Las dudas sobre el anunciado funcionamiento de Alpat
No hay seguridad acerca de la rentabilidad de la producción de carbonato de sodio mediante el método solvay. Tampoco hay plena confianza de que no afectará el medio ambiente. Anuncian que funcionará en 90 días. ¿Podrá mantener su producción? ¿Podrá, con sus altos costos, cancelar las deudas que mantiene con el Estado Nacional, que rondan los 100 millones de dólares? ¿Cómo se relacionará con el Area Natural Protegida Bahía San Antonio?

Dagnino encabezó días atrás una visita a la planta de Alpat, pero las dudas sobre viabilidad económica y medio ambiente subsisten.

A 90 días del anunciado y aún incierto inicio de actividades en Alcalis de la Patagonia, la planta construida en Punta Delgado -a seis kilómetros de San Antonio Oeste- para la fabricación de carbonato de sodio, las dudas permanecen tan presentes como siempre.

Las incógnitas más elementales que se perciben de la gente común: aún se duda si la fábrica funcionará realmente o será una nueva promesa incumplida del ingeniero Osvaldo Dagnino, quien ha impulsado este proyecto desde hace cuarenta años.

No se sabe si ese estruendo escuchado días atrás será el que acompañará de aquí en más a la planta. También se duda sobre si dará trabajo a gente de la localidad o de afuera.

Pero existen planteos más complejos. Por ejemplo, si el funcionamiento de la planta será sustentable en el tiempo, es decir, si su actividad será rentable, si tendrá compradores fieles que acepten adquirir el producto final a precios más elevados que los que se manejan en el país en la actualidad. Y, en el plano ambiental, si afectará negativamente al medio circundante de la región. Son cuestiones que Dagnino responde, enfrenta, pero al hacerlo, no convence.

Por ejemplo, ante preguntas de este medio el jueves por la tarde, afirmó que el precio del carbonato de sodio que producirá Alpat será de 200 dólares la tonelada. Sin embargo, todas las fuentes relacionadas con la industria del vidrio de Quilmes, Llavallol, Gualeguaychú y Campana, visitadas o consultadas por "Río Negro" en marzo último, coincidieron en que el carbonato de sodio ingresa al país con un valor en banquina de no más de 150 dólares la tone

lada. Un importador del producto dijo a este diario el viernes que en la fábrica del cliente la tonelada no se paga más de 170 dólares.

Si la planta está construida para producir 250.000 toneladas anuales, se calcula que aun vendiendo la producción total a 200 dólares, la recaudación apenas servirá para cancelar intereses de las enormes deudas que tiene la empresa. O en su defecto, permitirá afrontar los gastos de funcionamiento, pero no cancelar las deudas contraídas, y mucho menos amortizar el capital invertido, que supera ampliamente los 300 millones de dólares, obtenidos en su mayor parte a través de préstamos con avales del Estado Nacional y mediante los mecanismos de diferimientos impositivos establecidos en su momento, tal como denunció "Río Negro" hace tres años.

Dagnino asegura que los "números cierran". Pero aclara que no se piensa en las ganancias. "Si nosotros estuviéramos detrás de la ganancia para poder hacer esto, quizá hubiéramos abandonado hace rato... Estamos porque estamos convencidos de que hay que hacerlo y porque estamos convencidos de que cuando podamos hacer la ampliación vamos a tener mejores ganancias, mejores costos y mejores diferencias", agrega.

Se refiere a la ya gestionada ampliación para que, en lugar de la fabricación de 250.000 toneladas de carbonato de sodio anuales, se superen las 400.000. En este punto, Dagnino no es claro sobre cómo financiará esta ampliación, aunque no se descarta que piense en más favores del Estado. "Ahora hacemos 250.000 toneladas anuales y cantamos la marcha de San Lorenzo, contentos. Y a posteriori de eso están dadas las posibilidades (de ampliar la planta), pero ya con otros regímenes que no son de promoción, sino que son los regímenes que están vigentes en el actual gobierno y que vienen de la gestión de De la Rúa", afirmó Dagnino.

El empresario considera que el producto final de Alpat será enviado en barco hasta Buenos Aires, a granel o en bolsas, lo que en realidad sumaría costos fijos a la producción de un material que se considera económico y al cual difícilmente se le pueda agregar valor sin afectar el precio final.

Las distancias entre San Antonio Oeste y las fábricas cristaleras y de otros rubros -como el jabón en polvo, entre otras- que usan este producto, juegan en contra de la ecuación de costos. "El flete marítimo de ese tipo no sale menos de 30 dólares la tonelada", informaron a "Río Negro" fuentes relacionadas con la actividad.

Implica, solamente en traslado del producto final, entre un 15 y un 20 por ciento del precio del material, según se tomen los 150 o 200 dólares que los empresarios del sector y Dagnino dan como referencia para la tonelada de carbonato. A ese costo fijo deben sumarse los salarios de los más de 400 empleados previstos (la planta hoy tiene 200), el costo de extracción, traslado y tratamiento de las materias primas (sal del bajo El Gualicho, caliza de Aguada Cecilio, amoníaco y agua) y otros conceptos que reducen a menos de la mitad las ganancias anuales que Dagnino calcula en 40 millones de dólares.

¿Cuánto queda entonces para pagar las deudas contraídas con las entidades bancarias con avales del Estado Nacional y también cancelar la devolución de los diferimientos impositivos, lo cual debe concretarse cinco años después de iniciada la producción?

"La inversión de Alpat la han hecho los inversionistas, no el Estado Nacional. La deuda con el Estado, que ronda los 80 y pico millones dólares más otros ocho millones de diferimientos, ya está arreglada. Los tenemos que devolver y ya está hecho el acuerdo con el ministerio de Economía", expresó Dagnino.

Pero luego, ante la insistencia, Dagnino remata: "No hay comercio que explique sus números". ¿Cómo no? ¿No debería hacerlo cuando le debe al Estado semejantes montos?, preguntó "Río Negro".

- "Al Estado le estamos de volviendo". Y después se contradice: "Hemos devuelto todo... Ya no tenemos avales, no tenemos préstamos".

No hay -ni da Dagnino- ninguna precisión sobre este mentado acuerdo con el ministerio de Economía.

Diferencias de costos

Buena parte de los responsables de las industrias que adquieren el carbonato de sodio hablaron con dureza de Alpat. La acusan de haber sido la causante de que durante muchos años, el sector industrial aportara sistemática y compulsivamente 18 dólares por tonelada importada, que se destinaban a la construcción de Alpat.

Además aseguran que es improbable que los costos de producción y transporte que maneja Alpat puedan permitir una competencia cierta con los actuales 150 dólares por tonelada de producto importado que pagan hoy.

- Debido a los costos, ¿pedirán algún tipo de arancelamiento o venderán más caro, aun a riesgo de que haya aumento en los productos que utilizan para su fabricación el carbonato de sodio?, preguntó "Río Negro" al titular de Alpat.

- No vamos a pedir protección de ningún tipo. La única protección es la competiti

vidad en calidad y precio", afirmó. "Nosotros no podemos aumentar más allá de lo que el mercado consumidor pueda recibir, porque se hacen tantas cosas con esto que no se puede subir sus precios de venta", agregó.

Uno de los referentes industriales que adquiere carbonato de sodio importado aseveró que "San Antonio Oeste es un lugar alejado del centro de consumo, las materias primas -la cal y la sal- son de menor calidad y los altos costos de funcionamiento de la planta hacen que sea muy difícil competir con los precio del producto importado que se obtiene naturalmente por medio de sistemas más modernos y económicos". Los empresarios consultados están convencidos de que Alpat no podrá funcionar sin subvención del Estado o arancelamientos que repercutan en un alza del valor del carbonato. "Si el Estado nos obliga recargando el valor de los precios del producto importado, tendremos que poner nuestras fábricas en otros países, si lo subvenciona volverá a pagar el pueblo y, si no lo hace, la planta funcionará unos pocos meses y luego cerrará aduciendo que el Estado no la acompañó", concluyeron.

Carbonato de sodio:producto desconocido

El carbonato de sodio es una de las materias primas de la cristalería y la fábrica de jabones en polvo, entre otras industrias. En Argentina se consumen alrededor de 160.000 toneladas anuales del producto. La mayor parte de las industrias vidrieras y las demás que utilizan el carbonato se ubican en Quilmes Oeste, Llavallol, Berazategui, Zárate y Gualeguaychú. También existe una fábrica consumidora en Cuyo y otra en Rosario.

Todas lo consiguen por medio de la importación del producto, en general desde Estados Unidos, donde existen importantes yacimientos de "trona", un material del que se obtiene carbonato de sodio mediante procesos mucho menos costosos que el método solvay.

El aspecto del carbonato de sodio es similar al del bicarbonato que frecuentemente aparece en los botiquines de cualquier casa. Es un polvillo blanquecino, irritante y de fácil dispersión en el ambiente.

"Río Negro", estuvo presente en Campana, donde pudo tomar contacto con el producto importado desde Estados Unidos.

En un galpón en el que se ubicaban varias toneladas del producto, las máquinas daban muestras claras de la acción corrosiva del carbonato. "Cambiamos los filtros periódicamente porque el polvillo se mete en todos lados. Los operarios trabajan con barbijos y, tras el uso, todas las herramientas y camiones deben ser bien limpiados para preservarlos", afirmaron los encargados del lugar, acostumbrados a convivir con un polvo bastante molesto.

"No me imagino cómo se podrá trabajar este producto con los vientos patagónicos", expresó uno de los empresarios del sector que suele visitar la región.

Según Eduardo Pedretti, ingeniero responsable de la planta de Alpat en San Antonio Oeste, existe en las instalaciones un sistema de recuperación del carbonato en suspensión. "Para nosotros el material es producto de venta, no podemos perderlo, por eso existe un sistema de recuperación y creemos que el polvillo que se genere no será importante", aseguró.

Medio ambiente, turismo y pesca le temen a Alpat

La sola presencia de la planta de Alpat ya es un impacto a la vista. El tema es cuánto influirá en el medio ambiente, en la imagen que los turistas tienen del lugar al que llegan año tras año y si afectará negativamente en las especies que viven en el Area Natural Protegida Bahía San Antonio. Tras esa respuesta trabaja el Consejo de Ecología y Medio Ambiente, autoridad de aplicación que debe habilitar o no el inicio de la etapa de comissioning -pruebas con material- y la posterior puesta en marcha de la planta, junto a la comisión de Seguimiento de Alcalis de la Patagonia, integrada por referentes de diversas entidades intermedias de la ciudad.

Los efluentes líquidos irán al bajo El Riñón, mediante un ducto. Allí, en los piletones naturales se espera que se forme un blanket impermeable y que el agua se evapore.

No obstante, según el geólogo local Renzo Bonuccelli, aún no hay certeza plena de que el residuo no pasará a las napas.

El amoníaco que utiliza la planta, el plan de contingencia que deberá tener por posibles incidentes ambientales, el movimiento de vehículos, el particulado -polvillo- que se genere, sumado a la gran cantidad de vapor, entre otros puntos, aún no están claros para los integrantes de la comisión.

La idea es convocar a audiencia pública a la comunidad de San Antonio para dentro de unos 60 días. Además se establecerá un código de auditoría, con el cual un equipo de tres técnicos especialistas deberá controlar el funcionamiento de la planta y se solicitará un manual de procedimientos para saber qué acciones desarrollar para evaluar la acción de esta enorme fábrica sobre el medio ambiente.

"En las condiciones actuales no vamos a autorizar nada más", afirmó Oscar Echeverría, titular del Codema.

Pero Dagnino jura que la empresa no dañará el medio ambiente. Lo asegura con la misma firmeza que muestra cuando dice que la producción del carbonato de sodio es rentable.

Imposible aventar la duda y alentar la expectativa y la confianza, tras tres décadas de sueños y una de hermetismo, secretos y misterio alrededor de esta fábrica.

Pedro Caram - pcaram@canaldig.com.ar

Fuente: El Río Negro (Río Negro - Argentina)
Mayo 17, 2004