Brasil mantiene uso de contaminante condenado internacionalmente

Comenzó a regir mundialmente el día 17, la Convención de Estocolmo, que apunta a desterrar la producción, uso y disposición de substancias químicas tóxicas. Para conseguir la eliminación de todos los Contaminantes Orgánicos Persistentes, tan perjudiciales al medio ambiente y a la salud humana que ni la naturaleza consigue degradarlos, el tratado prescribe la adhesión de toda la comunidad internacional a disposiciones legales obligatorias para este fin. Brasil ratificó el acuerdo solamente en la víspera de la fecha acordada para la vigencia de la norma.

El 23 de mayo de 2001, más de 100 países firmaron en Suecia la Convención sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes (POPs), también conocida como Convención de Estocolmo. El objetivo de ese tratado legal internacional es la eliminación de una lista inicial de 12 productos tóxicos.

Esta docena de substancias nocivas, conocidas como las "doce manchas", incluye productos químicos esparcidos por todo el mundo, como los pesticidas y los PCBs (bifenilos policlorados), así como subproductos involuntarios de la utilización de estos materiales, como los furanos y las dioxinas, que causan cáncer. Las dioxinas, por ejemplo, son emitidas por procesos productivos en los que se utiliza cloro (como la industria del PVC) y durante la incineración de residuos industriales.

De acuerdo con la organización ambientalista Greenpeace, "el documento trata de una lista inicial de apenas 12 substancias. En realidad, es necesario que se prohíba la producción o utilización de toda y cualquier sustancia química tóxica". El primer paso para esto sería la estrategia de substitución de las substancias tóxicas por alternativas sustentables.

Brasil admite sustancia internacionalmente condenada

Por ser de difícil degradación y solubilidad, estas substancias se van acumulando intactas en la naturaleza, llegando en grandes dosajes a los topes de ciclos naturales como la cadena alimentaria, lo que hace del hombre uno de los principales organismos afectados. Aún con la comprobación científica del aspecto altamente letal de las "doce manchas", Brasil incluyó el uso del heptacloro como restricción en los términos de la adhesión del país al tratado.

La lista de excepciones es una solicitud realizada por el país signatario de la convención para que la referida sustancia no sea parte, por un período, de las discusiones o de los planes de acción de prohibición del país en cuestión. Según John Butcher, coordinador de la Campaña de Substancias Tóxicas de Greenpeace, "no podemos aceptar que esta solicitud permanezca y es necesario que tal excepción sea retirada del documento cuanto antes".

El heptacloro se trata de un pesticida de uso restringido al tratamiento de algunas semillas. Está prohibido su uso en el Primero Mundo como parasiticida, aún en aplicaciones externas en el ganado, en algunos países, hace más de 25 años. Considerado carcinogénico (provoca cáncer) y teratogénico (causa malformaciones estructurales en el feto, bajo peso y/o disfunciones metabólicas y biológicas).

Estos contaminantes no están perdidos en áreas remotas, pudiendo ocasionalmente entrar en contacto con la población. Varias de estas substancias son encontradas dentro de las residencias y ambientes de trabajo, y son actualmente objeto de análisis de la Campaña Veneno Doméstico de Greenpeace. "Nuestro medio ambiente y nuestra salud dependen de la efectiva implementación de este acuerdo internacional", dijo el coordinador de la campaña.

Fuente: Adital (Brasil)
Mayo 20, 2004