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La calamidad alcanza a casi todas las especies que pueblan el espejo
de agua de 350 hectáreas -situado 12 kilómetros al
oeste del casco urbano del balneario- y que, con las otras 400 de
lomas y sierras que lo circundan, da forma a la mayor reserva ecológica
del partido de General Pueyrredón.
Pejerreyes, dientudos, bagres y chanchetas flotan con las agallas
enrojecidas en casi toda la laguna y se amontonan entre los juncos,
en las inmediaciones de la cancha de remo y en las orillas, tal
como pudo comprobar LA NACION durante la navegación que realizó
ayer al atardecer.
"Entre sábado y domingo aparecieron algunos peces muertos
en una de las playitas próximas al campo de doma. Se alertó
al servicio de guardaparques para seguir de cerca el proceso",
explicó el titular de la Secretaría de Medio Ambiente
de la comuna local, Jorge González.
"Además, -subrayó- tomamos muestras de agua
en distintas zonas y en los cursos de agua que desembocan en el
espejo para que también fuesen analizadas en los laboratorios
de Obras Sanitarias."
"Asimismo, se recogieron varios ejemplares que fueron remitidos
a la Universidad Nacional de Mar del Plata y al Ministerio de la
Producción bonaerense, donde serán estudiados",
añadió.
"Pero el número de muertes aumentó considerablemente
a partir de la mañana de ayer; ahora están en toda
la ribera y en gran parte de la superficie", señaló
González.
Aunque los resultados se conocerán entre hoy y mañana,
los especialistas consultados por las autoridades municipales evalúan
dos hipótesis. El derrame de algún producto tóxico
en la laguna o en su único afluente, o un drástico
cambio en el contenido de oxígeno del fluido, provocado por
causas naturales.
Sin oxígeno suficiente
"La reserva está rodeada por quintas, en las que se
utilizan pesticidas y fertilizantes", explicó Alberto
Moreno, el guardaparque que acompañó a LA NACION en
la recorrida. "Por eso -agregó-, no se descarta que
algún tóxico haya caído en las aguas y desatado
el fenómeno."
En cuanto a los factores naturales, los expertos coinciden en que
las altas temperaturas pueden generar cambios metabólicos
en las plantas sumergidas, con la consiguiente caída en la
cantidad de oxígeno presente en el medio, como ya sucedió
hace unos,dos años en la laguna La Brava, a 30 kilómetros
de aquí.
Otra preocupación es hasta dónde fueron afectadas
las formas juveniles de las especies castigadas, pues si el daño
se extendió hasta ellas la laguna podría despoblarse
por un lapso difícil de precisar.
Fuente: La Nacion
Enero 22, 2002
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