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AMBIENTE:
Blair arrastra a Bush al camino verde
LONDRES, nov (IPS) - El primer ministro de Gran Bretaña, Tony
Blair, tendrá una ardua tarea el año próximo: persuadir
al reelecto presidente de Estados Unidos, George W. Bush, de adoptar
una política más sustentable para el ambiente del planeta.
Gran Bretaña ocupará la presidencia de la próxima
cumbre del Grupo de los Ocho (G-8) países más industrializados,
a realizarse en Escocia en julio de 2005. Blair aprovechará la
ocasión para impulsar dos de sus prioridades declaradas: la lucha
contra el cambio climático, y el desarrollo de Africa.
Inevitablemente, la primera de sus prioridades lo enfrentará con
Bush, que retiró a Estados Unidos del Protocolo de Kyoto. El tratado,
firmado en 1997, compromete a sus miembros a reducir las emisiones de
dióxido de carbono y otros ”gases invernadero” que
contribuyen al cambio climático.
Grupos ambientalistas ya pidieron a Blair que adopte una postura fuerte
en la cumbre del G-8, integrado por Estados Unidos, Gran Bretaña,
Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón y Rusia.
Los líderes del G-8 se reunirán en un centro turístico
de Escocia del 6 al 8 de julio próximo. Para entonces, Gran Bretaña
ocupará también la presidencia rotativa de la Unión
Europea.
Miembros de la Campaña contra el Cambio Climático, un
movimiento británico respaldado por el Partido Verde y las organizaciones
internacionales Amigos de la Tierra y Movimiento Mundial de Desarrollo,
realizaron una manifestación el jueves frente a la embajada de
Estados Unidos en Londres para exigir una mejor política ambiental
del nuevo gobierno de Bush.
”Queremos que Blair use su influencia sobre Bush para reincorporarlo
a la mesa de negociaciones”, declaró Katie Elliot, de Amigos
de la Tierra.
El grupo planea intensificar su campaña en los próximos
meses ”para asegurar que Blair acompañe sus palabras con
acciones”, dijo Elliot a IPS.
Blair exhortó a ”una revolución industrial verde”,
pero admitió que será difícil sumar a Estados Unidos
a esa rebelión.
”Seamos directos: no creo que el Senado de Estados Unidos vote
la ratificación de Kyoto. Sería muy bueno que lo hiciera,
pero no me parece viable”, dijo el primer ministro el mes pasado.
Sin embargo, el mandatario planteará el tema en la cumbre del
G-8. ”En primer lugar, debemos lograr una aceptación explícita
de las conclusiones científicas”, dijo, en referencia a
la relación causal entre la emisión de gases invernadero
y el cambio climático, aceptada por la mayoría de los científicos
y cuestionada por Bush.
”Lo siguiente es un acuerdo para llevar adelante este proceso
(de Kyoto). Esto requerirá un examen de las tecnologías
paso a paso, antes de adoptar ciertas medidas”, señaló Blair.
Aunque es improbable que Blair logre de Estados Unidos la ratificación
del Protocolo de Kyoto, si no obtiene alguna otra concesión de
Washington en materia ambiental recibirá un duro golpe político,
ahora que el mandatario británico transformó el control
del cambio climático una de las prioridades de su presidencia
del G-8.
Grupos ambientalistas confiaban en la elección del candidato
rival de Bush, el demócrata John Kerry. Ahora, tienen una tarea
más pesada en sus manos.
El martes, día de la reelección de Bush, ”fue un
mal día para el ambiente”, declaró Tony Juniper,
director ejecutivo de Amigos de la Tierra. ”Ahora es esencial que
Tony Blair use su especial relación con el presidente de Estados
Unidos para sumarlo a la 'guerra internacional contra el cambio climático'”,
exhortó.
Bush tiene ”unos antecedentes ambientales desastrosos”,
señaló Amigos de la Tierra. ”Invirtió unos
38.000 millones de dólares en subsidios a los combustibles fósiles
y a la industria nuclear, impulsó la explotación petrolera
de Africa y Asia central, y permitió la perforación petrolera
en Alaska”, recordó la organización.
Sanjay Suri
Fuente: IPS (International Press Service)
Noviembre 08, 2004
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