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El hotel de la discordia en el Cabo de Gata
Almería, 17 nov (El País).- La naturaleza volcánica
del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, un trocito de costa
casi virgen en la provincia de Almería, recibió ayer al
grupo ecologista de Greenpeace. El mar liso como una tabla, un sol resplandeciente
y una temperatura de unos 15 grados dieron la bienvenida a una treintena
de activistas que a las 7.30 de la mañana se descolgaban desde
la última planta de un hotel en construcción en una playa
virgen, la de El Algarrobico, dentro del municipio de Carboneras, ubicado
en el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, con arenales vírgenes
y declarado Reserva de la Biosfera (1997).
Los ecologistas tomaron el hotel para exigir su demolición. Los
miembros de Greenpeace realizaron la protesta colgándose desde
la planta 17º del inmueble. Desplegaron varias pancartas, y entre
ellas una de 168 metros cuadrados en la que podía leerse "Demolición",
además de peinar el mar con lanchas neumáticas donde también
podía leerse "Hotel ilegal, demolición".
Las protestas por la construcción de este hotel se han sucedido
por parte de otros grupos ecologistas almerienses, que no entendían
como podía erigirse un edificio de más de 400 habitaciones
a sólo 28 metros de la orilla de la playa y en pleno parque natural.
El Ayuntamiento de Carboneras, del PSOE, siempre ha defendido que la
zona de El Algarrobico era terreno urbanizable antes de que se declarase
el Parque Natural en 1986 y que, como sucede con el casco urbano del
pueblo, su edificación puede estar a una veintena de metros de
distancia del mar. La Consejería de Obras Públicas llegó a
anunciar que una parte del hotel, la del restaurante y las piscinas,
tendría que ser demolida por estar a menos de 30 metros de la
playa. Para más ironía, el hotel quedó exento en
un 99% del tributo correspondiente a la licencia de obra concedida el
3 de marzo de 2003. El indulto, que hubiera reportado algunos miles de
euros al Consistorio, se obtuvo gracias a un protocolo denominado Carboneras
Viva, aprobado en pleno por unanimidad para apoyar al empresariado "en
general" y promover así el crecimiento del municipio.
Greenpeace acusa al Ministerio de Medio Ambiente, a la Ju nta y al propio
Ayuntamiento de estar en connivencia. Lo cierto es que ayer, El Algarrobico,
se convirtió en símbolo por la defensa del litoral Mediterráneo
en general. "Vamos a estar hasta que la Junta de Andalucía
nos dé una respuesta positiva y nos diga que va a comenzar los
trámites de demolición", dijo María José Caballero,
responsable de costas de Greenpeace. A día de hoy, la superficie
urbanizada en el parque, que afecta a los municipios de Almería,
Níjar y Carboneras, no supera las 500 hectáreas y precisamente
por eso los ecologistas lo defienden como el último bastión
virgen del país.
La empresa constructora, el grupo Azata, asegura que no ha recibido
notificación alguna para demoler ninguna zona y que cuenta con
todos los permisos en regla para continuar con la construcción.
La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, anunció ayer
que su departamento ha remitido al BOE el deslinde de la zona, el trámite
que delimita que zona de litoral es pública y en cuál se
puede construir. Según la ministra, el hotel invade parte de la
zona de costa en la que no están permitidas nuevas obras, pero
para demolerlo habría que indemnizar a la constructora, que tiene
licencia de obra. El desarrollismo de los años 70 del que se libró Almería
por su aislamiento histórico acecha ahora a este rincón
del parque.
Por M. J. López Díaz (El País)
Fuente: Fundación Entorno
Noviembre 17, 2005
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