|
BAHÍA SAN BLÁS:
Amparo por especies migratorias
Bahía San Blas constituye, debido a las características ambientales
de sus costas, un área de gran relevancia para la biodiversidad.
Zona de nidificación y migración de aves playeras en la cuál
se localiza un sesenta por ciento de la población reproductiva global
de la Gaviota de Olrog (Larus atlanticus), especie considerada vulnerable a nivel
mundial; área de reproducción y cría de peces e invertebrados
marinos, muchos de ellos de alto valor ecológico y también comercial;
hábitat y única área de reproducción conocida del
delfín Franciscana (Pontoporia blainvillei), actualmente el cetáceo
más amenazado del Atlántico Sur.
Debido a estas características, la Provincia de Buenos Aires
declaró a Bahía San Blas, Reserva Natural quedando prohibida
la pesca en todas sus variantes con excepción de la “deportiva”,
permitida por el decreto reglamentario 218/95.
Paradójicamente, el mismo organismo encargado de velar por el
cumplimiento de la Ley de Reservas Naturales (el Ministerio de Asuntos
Agrarios y de la Producción de la Provincia de Buenos Aires),
desde hace varios años ha venido otorgando permisos de pesca dentro
de la zona de reserva. Estos permisos posibilitan que los barcos y las
lanchas de pesca artesanal ingresen a este frágil ecosistema haciendo
peligrar su viabilidad.
El lunes 30 de agosto de 2004, viendo el gran impacto que la actividad
manifiestamente ilegal produce sobre el ambiente, el Consejo de Desarrollo
Turístico de Bahía San Blas en interés de los vecinos
del lugar, luego de inútiles intimaciones para que el Ministerio
desista de su actitud arbitraria, patrocinados por los doctores José Alberto
Esain y Guillermo Marchesi (ambos con vasta trayectoria en derecho ambiental),
han presentado un amparo ante el Juzgado Federal No 2 Secretaría
No 4 de Bahía Blanca, a cargo del Dr. Ramón Dardaneli Alsina.
La presentación tiene por objeto la protección de la fauna
migratoria, siendo avalada por numerosos estudios técnicos y contando
con el apoyo de ONGs conservacionistas y renombrados académicos.
Hoy, en tiempos en que la sociedad civil ha ingresado al control de
los actos públicos debido a la desidia de las autoridades, somos
entonces testigos de otra “pueblada”, aunque ahora mediante
un carril novedoso: el del activismo judicial. Se le pide al Juez que
ordene el no ingreso de las embarcaciones comerciales al área,
a los efectos de prevenir lo que sería una catástrofe ecológica.
No volverán a la vida los delfines muertos en las redes de los
barcos una vez que estos hayan ingresado en la zona de reserva. Por tal
motivo la justicia debe anticipar su mandato y prevenir aquello que es
manifiestamente ilegal y dañoso.
La sociedad civil ha comenzado a ejercer un activo control, haciendo
suya la participación tantas veces declamada y generando un control
responsable de las actividades que se ciernen sobre los bienes de pertenencia
colectiva. Así, el Consejo de Desarrollo Turístico de San
Blas ha decidido recurrir a las justicia, para que prevenga lo que inminentemente
será un daño ambiental de grave envergadura.
Nuestra generación es hoy custodia de la salud del ambiente de
las generaciones futuras y hace efectiva esa custodia ejerciendo su derecho
de recurrir a la justicia para que actúe antes de que el daño
se concrete.
Fuente: Liliana Olveira (Argentina)
Septiembre 07, 2004
|