Alemania y Brasil abandonan programa nuclear conjunto

Los gobiernos de Alemania y de Brasil dejaran de trabajar en su programa nuclear conjunto aunque seguirán cooperando en el desarrollo de nuevas fuentes de energía, informaron hoy en Brasilia fuentes oficiales.

" El acuerdo (nuclear) Brasil-Alemania fue importante, pero actualmente nuestro programa de enriquecimiento (de uranio) es totalmente autónomo y no depende de esa cooperación externa", indicó en una rueda de prensa el ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Celso Amorim.

El ministro brasileño aseguró que Brasil no utilizará su energía atómica con fines armamentistas y le restó importancia a las recientes dudas en ese sentido que ha manifestado el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

El canciller hizo esas afirmaciones después de reunirse con el ministro alemán de Asuntos Exteriores, Joschka Fischer, de visita oficial en Brasil, tercer destino de su gira por el continente americano.
Amorim, quien admitió que el citado programa "permitió un desarrollo tecnológico que benefició hasta industrias de bienes de capital y de ingeniería en Brasil", señaló que su gobierno está dispuesto "a cooperar con Alemania en las áreas que (ese país) pueda y que quiera cooperar con nosotros".

" Si Alemania participará o no en acuerdos (energéticos) con Brasil, eso tendrá que ver, como ya fue explicado, con la propia legislación alemana, lo que nosotros respetamos", agregó.

El ministro europeo pertenece al Partido de Los Verdes, la primera minoría en el Parlamento alemán y partidaria de "una política de salida del campo de la energía nuclear".

Berlín y de Brasilia acordaron en 1975 construir ocho reactores nucleares en Brasil con tecnología alemana.

Pasados casi 30 años, sólo fueron construidas las plantas de Angra I y Angra II, en el litoral del estado de Río de Janeiro, y todavía no ha sido completada Angra III, paralizada desde hace unos 20 años.

La construcción de esas centrales atómicas, que consumieron miles de millones de dólares de las arcas públicas brasileñas, generan una cantidad de energía insuficiente, por hallarse la producción aún en fase experimental.

Fischer consideró que respecto a la continuación de la colaboración en el sector de la energía entre Alemania y Brasil existen otras "muchas posibilidades" y matizó que el país suramericano lidera la producción de combustibles naturales renovables.

Mencionó la fabricación brasileña del etanol, un tipo de combustible a base de alcohol que contamina poco al medio ambiente, y consideró que Alemania también pude presentar proyectos para la producción de electricidad eólica en Brasil.

Fischer y Amorim hablaron también sobre el combate a la miseria en países pobres, la preservación de la Amazonía y sobre una mayor participación de los dos gobiernos en las negociaciones sobre el acuerdo de libre comercio que ultiman la Unión Europea y el Mercosur.

El ministro alemán añadió que las dos naciones coinciden en que el Consejo de Seguridad de la ONU sea reformado y apoyan una negociación para evitar que Irán ponga en marcha un posible programa bélico nuclear, así como en la pacificación y reconstrucción de Irak.

El jefe de la diplomacia alemana, que el lunes pasado estuvo en Nueva York y llegó el miércoles de Guatemala, fue recibido hoy por el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.

Fischer se reunirá mañana en Sao Paulo con empresarios brasileños antes de regresar a Alemania.

Fuente: PNUMA
Noviembre 22, 2004