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AMBIENTE-ARTICO:
Lo que Bush no quiere que se sepa
TORONTO, sep (IPS) - El cambio climático pronto tornará irreconocible
el paisaje del Artico y trastornará el modo de vida de los pueblos
nativos, según un informe científico encargado por ocho
gobiernos y que se mantendrá en reserva hasta después de
los comicios en Estados Unidos.
El tajante pronóstico es parte del Estudio sobre Impacto Climático
en el Artico (ACIA, por sus siglas en inglés), una investigación
científica sin precedentes que insumió cuatro años.
”Este estudio proyecta el fin de los inuit (también conocidos
como esquimales) como cultura cazadora”, dijo a IPS la canadiense
Sheila Watt-Cloutier, presidenta de la Conferencia Circumpolar Inuit,
que representa a unos 155.000 inuit de Canadá, Rusia, Groenlandia
y Estados Unidos.
El informe pronostica que el derretimiento de los hielos marinos veraniegos
llevará a la extinción a mamíferos como los osos
polares, las morsas y algunas especies de foca para mediados de este
siglo, agregó Watt-Cloutier.
El estudio fue encargado por el Consejo del Artico, organismo intergubernamental
que incluye a Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Finlandia, Islandia,
Noruega, Rusia y Suecia.
Los inuit y otros pueblos del Artico también participan en el
Consejo y contribuyeron con el informe ACIA, junto con 600 científicos
de todo el mundo.
Aunque el estudio ya concluyó, no se presentará a los
gobiernos hasta después de las elecciones presidenciales del 2
de noviembre en Estados Unidos, en una conferencia que se celebrará en
Reykjavik del 9 al 12 de noviembre.
El impacto del cambio climático ya se siente en todo el Artico.
La dilución del permafrost --la capa perpetuamente congelada de
la tierra-- ha colapsado carreteras y edificios.
Una capa de hielo marino inesperadamente delgada y pequeñas corrientes
de agua que se convirtieron en ríos embravecidos provocaron varias
inundaciones en los últimos años, según Watt-Cloutier.
”Nuestra tradicional sabiduría de supervivencia y aprovechamiento
de la tierra se está volviendo inútil porque todo está cambiando,
y muy rápido”, sostuvo.
El noroccidental estado estadounidense de Alaska está sufriendo
su verano más seco y cálido de la historia, indicó Patricia
Anderson, del secretariado de ACIA en la Universidad de Alaska.
Las temperaturas se elevaron 10 grados por encima de lo normal, y millones
de hectáreas ardieron en los peores incendios jamás registrados. ”Solía
hacer frío como para que hubiera fuego allí”, indicó Anderson.
Ahora, el estado afronta una plaga de gusano de las yemas del abeto
(Choristoneura fumiferana), un insecto que come árboles y que
antes sólo se encontraba en áreas más meridionales.
Anderson repitió: ”Solía hacer demasiado frío
como para eso aquí..”
La científica confirmó que, de acuerdo con el ACIA, no
se trata de eventos inusuales sino de tendencias. ”Los hielos marinos
continuarán adelgazando, habrá mucha más disolución
de permafrost y mayor erosión costera debido a la aparición
de tormentas más fuertes”, indicó.
Los inuit no podrán viviendo de la tierra en el futuro, y los
cambios se están registrando con tal rapidez que no podrán
adaptarse. ”Esto es consecuencia del cambio climático”,
advirtió.
La temperatura del Artico se está elevando dos veces más
rápido que en ningún otro punto del planeta debido a los
patrones de circulación del aire en el planeta y a fenómenos
como la menor reflexión de los rayos solares en el hielo, que
conduce a un mayor recalentamiento a nivel del suelo y a una mayor disolución
de los hielos.
Proyecciones computarizadas efectuadas para el ACIA indican que la tendencia
continuará, con una elevación promedio de la temperatura
del Artico de seis grados para fines de año, aun si se cumplen
los compromisos del aún no vigente Protocolo de Kyoto de reducción
de los gases invernadero, causantes del efecto invernadero.
Pero la situación podría ser aun peor. Los científicos
seleccionaron las proyecciones más moderadas para evitar la controversia,
aclaró Anderson.
”El mundo debe prestar atención a lo que sucede en el Artico
porque actúa como un barómetro de alerta temprana para
lo que sucederá luego en el resto del planeta”, sostuvo
Watt-Cloutier.
Si eso no fuera suficiente, el informe ACIA indica que el derretimiento
del hielo y de la nieve del Artico arrojará tanta agua sobre el
océano que enlentecerá o anulará la vital corriente
del Atlántico Norte.
Esa corriente lleva aguas tropicales cálidas al norte y modera
las temperaturas en el este de América del Norte y en Europa.
La gran masa de agua helada arrojada al océano Artico enlentecería
el rumbo septentrional de la corriente, lo cual originaría un
abrupto cambio en el clima en las regiones afectadas, con temperaturas
mucho más frías en unos pocos años.
Algunos científicos detectaron señales de que eso ya estaría
comenzando a suceder. A pesar de la alarmante evidencia, hay pocas buenas
noticias cuando se trata de acciones para reducir el cambio climático.
Las emisiones de dióxido de carbono, el principal de los gases
invernadero, están creciendo en todo el mundo, incluso en el país
que más lo libera en la atmósfera, Estados Unidos.
Pero ”el gobierno de Bush no cree que haya un problema y está detrás
del retraso en la difusión del informe. Ellos ni siquiera creen
que deban reducir sus emisiones, punto”, dijo a IPS Gordon McBean,
del Instituto de Reducción de Pérdidas por Catástrofe
de la Universidad de Ontario Occidental y participante en el ACIA.
Sin embargo, para reducir el impacto del cambio climático en
el Artico, las emisiones mundiales deben reducirse a la mitad antes de
2050, añadió McBean.
El Protocolo de Kyoto, cuya firma retiró Estados Unidos apenas
iniciada la presidencia de Bush en 2001 y que no ha sido ratificado aún,
obligaría a los países a reducir las emisiones de gases
invernadero apenas cinco por ciento respecto de los niveles de 1990 para
2012.
”Kyoto fue sólo un primer paso. Necesitamos una estrategia
para alcanzar una reducción de 50 por ciento”, sostuvo McBean.
Incluso países que apoyan con fuerza el Protocolo de Kyoto, como
Canadá, han hecho poco para reducir sus emisiones, advirtió el
científico. Watt-Cloutier atribuyó esa actitud a la falta
de presión por parte del público.
”La gente no parece comprender que lo que hacen a diario tiene
un impacto directo sobre los pueblos y la vida silvestre del norte”,
explicó la dirigente inuit. ”La gente no quiere hacer lo
correcto. No se dan cuenta de que el Artico se derrite y que son responsables
de eso.”
Stephen Leahy
Fuente: IPS (International Press Service)
Septiembre 16, 2004
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