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Los residuos industriales provocan serios problemas en la red cloacal
El principal inconveniente lo genera la grasa que
vuelcan las harineras, las químicas y frigoríficos. Provocan corrosión
en las cañerías, mal olor y obstrucciones. OSSE gasta
millones de pesos para mitigar el problema, pero con escaso éxito.
Con el repunte de la actividad en varios establecimientos industriales
de Mar del Plata se reavivó en los últimos tiempos un
viejo problema: los desechos que generan las plantas harineras, las
fábricas de conservas de pescado, los frigoríficos y
algunas químicas están llevando al borde del colapso
a buena parte de la red cloacal.
La costumbre para nada nueva de varias empresas de deshacerse a bajo
costo de sus desperdicios a través de conexiones clandestinas
provoca que en algunos sectores de la ciudad las cañerías
estén prácticamente inutilizadas a causa de la corrosión
o de taponamientos. Sumado a eso, la planta de pretratamiento cloacal
de Camet también sufre serias consecuencias debido a que la
enorme cantidad de grasa que llega hasta allí hace que, cada
tanto, los equipos concebidos para tratar efluentes domiciliarios queden
fuera de servicio.
Sin dudas la actividad que más contribuye con esto es la de
las harineras instaladas en el puerto que históricamente se
sirvieron de la red para deshacerse de los residuos que son generados
a partir de la producción de harina de pescado. En este caso,
el principal problema deriva de la materia orgánica que ingresa
a las cañerías, que tarda alrededor de dos horas en viajar
desde el puerto hasta Camet.
En el camino esa materia orgánica se descompone provocando los
clásicos malos olores y se solidifica convirtiéndose
en grasa.
Después de tantos años, algunos tramos de las cañerías
del Puerto -instaladas en los "70- prácticamente desaparecieron
como consecuencia de la corrosión o están obstruidas
casi por completo.
Según le explicó a LA CAPITAL el presidente de Obras
Sanitarias, Carlos Katz, el deterioro es tal que la empresa municipal
ahora está obligada renovar las instalaciones cloacales de la
zona, lo cual demandará una inversión de varios millones
de pesos.
Asimismo el funcionario destacó que el vuelco de esta clase
de residuos no es constante. Actualmente esto ocurre los viernes y
sábados, cuando hay menos posibilidades de que los inspectores
hagan multas y las fábricas son limpiadas.
Además, la magnitud del problema varía de acuerdo a la
coyuntura económica. Hace tres años, cuando el puerto
estaba prácticamente parado, casi no se registraron casos de
este tipo.
Cifras elevadas
Las mediciones hechas por OSSE en los últimos meses demuestran
que el problema, si bien no genera ninguna consecuencia en la salud de
la gente, es de una magnitud enorme.
Según la ley, se admite que los efluentes cloacales contengan
hasta 100 miligramos de grasa por cada litro, cifra que las harineras
están bien lejos de alcanzar. Sólo una empresa del rubro,
considerada como la más irregular de todas, registró este
año un promedio de 7 mil miligramos de grasa por litro en sus
efluentes.
Pero el problema es más grande cuando se analizan las mediciones
realizadas en los efluentes del puerto en su conjunto, que contienen
además los desperdicios de las conserveras y de otras empresas
pesqueras.
Un control efectuado durante un día completo en julio pasado en
la estación de bombero ubicada en la escollera sur reveló que,
a las 9 de la mañana, llegó a haber 26.110 miligramos de
grasa por litro.
Se supone que en ese momento varias fábricas habían concluidos
con sus tareas tras una madrugada de trabajo y que la mayoría
de ellas habían resuelto volcar sus residuos a las cloacas.
La gran cantidad de grasa no es lo único que perjudica a la red.
Las altas temperaturas que a veces tienen los líquidos que despiden
las fábricas también contribuyen con su deterioro. Un control
efectuado en mayo de este año por OSSE detectó que los
efluentes poseían entre 62 y 45 grados centígrados.
Otras industrias
Las empresas relacionadas con la pesca, si bien aparecen como las más
perniciosas, no son las únicas responsables de esto. Katz incluyó a
un frigorífico dedicado a la faena de carne, a un criadero de
pollos y a una química que produce jabones como otras grandes
productoras de grasa que es volcada a las cloacas.
En la planta de pretratamiento de Camet es donde todo el problema se
concentra. Allí es donde llegan los efluentes con gran cantidad
de grasa que obstruye las crivas, que son los grandes "coladores" que
deben impedir que los sólidos terminen en el mar. "Lo que
ocurre es que la planta no está preparada para recibir este tipo
de efluentes por lo que cada tanto hay que sacarla de funcionamiento
para limpiara", comentó. Katz. En el peor de los casos, la
planta podría quedar inactiva de manera automática.
A esto, en Camet se le suman los malos olores, ya que después
de recorrer kilómetros de cañerías, los efluentes
pierden oxígeno y despiden un aroma varias veces más nauseabundo
que el que tienen cuando son volcados en las fábricas, por lo
que los vecinos cercanos a la planta son los más perjudicados.
"
Obras Sanitarias hace muchos esfuerzos e invierte mucho dinero para mitigar
este problema. Inyectamos peróxido y oxígeno a la red e
instalamos aireadores pero aún así no podemos ofrecer una
solución definitiva", comentó Katz.
En realidad, cada una de estas industrias deberían contar con
sistemas propios para retener sus residuos y separar los sólidos
de los líquidos y contratar además un servicio de camiones
atmosféricos para transportar los deshechos hasta Camet y no volcar
los desperdicios directamente a las cloacas.
Sin embargo, la realidad indica que las transgresiones son más
frecuentes que el cumplimiento de la ley.
Fuente: La Capital (Mar del Plata, Argentina)
Octubre 29, 2004
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