PNUMA: 16 de septiembre 2004 Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono

1. La Protección de la Capa de Ozono -
¿Cuál es la relevancia de proteger la Capa de Ozono?
De acuerdo con las evidencias científicas, el daño a la capa de ozono alcanza tal magnitud que la recuperación de la capa de ozono se podrá lograr aproximadamente hasta el año 2050, única y exclusivamente si todos los países cumplen con las obligaciones que han adquirido a través del Protocolo de Montreal (Convención de Viena – 1985; Protocolo de Montreal – 1987 ).

Aunque la región de Latino América y el Caribe contribuye únicamente con el 14% del consumo global de sustancias que destruyen la capa de ozono (de acuerdo con datos de 1999), los efectos dañinos de su destrucción tienen un impacto global, todos los seres humanos, las plantas, los animales y nuestro medio ambiente se ven afectados de una u otra forma. Todos a nivel global tenemos un grado de responsabilidad y podemos contribuir con acciones que nos permitan proteger la salud mundial y nuestro medio ambiente.

2. La Salud y el Medio Ambiente
La destrucción de la capa de ozono conlleva una inadecuada protección de la superficie terrestre contra los rayos UV-B, los cuales son muy intensos y al filtrarse en proporciones mayores a lo normal ocasionan problemas a la salud humana, tales como quemaduras de piel más intensas, cáncer en la piel, disminución del sistema inmunológico de los seres humanos, envejecimiento prematuro de la piel y daños a los ojos.

De acuerdo con datos proporcionados por “Environment Canada” , los estudios científicos han confirmado que el cáncer de piel tipo no-melanoma surge como respuesta a las radiaciones UV-B y se estima que una destrucción sostenida al 10% de la capa de ozono llevaría a un 26% de incremento de los casos de cáncer de piel tipo no-melanoma (aproximadamente unos 300 mil casos nuevos al año a nivel mundial). Las cataratas son una enfermedad que nubla el lente de los ojos, son la causa principal de la ceguera permanente y son el resultado de una sobre exposición a los rayos UV. Un adelgazamiento sostenido del 10% de la capa de ozono podría provocar a nivel global aproximadamente unos 2 millones de casos nuevos de cataratas al año.

Los rayos UV-B también reducen el crecimiento de plantas, la salud de la vida silvestre, de animales en general y daña los ecosistemas por lo que la cadena alimenticia se ve afectada y por consiguiente todo tipo de vida en el mundo.

3. Política
El Protocolo de Montreal (PM) se considera un modelo para otros tratados internacionales principalmente por el grado de madurez que ha alcanzado. Todos los aciertos que se han logrado contribuirán al desarrollo de nuevos instrumentos internacionales aún más exitosos donde se podrá asegurar un mayor grado de consistencia y se logrará, hasta cierto punto, evitar las debilidades que el PM ha tenido que enfrentar. La mayoría de los países desarrollados han logrado erradicar la producción de CFCs y la mayoría de su consumo de Bromuro de Metilo, pero todavía queda trabajo por realizar al respecto en los países en desarrollo, lo que implica la participación de todos los actores involucrados, incluyendo a los gobiernos, la industria, las ONG’s, entre otros.
Estamos en un momento fundamental del proceso, por lo que no podemos relajar los esfuerzos y perder los avances que se han logrado, por el contrario debemos fortalecernos y extender la participación a nivel de la población en general ya que la acción de cada uno de nosotros es parte clave para el éxito en la protección de la capa de ozono.

4. La producción y el consumo de las Sustancias Agotadoras de la Capa de Ozono

La producción y el consumo de mundiales de CFC han estado bajando desde la entrada en vigor del Protocolo de Montreal en 1987. Su implementación en los países desarrollados ha significado una reducción dramática – de casi un 95% – del nivel anual de producción anual, de más de un millón de toneladas en 1986 a poco más de 46 mil toneladas en 1998.

Por el contrario la producción en los países en desarrollo (especialmente en Asia) continuó aumentando y se duplicó entre 1986 y 1995, (pasó de 56.068 a 115.185 toneladas) para luego empezar una tendencia declinante.

El consumo mundial de CFC, por su parte, bajó de 1:078.634 toneladas en 1986 a 148.151 toneladas en 1999. Esta reducción de más del 85% corresponde en su mayoría a los países desarrollados y explica porqué el consumo de lo países en desarrollo fue unas cinco veces mayor que el de los países desarrollados en 1999.

En América Latina y El Caribe, entre 1986 y 2000, la producción de CFC llego a un total acumulado de 342.034 toneladas, equivalente a un 5,8% de la producción mundial y aproximadamente un tercio de la producción total de los países en desarrollo durante es periodo. México, Brasil, Venezuela y Argentina (en orden decreciente) han sido los únicos productores en la región, con México y Brasil acumulando un 72,8% de la producción total en estos años. Los cuatro países pudieron reducir su producción anula al final del periodo. Como resultado, la producción regional de CFC en el año 2000 fue un 44% menor al volumen alcanzado en 1986. Brasil dejo de producir CFC en el 2000 y los otros países tienen acuerdos de eliminación firmados con el Fondo Multilateral para financiar el cese de la producción.

El consumo regional acumulado de estas sustancias durante el periodo fue un poco superior a la producción: 391.929 toneladas. En el año 2000, la región sólo consumió un 61,2 por ciento del volumen consumido en 1986. Los principales países consumidores son nuevamente Brasil, México, Venezuela y Argentina (en orden decreciente), con un 78,9% del consumo regional total en el 2000.

En la región se utilizan otras dos sustancias que están entre las principales destructoras del ozono, los Halones y el Bromuro de Metilo, aunque estas no se producen regionalmente.

En el caso de los Halones, cuya congelación del consumo se acordó para el 2002, solamente México y Belice reportaron consumo de Halones en el año 2000. Para el conjunto de la región, el consumo anual de Halones se redujo en un 81,2% en el periodo 1986-2000.

En cuanto al Bromuro de Metilo, cuyo consumo también se acordó congelar en 2002, la situación regional no es tan alentadora. La producción de Bromuro de Metilo decreció de 39.601 a 26.086 toneladas en los países desarrollados durante el período 1991-2000. La producción en los países en desarrollo ha sido una pequeña fracción del volumen total (menos de un 4%).

La región ha consumido durante el periodo 1991-2000 un 11% del volumen mundial de Bromuro de Metilo. El consumo regional se triplicó entre 1991 y 1994, aunque bajó en el 2000, alcanzando solamente el doble del año inicial. El 72% del consumo acumulado durante el periodo corresponde a México, Brasil, Costa Rica y Argentina (en orden decreciente).

4. Acciones que Todos Podemos Iniciar
El sector industrial es de gran importancia y ha sido el que los países han manejado principalmente con el fin de lograr el mayor nivel de reducción de sustancias agotadoras del ozono, pero todos podemos participar en la protección de la capa del ozono. Los países a través de las Unidades de Ozono han iniciado campañas de concienciación para asegurar que conozcamos cada vez más las dimensiones del problema y cómo participar en la protección tanto de la capa de ozono, como de nosotros mismos para evitar que los efectos del adelgazamiento nos hagan daño.

5. Situación de la Capa de Ozono 2004
Durante los meses de septiembre a diciembre de cada año, surge el fenómeno denominado “Agujero de la Capa de Ozono” sobre el territorio de la Antártida. Este problema comienza con la llegada de la primavera austral para recomponerse cuando el aire caliente proveniente de otras regiones logra penetrar al vórtice polar. (El vórtice polar es una región que circula la Antártida, con alta velocidad de los vientos estratosfericos y cuya masa gaseosa no se mezcla con las de afuera hasta avanzada la primavera).

Cabe señalar que este es un fenómeno dinámico, que varía diariamente y que está fuertemente influenciado por las condiciones meteorológicas allí presentes.
Las condiciones meteorológicas en la estratosfera de la Antártica de finales de julio y principios de agosto de cada año, establece las condiciones para la aparición del agujero de ozono. Un factor que es determinante en la destrucción de la capa de ozono es la temperatura de la atmósfera, ya que si esta es lo suficientemente fría se forman nubes estratosfericas polares (que contienen pequeños cristales) las que facilitan la reacción de destrucción del ozono con la llegada de los primeros rayos del sol. En ese aspecto se puede decir que ya la temperatura es lo suficientemente baja para que las nubes estratosfericas polares puedan formarse. Durante las dos últimas semanas la nubes estratosfericas polares tuvieron una extensión de 25 a 30 millones de kilómetros cuadrados, aproximadamente el 75% del área del vértice polar.

De información actualizada al pasado 16 de Agosto por la Organización Meteorológica Mundial se infiere que la capa de Ozono sobre la Antártica se encuentra dentro de los patrones invernales. El agujero de ozono no es evidente a principios de agosto, sin embargo a medida que el sol vaya llegando a la Antartida durante las próximas semanas se espera que aparezca otra vez. La magnitud de la perdida de ozono que se tendrá dependerá de las condiciones meteorológicas que prevalezcan en la estratosfera, particularmente durante setiembre y octubre. Este fenómeno continuara mientras la atmósfera contenga los excesos de Cloro y Bromo provenientes de las emanaciones de sustancias químicas de origen antropogénico.

El agujero de ozono es usualmente más largo a principios de Setiembre y más profundo desde finales de Setiembre a principios de Octubre. Es claro que en el 2003 tuvimos uno de los más extensos agujeros del ozono (28 millones de Km2). A su vez, este y/o su límite alcanzaron la punta de América del Sur y las Islas Malvinas durante los días 6/7, 20/21, 27/30 de Setiembre y 4/9 de Octubre.

Este artículo fue preparado por el Programa Acción Ozono del PNUMA/ROLAC, no es un documento oficial. El PNUMA/ROLAC no se hace responsable por la exactitud ni amplitud del mismo. En caso de desear más información, favor de contactar a la Coordinación del Programa Acción Ozono.

Mirian Vega: mirian.vega@pnuma.org
http://www.pnuma.org

Fuente: PNUMA
Septiembre 16, 2004