|
Veneno para insectos se mete en la sangre humana
Un
análisis difundido ayer en Los Angeles por la organización
Médicos con Conciencia Social señala que el 93% de las
personas examinadas en un estudio conducido por el gobierno de los Estados
Undios presentaron rastros de pesticidas y en promedio cada individuo
tenía 13 compuestos tóxicos en su organismo.
El estudio, realizado partiendo de datos recopilados por el Centro de
Control de Enfermedades (CDC) del gobierno federal, indica que los niños,
las mujeres y los mexicoamericanos resultaron ser las poblaciones más
contaminadas con esas sustancias.
En este campo concreto, la muestra nacional descubrió que la presencia
del pesticida cloropirifos entre los niños de 6 a 11 años
de edad, un veneno para combatir los insectos ampliamente usado en California,
era cuatro veces superior a los índices considerados “aceptables” por
la Oficina del Medio Ambiente (EPA).
La acumulación de tales sustancias, absorbidas por los humanos
a través del aire, los alimentos y el agua es denominada por los
científicos “carga de pesticidas en el cuerpo”. La
razón de que este indicador resultara ser espectacularmente alto
entre los niños examinados por el CDC obedece a que éstos
absorben más compuestos químicos del agua, el aire y los
alimentos en proporción a su peso que los adultos, explicó la
doctora. Susan Kegley, científica asociada a Pesticide Action
Network.
El CDC examinó a un total de 9.282 individuos en todos los Estados
Undios en busca de 23 pesticidas distintos. El promedio de los casos
presentó un promedio de 13 de ellos en su organismo, incluyendo
algunos cuyo uso, como el DDT, fueron prohibidos hace varias décadas,
lo que muestra su fuerte persistencia en el ambiente.
El documento dado a conocer ayer (Invasión química: los
pesticidas en nuestro organismo y la responsabilidad de las corporaciones)
no ofrece explicaciones sobre las causas que hacen que las mujeres y
los mexicoamericanos tengan más pesticidas en la sangre. Sin embargo,
sus autores se inclinan a creer que en este último caso prevalecen
la razones de tipo ocupacional. Por ejemplo, el hecho que ese contingente
constituye la mayor parte de la mano de obra agrícola.
La investigación del CDC, dada a conocer el año pasado,
no alcanzó a determinar los niveles de contaminación por
pesticidas en la muestra. Kegley dijo que el gobierno nunca ha llevado
a cabo estudios para determinar cuantitativamente cuáles son los
posibles daños asociados con esas sustancias, pero aseguró que
numerosas pruebas de laboratorio han documentado la vinculación
entre el uso de pesticidas y diversos tipos de males.
Lo más peligroso, dijó Kegley, es que se ignora el efecto
a largo plazo de esos químicos, así como el de su combinación
en los humanos.
Sin embargo, varias pesquisas han determinado que existe una relación
estrecha entre algunos de esos químicos y enfermedades como el
cáncer, el mal de Parkinson, los defectos de nacimiento y la reducción
del número de espermatozoides en el hombre. Numerosos estudios
muestran que los agricultores están más expuestos a sufrir
leucemia y otros tipos de cáncer que el resto de la población,
en tanto que los niños que nacen en zonas agrícolas manifiestan
mayor proporción de defectos de nacimiento.
En el informe del CDC se explica que uno de los criterios para seleccionar
los productos químicos del informe fue “la gravedad de los
efectos conocidos o supuestos sobre la salud".
El gobierno federal ha determinado la toxicidad tan sólo de la
mitad de los 23 productos estudiados en el estudio. El informe del CDC
expresa que el hecho que se pueda detectar un producto químico
ambiental en la sangre o la orina de una persona “no significa
necesariamente que causa enfermedad”.
Este tipo de declaraciones pone en guardia a Médicos
con Conciencia Social.
Martha Dina Argüello, directora del programa de salud y el medio
ambiente de la organización, sostiene que los fabricantes de pesticidas
desembolsan millones de dólares al año para comprar influencia
política.
Aproximadamente el 70% de los insecticidas utilizados en Estados Unidos
pertenece a la categoría de los organofósforos; se emplean
en los cultivos —principalmente de algodón, maíz,
canola y almendras—, en la jardinería y en residencias.
Este tipo de productos químicos, de los que se usan unos 90 millones
de libras al año en el país, están diseñados
para atacar el sistema nervioso de los insectos.
De hecho, históricamente muchos de los pesticidas deben su origen
a las experimentaciones hechas por distintos países durante la
Primera y la Segunda Guerra Mundial para desarrollar armas químicas.
Los organofósforos ingresan en el organismo al ingerir productos
agrícolas como verduras, tanto frescas como procesadas, al respirar
en ambientes contaminados o beber agua que ha entrado en contacto con
ellos.
La alternativa a esta indeseable invasión química, según
Médicos con Conciencia Social, es emplear más alimentos
orgánicos y evitar en lo posible el empleo de productos químicos
en el hogar.
Fuente: http://axxon.com.ar/
Mayo 13, 2004
|