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Al menos 52 gasolineras ofrecen biodiesel en
España
La empresa Petromiralles fue la primera en nutrir a las estaciones de servicio
catalanas con el carburante verde. Una estación en Villafranca del
Penedès, otra en Igualada, una en Tàrrega, en Figueres, dos
en Cercs-Berguedà y la última en el puerto de Barcelona.
Esas son las biogasolineras propiedad de la firma. Petromiralles también
acerca el biodiesel a una veintena de surtidores que no pertenecen a la
empresa, fundada en 1967 por la familia Torrents-Ferrer, que ya entonces
construyó una pequeña gasolinera en el municipio barcelonés
de Santa María de Miralles, en el vértice colindante con
las provincias de Tarragona y Lleida.
Éxito total
Vistas las oportunidades que ofrecía un producto como es el biodiesel,
a partir de mediados de los 90 los responsables de Petromiralles optaron
por lanzarse a la piscina y seguir el modelo experimentado
en algunos países europeos, para terminar ahora comercializando
un biodiesel procedente de la planta que Stocks del Vallès tiene
en Montmelò.
La bonanza parece haber caracterizado a la empresa que, como ejemplo
casi histórico y para el caso de Tárrega, había calculado
una venta inicial de un millón de litros anuales del carburante,
previsión que Petromiralles debió replantearse al registrarse
en el primer semestre de vida de la estación (a comienzos de 2003)
un consumo de dos millones de litros; es decir, el doble.
El biodiesel de esta firma catalana se denomina BDP-10, que viene a significar
la mezcla de un 10% de biodiesel con un 90% de gasóleo en las cantidades
vertidas al interior del depósito. La razón de realizar
una mezcla con gasóleo convencional radica en que los aceites vegetales
tienen, entre otras cosas, la particularidad de disolver la goma y el caucho.
Debido a que estos aceites vegetales son la materia prima para la fabricación
del biodiesel, dicho producto también disuelve la goma y el caucho,
materiales empleados en la fabricación de los conductos y la juntas
del sistema de alimentación de los vehículos (latiguillos)
por lo que con el uso prolongado de biodiesel 100%, se podrían llegar
a degradar dichos conductos, produciendo algún poro o pérdida
de combustible, explican.
Este problema está solucionándose ya que, desde mediados
de los 90, casi todos los fabricantes de vehículos y muy en
especial las marcas alemanas, han sustituido dichos conductos por
otros de tipo plástico o derivados, que determinan la no disolución
del biodiesel.
Cunde el ejemplo
Petromiralles, que es operador petrolero y presta sus servicios a Stocks
del Vallès, ha sido pionera pero no es la única que ha comenzado
a distribuir biodiesel en las gasolineras. Cerdanyola del Vallès
(con el Grup Sabater Nuri) y Bilbao, Vitoria o Andoain en el País
Vasco, son algunas localidades que honran un ambiente más limpio
al albergar estaciones de servicio en las que se distribuye biodiesel.
En estos últimos casos, procede de la empresa Bionor Transformación,
instalación productora cuya planta se ubica en el polígono
industrial Lacorzanilla del municipio alavés de Berantevilla
y que cuenta con la distribución de Via Oil. Estos comienzos resultan
esperanzadores para empresas que tienen ya una sólida implantación
en el mercado de biodiesel.
Bionet Europa, por poner un ejemplo, tendrá inaugurada cuando
se lean estas líneas su primera estación de servicio en propiedad,
acontecimiento previsto para el 6 de octubre. Bien es cierto que la labor
real de Bionet es vender el biocarburante a un operador petrolero (en este
a Epenergy), que a su vez lo vende a la estación de servicio. De
cualquier modo, el acuerdo comercial entre ambas hace que la marca que
observa el conductor cuando llena el depósito sea la que identifica
a su productora: Bionet 10.
Fuente: Boletín Energías Renovables (España)
Octubre 20, 2004
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