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Haití
Ayuda económica gotea sobre la inundación
PUERTO PRINCIPE, 28 may (IPS) - Los fondos externos empiezan a fluir
con lentitud hacia el nuevo gobierno de Haití, el país más
pobre, con ambiente más degradado, menos electricidad, más
enfermedades, menos educación y más desempleo de América.
Por si fuera poco, ahora inundado.
Las lluvias torrenciales de esta semana en la caribeña isla La
Española, que Haití comparte con República Dominicana,
causaron el desborde de los ríos, inundando campos cultivados y
pueblos enteros. Se calcula que más de 800 personas murieron y unas
13.000 están desaparecidas en toda la isla.
En estas circunstancias, la ayuda económica es más necesaria
que nunca. La Unión Europea (UE) prepara paquetes de ayuda valorados
en 2,43 millones de dólares, y el Programa Mundial de Alimentos
de las Naciones Unidas anunció una asistencia urgente de 200.000
dólares.
En cuanto a la ayuda prometida antes del desastre a Haití, los
fondos no llegan con la rapidez que deseamos, ni en la cantidad que
esperamos, pero llegarán, dijo a IPS el ministro de Economía
y Finanzas, Henri Bazin.
La UE, Francia (la antigua potencia colonial), Estados Unidos y otros
países industrializados prometieron asistencia y donaciones por
un total de 200 millones de dólares en las últimas semanas.
Esto se suma a una promesa de 350 millones de dólares en créditos
del Banco Interamericano de Desarrollo.
Bazin y otros ministros del gabinete del primer ministro Gerard Latortue
han estado en su cargo sólo dos meses y medio desde la caída
del gobierno de Jean-Bertrand Aristide, en medio de una virtual guerra
civil. El actual gobierno interino será sustituido tras elecciones
en 2005.
Pero para la gran mayoría de los ocho millones de habitantes de
Haití, que sufren el constante aumento de los precios de los alimentos
y las medicinas, la acumulación de basura en las calles, los constantes
apagones y la criminalidad impune, dos meses y medio parecen años.
Las inundaciones de esta semana dejaron en Haití más de
300 muertos o desaparecidos, arrastrados por el agua o atrapados bajo el
lodo, que obstaculiza las calles.
Los extranjeros dijeron que nos ayudarían una vez que se
fuera Aristide, pero hasta ahora sólo hemos tenido más sufrimiento,
dijo a IPS Ernst Pierre, un agricultor, sentado sobre lo que quedó
de un muro de la casa de su vecino, en la localidad de Fond Verettes.
Según autoridades locales, 158 personas, incluso un ex parlamentario,
fueron arrastrados por las aguas sólo en esa localidad. El río
devastó el valle y se llevó hasta 500 casas, según
funcionarios de la Organización de las Naciones Unidas.
Esta es la tercera vez que Fond Verettes es diezmado por lluvias torrenciales.
La localidad está situada debajo del Parque Forestal de Pinos, uno
de los tres grandes parques de Haití, donde ha tenido lugar una
tala descontrolada.
Una donación de 22,5 millones de dólares del Banco Mundial
para proteger los parques fue en gran parte dilapidada y finalmente cancelada,
cuando evaluadores de esa institución financiera concluyeron que
se habían gastado 14 millones de dólares en proyectos insustentables.
El bosque allá arriba ha sido completamente destruido,
declaró el primer ministro Latortue a la prensa durante una visita
a lo que quedó de Fond Verettes.
Debemos atacar la raíz del problema, y la raíz del
problema es que debemos reforestar el monte. A menos que lo hagamos, este
desastre volverá a ocurrir cada dos, tres o cuatro años,
después de lluvias fuertes, advirtió.
Muchos donantes bilaterales y multilaterales retuvieron préstamos
y donaciones a Haití desde fines de los años 90, antes de
que Aristide asumiera en 2001 su segundo mandato. El ex sacerdote católico
había sido elegido por primera vez en 1990, transformándose
en el primer presidente elegido democráticamente en esta antigua
colonia de esclavos que obtuvo la independencia de Francia hace 200 años.
Derrocado en 1991, fue reinstituido en el gobierno en 1994 para terminar
su mandato hasta 1995, debido a presiones internacionales, y comenzó
en 2000 un segundo mandato que fue interrumpido el pasado febrero.
Según Estados Unidos, Aristide renunció por propia voluntad
porque su seguridad no estaba garantizada, pues insurgentes armados avanzaban
sobre Puerto Príncipe luego de semanas de violencia en el interior
del país. Pero el ex gobernante asegura haber sido depuesto y secuestrado
por tropas estadounidenses que le obligaron a firmar una carta de renuncia.
Donantes y prestamistas estaban decepcionados con la gestión de
Aristide y la de su predecesor, René Préval, por su supuesta
tolerancia a la corrupción y mala administración y por los
continuos disturbios políticos y violaciones a los derechos humanos.
Así, unos 500 millones de dólares en ayuda fueron bloqueados,
y decenas de millones más reencauzadas hacia organizaciones no gubernamentales.
Aristide acusó a gobiernos extranjeros e instituciones multilaterales
de socavar en forma deliberada su gobierno mediante un embargo de
ayuda.
Las recientes promesas de donantes del Norte indican que ese embargo
estaría por terminar.
Jane Regan
Fuente: IPS (International Press Service)
Mayo 28, 2004
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