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Victoria para ballenas y elefantes
BANGKOK, oct (IPS) - Las ballenas y los elefantes salieron favorecidos
este martes en una conferencia internacional sobre protección
de especies amenazadas en curso en esta capital, que confirmó por
abrumadora mayoría la prohibición de su explotación
comercial.
La medida sobre las ballenas es un revés para Japón, que
intentó por todos los medios convencer a los miembros de la Convención
sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora
Silvestres (CITES) de levantar la protección a las ballenas minke
y es también uno de los principales mercados del tráfico
de marfil.
”Japón utilizó información incorrecta en
sus esfuerzos por pasar la ballena minke” del Apéndice I
al II de la CITES, afirmó Vassili Papastavrou, experto en mamíferos
marinos del Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW), en declaraciones
a IPS tras la votación.
Por ejemplo, señaló, los delegados japoneses afirmaron
que existen todavía un millón de esas ballenas, no sólo
basados en información desactualizada, sino incluyendo en esa
cifra a 760.000 ballenas minke de la zona antártica, pertenecientes
a una especie diferente de la que Japón pretende cazar en mares
septentrionales.
La CITES, tratado de la Organización de las Naciones Unidas vigente
hace tres decenios, somete el comercio internacional de 30.000 especies
de flora y fauna a tres grados distintos de protección, representados
en sendas listas o apéndices.
En el Apéndice I se incluyen todas las especies en peligro de
extinción, cuyo comercio se autorizará sólo en circunstancias
excepcionales, mientras el II contiene especies que no se encuentran
necesariamente amenazadas, pero cuyo comercio debe controlarse a fin
de evitar una utilización incompatible con su supervivencia.
En el Apéndice III se incluyen especies que están protegidas
al menos en un país, el cual solicita asistencia de otras partes
de la CITES para controlar su comercio.
Si un miembro de la convención desea reducir el grado de protección
de alguna especie, necesita el voto de dos tercios de los miembros. Japón
no lo logró.
Papastavrou prevé que Tokio, igual que en conferencias anteriores,
presentará una propuesta modificada en el plenario. ”Pero
dada la falta de apoyo, será derrotado otra vez”, predijo.
Masayuki Sakamoto, abogado y secretario general de la Sociedad Japonesa
para la Conservación de la Vida Silvestre, celebró la votación
de este martes y exhortó a Tokio a considerar seriamente los problemas
ecológicos y la aplicación de las leyes ambientales.
”La mayor parte de las áreas de alta mar no pertenecen
en ningún país, y las especies que las habitan son parte
del patrimonio común del planeta”, declaró Sakamoto,
que preside el Grupo de Trabajo de la Alianza Asiática de Conservación,
en entrevista con IPS.
Según Sakamoto, la propuesta japonesa sólo tiene en cuenta
los intereses de la industria ballenera, que intenta promover el consumo
de ballena mediante propaganda, pero ”el hecho es que a la actual
generación de jóvenes japoneses no le gusta la carne de
ballena”.
La Asociación Ballenera de Japón tuvo una fuerte presencia
en la CITES y repartió folletos que elogiaban ”la espléndida
cultura culinaria de Japón, que aprovecha plenamente todas las
partes de la ballena, como la carne, la grasa, la piel y las vísceras”.
Según la Asociación, las ballenas amenazan los recursos
marinos, porque comen cada año entre 300 y 500 millones de toneladas
de peces y krill en las costa de Japón.
Sakamoto celebró también el rechazo de la conferencia
a la propuesta de Namibia de permitir un comercio limitado de marfil
y otros productos de los elefantes, que tienen en el mercado japonés
uno de sus principales destinos.
Namibia pretendía levantar una prohibición sobre el comercio
de marfil en bruto impuesta en 1989. Ese país del sudoeste de
Africa pidió que se le permitiera exportar una cuota de 2.000
kilogramos de marfil en estado natural y ”cantidades ilimitadas
de marfil tallado”.
Namibia tiene existencias de marfil que ha acumulado por la muerte natural
de ejemplares o por matanzas selectivas en parques nacionales.
Los elefantes africanos fueron colocados en el Apéndice I de
la lista de CITES entre 1989 y 1997, pero entre 1997 y 2000, Namibia,
Botswana y Zimbabwe fueron autorizados a vender cantidades limitadas
de su marfil a Japón, uno de los mayores consumidores, principalmente
por el extendido uso de ”hankos” o sellos de firma hechos
de ese material.
”No hay razones para que Japón deba aferrarse al marfil
para hacer sus 'hankos'. Estos sellos pueden hacerse de otros materiales,
como madera, metal o plástico, pero los mercaderes y comerciantes
hacen creer que no existe sustituto para el marfil”, señaló Sakamoto.
Ranjit Devraj
Fuente: IPS (International Press Service)
Octubre 15, 2004
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