Contaminación visual: una solución a paso lento
El gobierno sólo puede retirar el 46% de los carteles de la Lugones
El riesgo que provocan alcanza tanto a los conductores como a la seguridad aérea

* La Ciudad intimó a menos de la mitad de los propietarios

* El plazo para retirar las publicidades expira en los próximos días

* Hay juicios abiertos que impiden quitar el resto

El problema de la obstrucción visual generada por los carteles publicitarios instalados sobre la avenida Lugones no terminará cuando -a fines de esta semana, según informó la Unidad Polivalente de Inspectores (UPI) porteña- los 83 propietarios intimados a retirarlos efectivamente lo hagan o el Gobierno de la Ciudad los retire por la fuerza, medida contemplada para los casos de incumplimiento.

Sucede que estas 83 marquesinas constituyen sólo un 46,6 por ciento del total de 178 emplazadas a lo largo de la avenida Lugones, entre las avenidas General Paz y Sarmiento. Con los dueños de los otros 95 (el 53,4 por ciento), la Ciudad mantiene juicios que impiden actuar al Poder Ejecutivo local, por lo que su desaparición dependerá de los tiempos de la Justicia.

Así lo confirmaron a LA NACION voceros de la Secretaría de Control Comunal y la coordinadora de la UPI, Ana Fernández.

" Los juicios en curso obedecen a violaciones de distintas ordenanzas y del Código de Planeamiento Urbano. En principio, el entorno de la Lugones fue rezonificado como "urbanización parque" y, por lo tanto, está prohibida la instalación de carteles publicitarios", relató Fernández.

Y agregó: "Pero también existen cuestiones concernientes a la obstrucción visual y a la seguridad aérea. Y, más allá de las cuestiones legales, efectivamente hay un exceso de carteles".

Cabe recordar que si bien no existen estudios científicos que cuantifiquen su influencia, a esta contaminación visual se atribuye la falta de concentración de los conductores de vehículos y los accidentes de tránsito consecuentes.

Querellas en curso

Dentro de estas 95 marquesinas con procesos judiciales en curso figuran las emplazadas al este de la avenida, sobre las vías del tren, en el predio perteneciente a Ferrocarriles Metropolitanos SA (Femesa) Residual.

Las autoridades -según pudo saber LA NACION- también han querellado a varios clubes e instituciones, como el Club Hípico Argentino, el Círculo Oficiales de Mar, el Cenard, la ESMA y la Fuerza Aérea. "En estos casos no podemos intervenir", coincidieron las fuentes.

En tanto, por un reciente dictamen de la Procuración General porteña, el gobierno se hizo eco del amparo presentado por la asociación civil Familiares de Víctimas de Accidentes de Tránsito (Favat) para que sean retiradas las gráficas publicitarias en esa zona.

Tal como informó LA NACION oportunamente, esa entidad interpuso una acción contra la Ciudad en el juzgado contencioso administrativo y tributario de la Capital N° 5, a cargo de la magistrada Fabiana Schafrik. Favat solicitó el cumplimiento de un fallo emitido en 1997 por el juez en lo civil Ricardo Lee Rossi, que emplazaba a la comuna porteña a bajar los carteles de la avenida Lugones en 180 días.

Según el titular de Favat, Gregorio Dalbón, "los automovilistas pierden entre cinco y 10 segundos al elevar la vista para mirar los carteles, a una velocidad de entre 70 y 110 kilómetros por hora".

Por la fuerza

" El Gobierno de la Ciudad tomó el reclamo de la asociación e intimó a 83 propietarios a sacar las publicidades. Se les dio un plazo de diez días hábiles, que vence a fines de esta semana. Si no acatan la orden, iremos a retirarlos por la fuerza con la Guardia de Auxilio, siempre que podamos ingresar a los terrenos", sostuvieron los voceros.

Esas 83 intimaciones incluyen -de acuerdo con un listado al que tuvo acceso LA NACION- a los clubes Ciudad de Buenos Aires, River Plate, Alemán de Equitación, Náutico Bouchard y al Círculo de Suboficiales de la Fuerza Aérea.

" En realidad, existe una responsabilidad solidaria entre la institución que cede sus instalaciones para colocar la marquesina y la empresa que publicita. El Ejecutivo porteño dirigió las órdenes judiciales a las instituciones", aclaró Fernández.

Si las cumplen o no lo hacen, y las acciones que el gobierno porteño emprenda en consecuencia, serán pasos decisivos en la definición del futuro de la contaminación visual sobre la Lugones. También lo serán los resultados de los juicios en trámite por los otros 95 carteles.

Angeles Castro

Hacia la ley del aire

La Comisión de Ecología de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires emitió un dictamen favorable a la sanción de la ley de calidad de aire. La iniciativa promueve, entre otros aspectos, controles estrictos para la emisión de gases contaminantes en el ámbito local.

El proyecto original se iba a tratar en la semana del 20 de diciembre de 2001, pero la crisis política e institucional de entonces cambió la agenda legislativa y la iniciativa sólo podrá retomarse en los próximos días.

Según está previsto, deberá ser tratada en la Comisión de Justicia, pues incluye penas para quienes incumplan la norma. La Comisión de Ecología solicitó a la de Justicia que apure el trámite parlamentario para intentar que el proyecto sea tratado en el recinto en la Semana del Medio Ambiente, que se celebra el mes próximo.

" Es una ley que muchas veces se intentó tratar en la Legislatura con poca suerte. Ahora tiene un consenso lo suficientemente importante como para que, tras las consideraciones que deseen hacer los diputados, pueda ser sancionada a la brevedad", afirmó el presidente de la Comisión de Ecología, Juan Manuel Velasco.

El proyecto regula todo tipo de fuentes fijas y móviles que emitan gases hacia la atmósfera, las que, una vez sancionada la ley, tendrán tres meses para ser registradas como emisores de gases.

Controles periódicos

Posteriormente, esas fuentes serán sometidas a un control periódico por parte de la empresa, el que tiene que ser presentado ante el Gobierno de la Ciudad. Además, serán sometidas a controles sorpresivos y de rutina que disponga la autoridad de aplicación para hacer un seguimiento de los gases que emiten.

" Hoy, el control es voluntario: se pide a las empresas que colaboren con él. Si no lo hacen, no hay modo de obligarlas. De aprobarse el proyecto, este punto cambiará respecto de fuentes fijas. Para las fuentes móviles la ley establece un sistema de inspecciones técnicas vehiculares periódicas para todos los que circulan en la ciudad", agregó Velasco.

Fuente: La Nación (Argentina)
Mayo 17, 2004