Paraguay: canjear deuda externa por ecología es buena opción

Una posibilidad cierta y concreta de aligerar la deuda externa se le presenta al país con la propuesta de Estados Unidos de cambiar deuda por ecología. En otras palabras, esto significa que determinada porción de la deuda paraguaya se pagará con la utilización de los recursos involucrados en su monto en la protección del medio ambiente y la reforestación de parques nacionales.

Según anunció el embajador nacional en Washington, tras una reunión del Consejo Bilateral de Comercio e Inversiones Paraguay-EEUU en que se encaró el tema, el canje involucrará más de 12 millones de dólares, una suma apreciable que el Estado no tendría ya que afrontar, sino solamente someterse a las exigencias del acuerdo que tendrá que suscribirse para el efecto. Obviamente, esto no significa que no se pague, sino que se utilicen los fondos para la reforestación. Es decir, en lugar de hacer remesas al acreedor, el Estado invertirá esos recursos en una actividad que será altamente beneficiosa, no sólo para mejorar la pureza del medio ambiente, sino para la economía del país, en particular su riqueza forestal.

La protección del medio ambiente es una viva preocupación del mundo desarrollado, cuyo nivel de progreso se alcanzó precisamente a costa de un sostenido deterioro de la naturaleza. Conscientes de sus errores del pasado, vienen desarrollando políticas tendientes a cuidar lo que les queda de naturaleza y, al mismo tiempo, a incentivar en el Tercer Mundo una actitud distinta, de carácter netamente conservacionista. Y pagan su cuota de responsabilidad financiando el mantenimiento de las reservas de bosques y estimulando la reforestación, conscientes de que deteniendo la degradación del medio ambiente mejorará la calidad de vida para toda la humanidad. Precisamente el canje de deuda por ecología es un mecanismo para dotar a los países pobres de los medios necesarios para conservar los recursos que no han sido dañados por la codicia, ya que de otro modo no dispondrán de fondos para este fin.

Ha de advertirse que es preciso tener mucho cuidado en el proceso práctico para llevar adelante el canje. Con toda seguridad aparecerán los tradicionales intermediarios que buscarán tener participación en lo que se haga. Si hasta ahora las negociaciones se vienen realizando entre los gobiernos, es de esperar que todo se mantenga en ese nivel, aunque con una preocupación especial por la transparencia y un acabado control cruzado de los fondos que se utilicen. De acuerdo con expresiones del embajador paraguayo, tendrían participación organizaciones ambientalistas privadas. Si esto fuera inevitable, es preciso tener los ojos bien abiertos. Nuestra experiencia nos indica que en las negociaciones en que intervienen representantes de varios sectores nunca faltan los comisionistas, obviamente asociados con gente vinculada al poder, que son quienes se llevan la mayor parte, en detrimento de los intereses de la colectividad.

Es de esperar que el cambio de deuda externa por ecología no se convierta en un negociado más.

Fuente: Prensa Escrita (Paraguay)
Octubre 21, 2004