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Rosario comienza a medir el grado de contaminación
del ambiente
El municipio y la UTN registrarán la calidad
del aire en la zona céntrica. En noviembre habrá resultados.
¿Qué respiran los rosarinos que transitan por el centro de
la ciudad? ¿La calidad del aire es enfermante o no? ¿El humo
negro que vomitan coches, colectivos o taxis atenta contra la salud? Esas
son la preguntas que intentará dilucidar la Municipalidad. Es que
esta semana quedarán instalados los equipos que medirán el
nivel de contaminación gaseosa en el ambiente. "Para principios
de noviembre tendremos los primeros parámetros, los básicos,
que nos posibilitarán tener un diagnóstico serio y certero
de cuál es la situación", explicó el director
de Política Ambiental de la Municipalidad, César Mackler.
Es que el municipio firmó un convenio con la Universidad Tecnológica
Nacional (UTN) para que durante un año se hagan las mediciones de
los contaminantes que produce el transporte automotor, tanto de colectivos
como de taxis, camiones y vehículos particulares.
El sistema de monitoreo incluye 12 aparatos pasivos y uno activo. La diferencia
es que los pasivos realizan mediciones mensuales mientras que el activo
lo hará por día y semanalmente. "Son equipos que se
construyeron en la facultad, que darán la información de
los gases que se emiten y que están en el aire", explicó
el responsable del programa por la UTN, Daniel Andrés.
El profesional admitió que la aparatología que se utilizará
en esta oportunidad no es de la más sofisticada; sin embargo, remarcó
que es efectiva y que le permitirá a Rosario tener un mapa preciso
y básico de los niveles de gases contaminantes.
Los más peligrosos son el monóxido de carbono (CO), óxido
de nitrógeno (NOX), hidrocarburos y material particulado (humo y
hollín) que se desprenden de los diversos tipos de combustible.
El monitoreo contempla estudiar en una primera etapa (un período
de un año) la calidad del aire, especialmente en lo referido a la
cantidad de óxido de nitrógeno total, tres veces por semana.
Esta tarea la realizará el aparato que se denomina activo y que
se instalará en Rioja casi esquina Sarmiento, en la caseta de expendio
de tarjetas magnéticas. Por ahora, el medidor está en la
sede de la UTN.
Los otros doce equipos (pasivos) evaluarán la distribución
espacial del óxido de nitrógeno, medición que será
mensual.
De este modo se conocerán los valores de la concentración
de estos contaminantes y se analizarán las variaciones estacionales,
las tendencias y se podrá determinar si efectivamente se cumple
con las normativas municipales que estipulan que esos gases no pueden superar
los 100 microgramos por cada metro cúbico.
Los combustibles como nafta, gas oil y GNC no tienen todos los mismos efectos,
los que a su vez son atemperados de acuerdo a la tecnología con
que cuente el vehículo. Por ejemplo, dependen del tipo de motor,
que puede ser de inyección multipunto o catalizador.
"Cada motor y tipo de combustible tiene una emanación diferente,
pero también inciden la antigüedad y mantenimiento del vehículo.
Es decir, la antigüedad del parque automotor y la cantidad de coches
en circulación al mismo tiempo también son variables a tener
en cuenta", explicó Mackler.
El funcionario agregó que la congestión de tránsito
es otro de los parámetros que ayuda a aumentar la contaminación,
especialmente cuando los vehículos deben detenerse y volver a arrancar,
ya que produce un mayor trabajo de combustión con su consecuente
emanación de gases.
En los años 1995 y 1996 la UTN realizó mediciones ambientales
y en ese entonces la incidencia de la existencia del óxido de nitrógeno
sobrepasaba con creces los niveles permitidos. Por ejemplo, de acuerdo
a unos relevamientos publicados entonces por La Capital daban cuenta de
que este gas, cuyo límite permitido debía ser de 120 microgramos
por metro cúbico llegaba a los 320.
"Es cierto que ahora el parque automotor es mayor en la ciudad, pero
también es cierto que los coches cuentan con más tecnología
anticontaminante. Por eso es necesario que se vuelvan a hacer mediciones
para actuar en consecuencia, porque no sabemos con qué nos vamos
a encontrar", agregó.
Daños a la salud
La contaminación ambiental produce serios trastornos sanitarios
en la población, como problemas respiratorios, irritaciones en la
visión y en la piel, entre otros perjuicios.
El toxicólogo Juan Carlos Piola remarcó que la medición
permitirá a su vez la posibilidad de encarar estudios epidemiológicos
en la ciudad. "En general Rosario es una ciudad bien ubicada, es decir
frente al Paraná, con vientos y buen clima; pero también
es cierto que el parque automotor es enorme, entonces hay que ver qué
niveles de problemas existen", afirmó.
Para el especialista la clave para poder tomar medidas preventivas es justamente
saber con qué se enfrenta la población. "Se pueden hacer
seguimientos, por ejemplo, en los hospitales de patologías como
bronquitis graves o agudas, situaciones de alergias o de inflamaciones
de los ojos, producidas por esta problemática", advirtió.
Lo cierto es que a principios de noviembre se tendrán las mediciones
que indicarán cuán o no contaminado está el aire del
centro de la ciudad y qué consecuencias tiene en la población.
Fuente: La Capital (Rosario, Santa Fe)
Octubre 20, 2004
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