Aguas residuales: Salud y Medio Ambiente en el valle del Mezquital mexicano

Sin lugar a dudas uno de los temas menos discutido y analizado, aún cuando si investigado por diferentes instituciones, son las aguas residuales del valle del mezquital en el estado de Hidalgo, México, aquellas que riegan los cultivos de los distritos de riego número 100 y 003, acaso por al forma en que se cruzan y enlazan diferentes intereses y mecanismos de control utilizados por el propio estado para dispersar, aislar y finalmente derrotar los movimientos que han iniciado en diferentes momentos la discusión de este tema y sus efectos sobre el medio ambiente.

Mucho se ha comentado sobre el impacto negativo que en la salud de las personas puede provocar la utilización de aguas residuales si estas se utilizan de manera no responsable en regadíos de cultivos, como el caso del Valle del mezquital, la zona de riego con aguas residuales más grande de Latinoamérica.

Junto a esta situación, ha florecido además el control férreo sobre los movimientos sociales y las exigencias de mejoramiento de los niveles en las condiciones de vida de los indígenas Ñhañhu, quienes se debaten entre la necesidad de continuar utilizando esta agua como único medio de arrancar alguna producción a la tierra y la emigración hacia Estados Unidos como mejor forma de lograr, en algo, los sueños de sus vida.

Sobre este sentido, Danú A. Fabre Platas señala en un estudio que realiza sobre la región del Valle del Mezquital que la reducción numérica de las ONG's en el estado de Hidalgo "ha dado pie a plantear como supuesto que se esté presentando un desmembramiento sistematizado de las ONG's, particularmente ambientalistas, por parte los AIE estatales y nacionales".

Más adelante señala, a manera de hipótesis, cuatro acciones que considera lo suficientemente sólidas para incorporarlas al estudio que realiza, siendo estas:

"El establecimiento de un aparato de seguridad estatal renovado que implica la construcción de un edificio impresionante, la capacitación en EU de personal especializado en determinado tipo de formas de control social, la compra de un sofisticado equipo de comunicación y transado, entre otras cosas.

El acosos del estado sobre la población militante en un sentido de orden y castigo (más que nada desde enero del 94 y los sucesos de Chiapas, por los cuales se encarceló a varios líderes de la región, incluyendo a varios miembros de las ONG seleccionadas para el estudio).

Los cortes de financiamiento y subsidio a proyectos puntuales que el Estado apoyaba, promoviendo paralelamente la adopción de recursos a través de programas de asistencia a la población marginada (Solidaridad, Procampo, progresa).

El corporativismo de ONG por el estado a través de la CNC, la CCI y nuevas figuras asociativas. Esto tan efectivo al aparato del Estado que las movilizaciones no llegan a presentarse en Palacio de Gobierno; son acalladas en sus lugares de origen de diversas formas: reprimiendo, concertando con los líderes locales, incorporándolos a programas nacionales de asistencia social o desgastando a la población hasta destruir los procesos. Un resultado colateral es que las organizaciones actuales diversificaron sus fuentes de financiamiento y consolidan su presencia en las localidades, para contrarrestar la posición de Estado".

De esta manera, el Estado pretende no solo desmembrar, sino retomar el control total de cada comunidad, reservando para sí, la posibilidad de decidir, determinar y aprobar cada una de las acciones que al interior de las comunidades indígenas de la entidad debería desarrollarse para su progreso.

Se da el gobierno Hidalguense, la libertad de manejar el progreso como un elemento de control y manipulación antes que como un componente que construyera la libertad de cada ciudadano.
La postura adoptada en su estudio como hipótesis, demuestra hoy que Danú A. Fabre Platas, no se equivocaba, al menos en lo que a atención y solución de problemas en la región del mezquital se refiere.

En relación con las aguas negras, por ejemplo, no solo no se han difundido los resultados de estudios serios, sino que se ha alentado la oposición a la instalación de las plantas tratadoras de aguas residuales, como una forma de construir un problema de manera artificial y evadir la solución que desde hace décadas reclama.

Así lo demuestra el estudio "El reuso del agua residual para riego agrícola y su impacto en la salud" realizado por el grupo de científicos, integrado por el Dr. Guillermo M. Ruiz -Palacios del Instituto Nacional de la Nutrición Salvador Zubirán, la Dra. Ursula Blumenthal, de London School of Hygiene and Tropical Medicine de Inglaterra, la Dra. Anne Peasey colaboradora de ambas instituciones y el Dr. Enrique Cifuentes del Instituto Nacional de Salud Pública de nuestro país, quienes señalan que:

"Los agricultores y sus hijos que están en contacto con agua residual no tratada (106-108 CF/100 ml y >100 huevos/l) a través de riego o el juego, tienen una prevalencia de infección por Ascaris significativamente mayor que los del grupo control, quienes practican agricultura de temporal (Peasey, en preparación; Blumenthal et al. 1996). El exceso en la tasa de infección es mayor en los niños de 5 a 14 años de edad que en los adultos. Los niños menores (1-4 años) también tienen una tasa significativamente mayor de enfermedad diarréica (Cifuentes et al. 1993)."

Fuente: MARCO ANTONIO MORENO GAYTáN. PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD ECOLOGISTA HIDALGUENSE A. C. (México)
Mayo 06, 2004