Informe de Worldwatch: la espiral consumista en la que vivimos es insostenible
El informe anual “La situación del mundo 2004”, del instituto internacional Worldwatch, analiza este año la dinámica de la sociedad del consumo, con especial énfasis en las consecuencias del crecimiento económico de China e India.

“ Existe una clase consumidora mundial constituida por 1.700 millones de personas, una cuarta parte de la población mundial. Casi la mitad ya está en países en vías de desarrollo, principalmente en China e India”. Gary Gardner, investigador del Worldwatch Institute y coautor de dos capítulos del informe, alerta del crecimiento de esta clase consumidora que, sólo en Europa y Estados Unidos, ya era insostenible. Ahora, China e India añaden millones de personas a un estilo de vida que está destrozando el planeta.

Gardner presentó esta semana la edición en castellano del informe anual del Worldwatch en la sede de la Fundación Hogar del Empleado (FUHEM). En la presentación también le acompañó José Manuel Naredo, premio nacional de Economía y Medio Ambiente y coautor del capítulo del informe dedicado a España bajo el título “El metabolismo de la economía española”.

Los datos abundan en el informe pero no dejan de ser estremecedores: si China consumiese la misma cantidad de petróleo que EEUU, no existiría producción suficiente. En 2003, 11.000 coches se ponían en circulación en China cada día, por lo que sólo faltan doce años para que esté a la altura de EEUU. En cambio, los gastos familiares de los países de África subsahariana han bajado en los últimos años.

Estados Unidos continúa siendo el reino por excelencia de esta espiral consumista. “En 2002, el 61% de esta población tenía una deuda en su tarjeta de crédito que, como media, era de 12.000 dólares”, recuerda Gardner. “Los automóviles estadounidenses ya supera al número de habitantes con permiso de conducir y, por ejemplo, el automóvil de Ford tiene una eficiencia de consumo peor que los modelos de hace un siglo”.

Otro modelo es posible... y necesario

Gardner puntualiza que no se trata de impedir que otros países accedan al desarrollo económico –todo lo contrario, ya que sólo el 12% de la población es responsable del 60% de este consumo- sino que es necesario adoptar un nuevo modelo del que el informe de Worldwatch ya apunta ciertas características.

Una reforma fiscal ecológica para que los fabricantes se hagan cargo de los daños ambientales, una legislación sobre recogida de productos –en 2002, el 90% de las botellas de plástico reciclables vendidas en EEUU acabaron en la basura-, diseño de bienes de consumo más duraderos y la introducción de cambios en los hábitos de consumo son algunas de las propuestas que se desarrollan en el informe de Worldwatch.

“Las mercancías no tienen que aumentar para una economía sana. En el siglo XXI, el desafio será crear un sentido de bienestar sin crear más abundancia”. Gardner resume las propuestas del informe en una infraestructura con reglas que determinen otro modelo de consumo junto con una nueva ética de suficiencia.

La sostenibilidad de la economía española en los últimos 50 años

La edición española del informe de Worldwatch Institute cuenta con un capítulo elaborado por los economistas Óscar Carpintero y José Manuel Naredo en el que analizan por primera vez las incidencias ambientales y territoriales de la economía española en los últimos 50 años.

Estos autores señalan que la demanda de materiales y energía crece en España a un ritmo superior al resto de los países industrializados lo que, combinado con la “escasa sensibilidad de los políticos españoles hacia las cuestiones medioambientales”, les lleva a la conclusión de que el desarrollo económico español tampoco es sostenible.

Un dato que resalta este capítulo es la demanda de energía primaria por unidad de renta, que se encuentra por encima de la Unión Europea, cuando el clima de España es más suave que la mayoría de los países del entorno.

Más información:
Worldwatch Institute
http://www.worldwatch.org/

Fuente: Canal Solidario (España)
Mayo 20, 2004