|
EL CALOR DERRITE LOS HIELOS, DONDE SE DEPOSITAN LAS ALGAS QUE CONSUME
EL CRUSTACEO
Peligra la fauna antártica por la merma
del krill
Es el alimento de ballenas, pingüinos y focas. La población
del crustáceo disminuyó un 80% desde 1970. El fenómeno
se da en mayor medida en la Península Antártica.
La población de krill —pequeño crustáceo,
plato favorito de ballenas, pingüinos, focas y aves marinas— ha
disminuido un 80% desde los años 70 en el continente antártico.
Ahora esa fauna "podría estar amenazada", dice un estudio
científico del Instituto Británico de Investigaciones de
la Antártida (BAS, por su sigla en inglés).
El estudio del BAS es publicado en la revista científica británica
Nature. Cruzaron datos recolectados en la Antártida en 40 veranos,
en los períodos 1926-1939, y de 1976 al 2003, por nueve países.
Causa de tal merma sería el descenso en el volumen de hielo, probablemente
ocasionado por el calentamiento global.
En gran medida, las colonias de krill se concentran en la Península
Antártica, vecina al continente sudamericano. Justamente una de
las áreas del globo donde más ha cambiado la temperatura. "Esa
península es una de las zonas del planeta con mayor aumento de
temperatura: más de 2 grados. Lo que más ha variado no
es tanto la temperatura máxima, sino la mínima, la que
incide en la formación de hielo", explicaba ayer a Clarín
Irene Schloss, doctora en Ciencias Biológicas e investigadora
del Conicet y del Instituto Antártico Argentino.
Con rigor científico, el doctor Gustavo González Bonorino,
director del Centro Austral de Investigaciones Científicas (Cadic),
no puede afirmar por qué sucede esto en esa península. "Se
puede especular que se debe a la corriente marina que roza la Península
Antártica, que está girando en torno del continente antártico".
Lo cierto es que no en todo el continente se observa esta disminución
de los hielos.
¿Qué relación tiene el hielo con el krill? Lo explica
desde Ushuaia Gustavo Lovrich, biólogo e investigador del Conicet
en el Cadic: "El hielo marino es un reservorio de algas, o de las
algas que explotan en primavera, que son el alimento del krill".
En el sitio del BAS (www.antarctica.ac.uk) se lee que krill (euphausia
superba) es una palabra noruega que significa "alimento de las ballenas".
Ya desde el nombre queda claro cuál es la importancia del krill
en la cadena alimentaria. Puede tener unos 6 centímetros de largo
y vivir unos 5 años, en unos enjambres densísimos: se pueden
encontrar hasta 10.000 individuos por metro cúbico.
"El krill se alimenta de las algas marinas que se acumulan en el
hielo cuando se va formando —explica Lovrich—. Al formarse,
el hielo atrapa las algas. Algunas mueren y otras sobreviven en los canales
salinos del hielo. Durante el invierno, cuando no hay luz, unas de las
maneras que tiene el krill de alimentarse es raspar el hielo en busca
de alimento. En primavera, hay una explosión de algas que van
al mar. Si desaparece esta dinámica, desaparecería el krill".
El estudio ha notado también que al mismo tiempo que declina
el krill, se incrementan las gelatinosas salpas. "Son organismos
muy primitivos, aparentemente muy poco comestibles para la fauna que
se alimenta de krill", aporta la doctora Schloss.
Según esta hipótesis, habría una alternancia entre
krill y salpas de acuerdo con la existencia de menos o más hielo.
Si hay poco krill, las salpas encuentran más alimento —ambas
comen fitoplancton— y su población crece. En este momento
la becaria del Conicet Verónica Fuentes está estudiando
esta alternancia en la base Jubany de la isla 25 de Mayo.
De todos modos, en el reino animal las cosas no se comportan de modo
tan lineal. Parece obvio que si el krill tiende a desaparecer, arrastraría
en su caída a todas las ballenas —azul, franca, jorobada,
minke, sei—, a la foca cangrejera, a los pingüinos adelia
y de barbijo. "Pero los animales pueden cambiar de estrategia y
adaptarse", dice Lovrich. Conjeturando, Schloss piensa que en caso
de emergencia algunas especies podrían empezar a comer las salpas.
Angust Atkison, el investigador principal del estudio del BAS, pidió "con
urgencia" más investigaciones para predecir los cambios.
por Gabriel Giubellino -
ggiubellino@clarin.com
Fuente: Clarín (Argentina)
Noviembre 05, 2004
|