Colombia: Denuncian pérdida de 39 millones de hectáreas de bosque en el país por el conflicto armado

Ese desastre ecológico será revelado este lunes en el seminario 'Conflicto armado y medio ambiente', que se realizará en la Universidad de los Andes.

Son siete las instituciones que organizan el encuentro, preocupadas por el crítico estado del medio ambiente en el país, que se revela sólo con algunos ejemplos:

En el 2000, la maquinaria de la guerrilla se abrió paso en medio de la vegetación tupida de la Serranía de la Macarena y abrió 220 kilómetros de carretera en el área selvática del cañón del Duda, en Caño Cristales -el río más hermoso del mundo-, y otras corrientes de agua como caño Indio, Yarumales y Canoas. Ahora, las 629 mil hectáreas de la reserva forestal tienen caminos abiertos.

En la ciénaga de Betansí (Córdoba), los paramilitares hicieron un puente para transporte militar que partió este recurso hídrico en dos. Y en los páramos del Macizo Colombiano, en el nacimiento de sus ríos, proliferan los cultivos de amapola y coca, y la situación de la zona es tan crítica, que la Corporación Regional del Cauca pidió al gobierno declarar el Estado de Emergencia.

Según el Ministerio del Medio Ambiente, por cada hectárea de coca se destruyen tres de bosque y por una de amapola se pierden 2,5. Sin sumar los ríos que terminan extinguiéndose.

Para Manuel Rodríguez, director del Foro Nacional Ambiental, la situación es grave. En compañía de Martha Cárdenas lanzará en el evento el libro 'Guerra sociedad y medio ambiente' en el que tocará temas como la desfaunación o creciente depredación de los animales de monte por parte de los grupos en conflicto, y denunciará que el carácter itinerante de los grupos ilegales está llevándolos a sembrar cultivos ilícitos en múltiples zonas, fragmentando los frágiles ecosistemas.

El ejemplo del Macizo Colombiano preocupa a Darío Fajardo, oficial de programas de la FAO. Allí nacen 57 ríos que surten de agua al país. "En Colombia, según estudios del Agustín Codazzi, se han praderizado para la ganadería 39 millones de hectáreas. La concentración de la propiedad agudiza el conflicto, porque el 0,6 por ciento de la población tiene más del 60 por ciento de la tierra del país. Las 110 mil hectáreas de cultivos ilícitos afectan un entorno de 300 mil hectáreas por la deforestación, contaminación y fumigaciones.

" Sin contar que la guerra origina desplazamiento en el 10 por ciento del territorio, presencia de minas antipersonales que afectan áreas de producción agrícolas o caminos, fumigaciones -que no son inocuas-, y la destrucción de los páramos, que es de donde viene el agua".

La concentración de la propiedad también es un problema catastrófico asegura Alfredo Rangel, director de la fundación Seguridad y Democracia. "En una guerra irregular los grupos en contienda tienen el territorio como uno de sus objetivos principales. El control lo buscan para sustraer recursos económicos. Pero hay más. Está el narcotráfico, que alimenta a 'paras' y Farc, ocasiona deforestación, golpea el ecosistema y envenena aguas con desechos químicos" como el paraquat o las dinitroanilinas.

Rangel menciona también las voladuras de petróleo, que "han producido tanto derramamiento de crudo como la tragedia del Exxon Valdés", el hecho de que los grupos irregulares hayan encontrado refugio en los parques naturales y llevado allí la guerra, a pesar de las normas de la guerrilla por preservar el ambiente al reglamentar la tala de bosques y los periodos de caza y pesca.

Fajardo insiste en que la mejor solución está por los lados de "romper con la concentración territorial y el monopolio de la tierra". Según un estudio del Ministerio de Agricultura, señala, el monopolio eleva los precios en las zonas arroceras "hasta en un 31 por ciento".

Para Rangel, el daño al medio ambiente tiene remedio en la medida en que se solucione el conflicto. "La reparación del daño ambiental tiene como prerrequisito la firma de la paz para recuperar esos territorios".

Rodríguez cita al consultor Germán Andrade para insistir en que el medio ambiente seguirá deteriorándose mientras no se solucione el conflicto territorial. "A la gente la sacan de la tierra por tener tierra. Es extraño que en los sitios con más desplazados haya mayor concentración de la riqueza". Pero menos bosques y fauna.

Según un estudio del Ministerio del Medio Ambiente, 2.600 kilómetros de ríos y quebradas han recibido el impacto de derrames de crudo como consecuencia de los atentados. Y cerca de 1.600 hectáreas de ciénagas han sido contaminadas por estas acciones violentas.

Fuente: www.eltiempo.terra.com.co
Mayo 18, 2004