Uso de energías alternativas

La suba récord en la cotización del petróleo va mucho más allá de la crítica coyuntura de la guerra de Irak. Plantea la necesidad de que el mundo piense seriamente en el desarrollo de fuentes alternativas de energía.

Hace ya mucho tiempo que se sabe que el petróleo disponible en el mundo es finito. La era del combustible barato y abundante, del cual dependen las naciones industrializadas, está mostrando sus límites. Según los informes más pesimistas, de seguirse el ritmo actual de consumo, para 2030 deberían haberse reconvertido las industrias que quieran seguir funcionando.

La cuestión plantea un problema mayúsculo, si se advierte que la maquinaria mundial hoy se mueve principalmente a base de petróleo. Este es, no en vano, el origen del conflicto en el Oriente Medio, donde existen las mayores reservas del globo.

Por eso los expertos aconsejan acelerar los proyectos para la utilización de energías alternativas, que además de renovables, resulten ecológicamente más sustentables.

En los años 70, los precios del petróleo bajaron porque se descubrieron nuevos yacimientos y, sobre todo, porque se desarrollaron tecnologías que permitieron bajar el consumo de combustible. Pero igualmente la demanda mundial aumenta a un ritmo insostenible.

De allí la necesidad de desarrollar otras fuentes de energía: hidráulica, eólica, solar e hidrógena, entre otras. Todas ellas son inagotables y limpias, ya que no generan residuos; se pueden generar en cada lugar, lo que elimina la dependencia exterior de su abastecimiento, y crean aproximadamente cinco veces más puestos de trabajo que las tradicionales.

El aumento de la crisis del petróleo reactualiza el problema de la restricción de esa fuente de energía a nivel mundial y, por lo tanto, la conveniencia de desarrollar otras alternativas, más sustentables y limpias.

Fuente: Clarín (Argentina)
Mayo 24, 2004