|
La Mina “Cobre las Cruces” verterá anualmente 10
Kg. de Arsénico al Guadalquivir
El proyecto minero de “Cobre las Cruces” tramita su Autorización
Ambiental Integrada en la Consejería de Medio Ambiente. Esta autorización
es consecuencia de la trasposición de la Directiva “IPPC” de
la Unión Europea y pretende ser una evaluación que integre
las diferentas autorizaciones parciales que hasta ahora debían
superar los proyectos industriales más contaminantes que tendrán
que demostrar que emplean la tecnología más eficiente.
Es la última oportunidad de la Consejería de Medio Ambiente
de echar atrás un proyecto como “Cobre las Cruces” que
no cuenta con las suficientes garantías ambientales ni con la
justificación socioeconómica necesaria para ser autorizado.
“Cobre las Cruces” es una empresa de dudosa solvencia económica
que pretende extraer cobre a unos costes ambientales y sociales enormes,
afectando a 1000 hectáreas de suelo agrícola que será transformado
en una inmensa escombrera, con agricultores desplazados y otros sectores
como el del turismo rural definitivamente anulados en su potencial desarrollo.
En medio, una corta minera a cielo abierto que atraviesa el acuífero
Niebla-Posadas que se pretende proteger con un sistema que carece de
garantías de que vaya a funcionar. Todo esta maquinaria precisa
de un consumo energético cercano a los 50 MW lo que supone, en
el contexto actual de reasignaciones de emisiones de gases de efecto
invernadero para el cumplimiento de los compromisos adquiridos por España
con la firma del protocolo de Kioto, una hipoteca hacia otros sectores
industriales y de iniciativas de minería más sostenibles.
El proyecto de “Cobre las Cruces” supera con creces los
niveles de referencia de emisiones a la atmósfera y de vertidos
para este tipo de instalaciones, duplicando el vertido de arsénico
y triplicando el de mercurio ( diez veces más en cuanto a emisiones
atmosféricas), con el agravante de que la planta hidrometalúrgica
se encuentra a sólo 15 Kms. del área metropolitana de la
ciudad de Sevilla y que los vertidos de arsénico y mercurio van
a parar al río Guadalquivir, aguas arriba de tomas de emergencia
de EMASESA para el abastecimiento urbano y de las tomas de riego de las
30.000 hectáreas de arroz que se abastecen directamente del río.
Se trata además de contaminantes de máxima toxicidad que
se vendrán a sumar a la ya deteriorada calidad de aguas del Guadalquivir,
que presenta durante los meses de estío un tapón salino
que impide la disolución de los contaminantes. También
se verá afectado el ecosistema del estuario y por tratarse de
metales pesados bioacumulables acabarán introduciéndose
en la cadena trófica humana al desarrollarse en la zona una importante
actividad pesquera.
El sistema utilizado por “Cobre las Cruces” conocido como
Dynatec no es el proceso más eficiente ambientalmente, existiendo
en la actualidad otros procedimientos hidrometalúgicos que suponen
una mejor tecnología ya disponible para la obtención de
Cobre, donde no se producen vertidos por efluentes líquidos y
donde el consumo energético puede suponer hasta un tercio menos
de la energía empleada .
Ecologistas en Acción, por tanto, ha solicitado a la Consejería
de Medio Ambiente que no autorice el proyecto.
Fuente: Ecologistas en Acción (España)
Mayo 31, 2004
|