viento es una premonición (hecha documental)
acerca de lo que podría suceder de continuar el desmonte indiscriminado
que se está realizando desde hace cuatro años en la zona
del Gran Chaco. Lo que podría suceder es que sólo quede
allí una pradera sin pobladores, animales ni vegetación,
en la que no se escuchen ya voces ni cantos, sino sólo el sonido
del viento.
El documental fue realizado en forma urgente en el verano por el cineasta
Alejandro Fernández Mouján, encariñado crónico
a esa zona del país. Y se proyectará hoy a las 20 en el
Centro Cultural San Martín, con un debate en el que participarán
dirigentes tobas y miembros de distintas ONG.
Autor de Las Palmas Chaco, Los caminos del Chaco y Un tango para Misiones,
Mouján visita con frecuencia esa región para filmar y para
mostrar lo filmado en proyecciones itinerantes.
"En una de esas proyecciones —recuerda el director—,
me cuentan cómo están desmontando día y noche para
la siembra de soja y el documental surge con el objetivo de difundir
el problema".
Aunque Mouján ya había trabajado con los desmontes para
obrajes, "esto es mucho más bestial —asegura—,
porque es topar y voltear árboles para quemarlos, sin aprovechar
la madera. Ni siquiera se les permite aprovecharla a la gente del lugar,
porque necesitan hacer todo rápido, ya que no se sabe cuánto
tiempo durará el boom de la soja".
Así, se ven topadoras trabajando de noche, familias indígenas
expulsadas de sus tierras, otras que las venden por muy poco dinero,
gente trasladándose al costado de la ruta con todas sus pertenencias,
la formación encubierta de latifundios y la instalación
de un cultivo que no genera mano de obra para los lugareños, "traen
todo de afuera, las topadoras, las máquinas de siembra..."
Otro problema son los agroquímicos utilizados para la soja transgénica
que matan toda otra forma de vida, amenazando los cultivos vecinos.
Sin embargo, muchos podrán señalar que el boom de la soja,
vía exportaciones, trae suculentos dividendos al país. "Sí,
es cierto —concede Mouján—, pero este proceso que,
por un lado, da grandes ganancias; por otro, provoca más pobres
y expulsados que terminan armando asentamientos alrededor de Resistencia,
un proceso muy perverso".
por Laura Gentile -lgentile@clarin.com
Fuente: Clarín (Argentina)
Septiembre 28, 2004
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