|
“La desaparición de los glaciares afecta a la población
argentina”
Así lo afirmó el Dr, Atilio Savino –Secretario de
Ambiente-. El retroceso que los glaciares han denotado en los últimos
años perjudica el desarrollo del país.
Se ha denotado un retroceso muy marcado de los glaciares de los Andes
a lo largo del siglo XX en respuesta al calentamiento global. “El
derretimiento de las capas de hielo y los glaciares incrementan el nivel
del mar afectando a los ecosistemas y las poblaciones costeras, además
del abastecimiento de agua dulce”, informó el Dr. Atilio
Savino –Secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación-
al referirse a las consecuencias del calentamiento global.
Las masas de hielo permanentes se están derritiendo, marcando
un notable retroceso de los glaciares del país. Esto se debe a
que la temperatura del planeta está en paulatino aumento debido
a la emisión a la atmósfera de los denominados gases de
efecto invernadero (GEI) que impiden la liberación al espacio
de la energía solar que recibe la Tierra.
En lo que respecta a las regiones de Cuyo y el Comahue, por efecto del
cambio climático últimamente se han convertido en áreas
más secas. Los ríos de esta última zona traen menos
caudal, en parte por el retroceso de los glaciares y por el adelgazamiento
de las capas de nieves eternas. En consecuencia, es de esperar una menor
oferta de energía hidráulica, ya que el 15% de toda la
electricidad generada en el país proviene del Comahue. Por su
parte, la probable desaparición de los glaciares de Cuyo en menos
de 20 años pone en riesgo a la población y a las actividades
productivas de esas provincias que dependen del agua que estos proporcionan.
La variabilidad en el clima regional tiene importantes impactos socio-económicos
y ambientales. Algunos ejemplos proporcionados por investigaciones realizadas
por Ricardo Villalba, del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología
y Ciencias Ambientales (IANIGLA), son las caídas estacionales
en la producción de energía hidroeléctrica en el
norte de la Patagonia desde mediados de la década de 1980, la
reducción o clausura de las temporadas invernales de esquí desde
1977, y los extensivos incendios forestales en los años 1983,
1987, 1996 y 1998. Asimismo, específicamente la economía
de la provincia de Mendoza depende un 95% del agua de deshielo, por lo
que su economía regional podría sufrir impactos negativos
en consecuencia del retroceso de las masas de hielo.
A nivel mundial, la extensión de los hielos y de las capas de
nieve ha disminuido. Datos proveídos por satélites muestran
que es muy probable que haya habido una disminución del 10% de
estas superficies desde finales de los años ‘60.
El derretimiento de los glaciares y la dilatación térmica
de los océanos incrementan el nivel del mar, amenazando las zonas
costeras bajas e islas pequeñas. “La adaptación al
cambio climático debe ser planificada –dijo el titular de
la cartera de ambiente nacional-. En la Secretaría se está desarrollando
la Segunda Comunicación Nacional, un estudio que determina el
grado de vulnerabilidad de las diferentes regiones del país a
partir del cual se determinarán las políticas de adaptación
a implementar para paliar los efectos del cambio climático”,
y explicó que “se debe poner especial atención en
las zonas costeras”.
“
Ni siquiera un corte inmediato y drástico en las emisiones de
gases de efecto invernadero podría impedir completamente los impactos
del calentamiento global. Estos son altamente persistentes en la atmósfera,
por lo que en la actualidad se están viviendo las consecuencias
de las emisiones de hace cientos de años”, comentó el
Secretario de Ambiente. En base a ello afirmó que “más
allá de mitigar las causas del cambio climático, se debe
hacer hincapié en las medidas de adaptación, ya que por
más que repentinamente cesen estas emisiones, sus efectos son
inevitables”, continuó diciendo el funcionario.
“
El retroceso actual de los glaciares es un fenómeno generalizado
en los Andes, con la excepción de algunos glaciares como el Perito
Moreno. El retroceso de los mismos ha sido paulatino durante los últimos
cuatro siglos, siendo más intenso desde la década del ’70”,
explicó Villalba.
Del 6 al 17 de diciembre próximo se realizará en Buenos
Aires la décima Cumbre de Cambio Climático, en la que estarán
presentes más de 180 delegaciones del mundo. “Es de esperar
que del encuentro internacional se establezca un plan de acción”,
especificó Savino.
“
La reciente ratificación del parlamento ruso al Protocolo de Kyoto
ha dado una impronta positiva a la próxima Cumbre, aunque también
se analizará la manera de incorporar a Estados Unidos, principal
emisor de gases tóxicos”, mencionó el funcionario
al referirse a algunos de los temas pautados para la reunión.
Cabe destacar que ante la entrada en vigencia de dicho tratado, que pone
límites a las emisiones de gases de efecto invernadero, las exigencias
se harán más estrictas. De esta manera, el Secretario de
Ambiente explicitó que “la implementación de mecanismos
de desarrollo limpio, que son tecnologías ambientalmente sustentables,
y la comercialización de bonos de carbono, lo cual implica extender
la superficie forestal de la Argentina, y seguramente generarán
inversiones extranjeras que ayudarán a reactivar la economía
nacional”.
Fuente: ProyectoGeo (Buenos Aires, Argentina)
Noviembre 16, 2004
|