Preocupa incremento de algas tóxicas en aguas del Paraná
Los pobladores de la ribera están preocupados por el incremento de algas en las aguas del río Paraná.

Las mismas que, según diferentes fuentes, pertenecen ala variedad Cyanobacteria Microcystis aeruginosa -altamente tóxica para el organismo- ya provocaron afecciones de piel entre los pescadores y no descartan que estén generando otras enfermedades hepáticas graves, actualmente en estudio, en centros asistenciales de alta complejidad en la Argentina.

A 30 kilómetros de la capital misionera en el club refugio El Ombú, se observan a simple viste grandes concentraciones de algas que llegan muy cerca de la costa. Justamente asistentes asiduos a ese lugar, detectaron erupciones en la piel luego de estar en contacto con las algas. Y aunque aún no hay una definición médica -porque está en etapa de estudio- hay quienes la vinculan con enfermedades hepáticas graves que padecen algunos pobladores.

En marzo pasado El Territorio difundió un informe dando cuenta que se había declarado el estado de alerta uno por el avance de estas algas que, la bibliografía específica y los científicos, la vinculan con la represa Yacyretá. Aquí la Entidad Binacional Yacyretá (Eby) admitió el aumento y consignó que notificó a las autoridades de Salud Pública, pero desde esa cartera nada se dijo al respecto.

El interventor del Ente Regular del Agua de Corrientes, José Alberto Garay, admitió oportunamente que las algas provienen del lago de la represa Yacyretá, en Ituzaingó. En tanto recomendó, en especial a la población ribereña, no beber agua del río. En Posadas, Samsa minimizó los riesgos y rescató la validez del tratamiento del líquido para potabilizarla.

En el verano las algas tóxicas se encontraban en las profundidades del río Paraná, más precisamente en el tramo Itatí-Paso de la Patria. Pero ahora están muy cerca de Posadas, donde fueron advertidas por pobladores del club El ombú, donde las aguas del río están tomando un color verdoso por la presencia de estas algas.

Una fuente de contaminación

Los investigadores aseguraron que las algas tóxicas conocidas como Cyanobacteria que se detectaron en el río Paraná son una fuente de contaminación y peligro para la población, una exposición a las mismas generaría problemas dérmicos y gastrointestinales. Lo preocupante de la situación es que la presencia de estas algas contaminantes no es nueva.

Desde hace un tiempo en los ríos embalsados y con la bajante del Paraná han ido proliferando a lo largo del cauce de agua, pero para no “arruinar” la temporada veraniega, algunos funcionarios habrían decidido no salir a advertir a los bañistas. En concreto, el peligro radica en que al tomar contacto con las algas, que son microscópicas, por ejemplo al realizar actividades recreativas en el río o bien al beberla pueden originar problemas dérmicos, gastrointestinales, irritación de la piel y conjuntivitis, entre otros. Pero hay más: si se ingieren grandes cantidades de agua puede resultar mortal para los seres humanos.

Un informe del Instituto Nacional del Agua (INA) de Córdoba sobre las muestras tomadas en el lugar constató la presencia de una alta concentración de microcystinas (algas tóxicas) y declaró el nivel de alerta uno. Ana Laura Ruibal, investigadora del INA, dijo que en estos puntos críticos se da una hidrodinámica particular que propicia la proliferación de algas tóxicas: “hay aguas quietas e influyen los vientos dominantes, las elevadas temperaturas y la luz solar, que favorece la reproducción de las mismas”.

Los especialistas están preocupados también porque este problema ambiental es un conflicto abierto, ya que la situación se agrava con los afluentes cloacales e industriales que se vuelcan al río. Otra cuestión no menos importante es que las microcystinas son promotoras de tumores y su presencia en agua de consumo humano se correlaciona con altos niveles de cáncer primario de hígado.

Las altas concentraciones de esta alga tóxica en el agua representan además un riesgo para la fauna ictícola. En aguas dulces, el término “alga”" se refiere a organismos microscópicos, en principio unicelulares, algunos de los cuales forman colonias y alcanzan dimensiones visibles a simple vista como partículas verdes diminutas. Generalmente, estos organismos se encuentran finamente dispersos por toda el agua y en altas densidades pueden producir una considerable turbiedad.

El bajo número de casos reportados aún se debería a la falta de conocimiento sobre la toxicidad de las Cyanobacterias ya que ni los pacientes ni los médicos asocian los síntomas con esta causa. Los síntomas reportados incluyen: dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea, dolor de garganta, tos seca, dolor de cabeza, ampollas en la boca, neumonía atípica y elevado número de enzimas hepáticas en el suero, cansancio e irritaciones de piel y ojos.

Tratamiento del agua

El principal procedimiento para la defensa contra la Cyanobacterias es la eliminación de la estratificación y la reducción de nutrientes provenientes de los sedimentos, además de la no utilización de alguicidas debido a que éstos provocan la muerte de las células las cuales liberan las toxinas. Como otras cyanotoxinas, una alta proporción de microcistinas quedarán dentro de las células cianobacterianas, las cuales pueden ser removidas por filtración o coagulación en una planta de tratamiento de agua convencional.

Los resultados de los análisis realizados meses atrás en Corrientes determinaron que en el agua cruda del río se encuentra la toxina Microcystina del alga en concentraciones bajas, lo que significa que los microgramos por litro alcanzan al 1,3, mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) determina que hasta un microgramo por litro es la cantidad tolerable. Así lo explicó la profesora Carmen Isaguirre, miembro del cuerpo de profesionales del Ente Regulador.

Las "algas verdeazuladas" son cianobacterias cuyas células, al alcanzar altas densidades llamadas "florecimientos" comienzan a romperse liberando importantes cantidades de microcistina, algo que puede resultar fatal; en el caso de intoxicación aguda, la toxina afecta al hígado en especial y al tracto digestivo en general, pudiendo provocar la muerte por coma hepático; mientras que en menores dosis presenta un cuadro sintomatológico muy parecido al del cólera, con diarreas, vómitos, mareos, fiebre y malestar general. Una vez que se produce el florecimiento de las algas se puede observar en la superficie del agua una espuma verdosa, que en momentos de mayor concentración comienza a despedir un fuerte y desagradable olor, similar al de un insecticida.

Esta toxina además afecta a la vida acuática, ocasionando en muchos casos mortandad de peces, algo que según lo indicado por la profesora Isaguirre, no se vio aún en las aguas correntinas. Pero es importante destacar que los efectos de la toxina pueden ser transmitidos también a través de la ingesta de pescados del río, por ello es también recomendable no consumir este tipo de alimentos.

Toxina cancerígena

Un muestreo tomado en la zona de influencia del Puerto de La Plata por especialistas de la Universidad Nacional de La Plata, advierte sobre la presencia de una toxina en la superficie del agua que no se elimina con el proceso de potabilización y que puede causar cáncer de hígado.

El informe, habla de un concreto riesgo para la salud de la población, y en él se piden al Gobierno provincial medidas urgentes. El documento en cuestión menciona la presencia de la Cyanobacteria.

Con la muestra obtenida del agua, los especialistas de la UNLP realizaron una prueba con resultados preocupantes. La inyectaron en ratones de laboratorio, y todos los animales inoculados “murieron en menos de 40 minutos”. Como parte de un proceso que es rutina en ámbitos científicos, los ratones fueron disecados y los investigadores comprobaron que sus hígados habían “variado de color, tamaño y peso”.

El informe lleva la firma de los doctores Leda Gianuzzi y Darío Andrinolo, ambos pertenecientes al Centro de Investigación y Desarrollo en Criotecnología de Alimentos de la UNLP y del doctor Ricardo Echenique, de la Comisión de Investigaciones Científicas. Los autores determinaron que la toxina encontrada en el agua se llama Microcistina, cuya presencia “fue comprobada en los organismos de los animales analizados”.

Los riesgos

En el mismo documento se asegura que “las microcistinas son ampliamente conocidas como promotoras de tumores, y su presencia en agua de consumo humano se correlaciona con altos niveles de cáncer primario de hígado”.

Según el informe confeccionado por investigadores de la UNLP, “las toxinas en cuestión no se eliminan con los tratamientos convencionales de potabilización, son termoestables y no son afectadas por la cloración” del agua. “Por tal razón es altamente probable que se encuentren (las toxinas) en el agua potable de gran parte del área de influencia de la zona muestreada”, concluye el trabajo.

Según los especialistas “los resultados obtenidos en el Puerto de La Plata son de relevancia para la toma de decisiones urgentes, a fin de salvaguardar la salud de la población y poder evitar situaciones como las de Caruarú (estado de Pernambuco, en Brasil), donde más de 50 personas murieron a partir de un florecimiento de algas productoras de cianotoxinas".

Las algas y sus efectos

Los efectos de la toxina que libera el alga, no siempre son letales, pero el riesgo potencial parece ser enorme, según las advertencias de los especialistas en la materia.

En altas concentraciones de células cianobacterianas, la probabilidad de síntomas irritantes es elevada. Los datos usados para el valor guía provisional para microcistina en agua potable también se pueden usar para evaluar el riesgo por el simple contacto de una persona con el alga. Por ejemplo, al bañarse en el río, los nadadores tragan involuntariamente cierta cantidad de agua y “corren igual peligro que si hubieran consumido agua potable con el mismo contenido de toxinas”.

Según el libro Problems associated with the presence of cyanobacteria in recreational and drinking waters (Problemas asociados con la presencia de cyanobacteria en aguas recreativas y potables), “siempre es recomendable suponer que estas algas son productoras de toxinas”. Por ello, de acuerdo con otro libro, Health problems from exposure to cyanobacteria and proposed safety guidelines for drinking and recreational water (Problemas de salud de la exposición a cyanobacteria y guías sanitarias propuestas para aguas potables y recreativas): “en ambientes acuáticos de uso recreativo se recomienda evitar el contacto cuando la densidad de la especie excede las 20 mil células por mililitro”. Como así, la conveniencia de adoptar medidas que controlen el desarrollo de la Microcystis por el impacto negativo que causan en la salud de la población. Es de esperar que así se haga en esta región para no lamentar consecuencias mayores.

La Nación analizará el agua

El gobierno nacional esta analizando la puesta en marcha de un plan que busca estudiar el nivel de contaminación de los grandes ríos del país, con el objetivo de formar una base de datos actualizada en la que figure la situación de calidad del agua de los principales cursos navegables.

La idea está siendo debatida en la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, desde donde se informó a El Territorio que "seguramente el Paraná será uno de los ríos que intentaremos analizar para saber en qué situación de contaminación se encuentran sus aguas y obviamente ahondar en los motivos que la producen con el objetivo de elevar el nivel de conservación de este recurso natural".

Desde el organismo nacional se advirtió que "esta tarea será encarada en forma conjunta con cada una de las administraciones provinciales, que son las que en definitiva tienen bajo su órbita la protección de sus recursos naturales y en el caso del Río Paraná, también sería positivo sumar a los organismos oficiales del Paraguay, por tratarse de un recurso de frontera".

Ante la consulta de si en ese organismo tienen conocimiento de la aparición en el río Paraná a unos 20 kilómetros de Posadas de algas cianoficias conocidas comúnmente como 'algas azuladas' con consecuencias tóxicas para las personas, desde el organismo nacional se explicó que "nos enteramos por la prensa de la aparición de estas algas que son similares a las detectadas en la zona cercana a la ciudad de La Plata y que generalmente aparecen en aguas quietas o contaminadas".

Sin embargo desde la secretaría se advirtió que "no hay estudios propios que determinen con exactitud la presencia de estas algas y el nivel de contaminación de los ríos, por eso se está avanzando en la implementación de este relevamiento que busca medir la calidad del agua en dichos cursos, porque no se puede hablar de un tema tan serio si no hay estudios que respalden".

En ese sentido, desde el organismo oficial se destacó que "la futura medición de la calidad del agua en ríos navegables es una de nuestras prioridades para el año en curso, pero como esto requiere de un determinado presupuesto, ahora estamos en plena tarea de constitución de los recursos que nos permitan realizar la investigación".

Garantizan la potabilidad

“ El río Paraná en nuestra zona tiene un bajo contenido de algas”, señaló el encargado de relaciones públicas del Servicio de Aguas de Misiones Sociedad Anónima (Samsa), Christian Hilbert. Asimismo explicó que el proceso de potabilización del agua tiene varias etapas y que se realizan distintos y constantes análisis para verificar que la misma siempre se encuentre apta para el consumo.

Con respecto de la existencia de algas dañinas y si son imposibles de eliminar con el proceso de potabilización, Hilbert descartó esta posibilidad. En este sentido explicó lo siguiente: “En ciertas condiciones las algas eliminan las toxinas, que es cuando se las mata, y sólo en un cierto nivel de concentración pueden llegar a influir en algo”. Y señaló que el proceso que utiliza Samsa para la eliminación de las algas es la decantación.

De acuerdo con Hilbert, durante todo el año hay algas en el río, pero crece la cantidad a fines del verano, en épocas de poca lluvias y altas temperaturas y estimó que “habrá sido durante marzo” y que “ahora ya hay menos”.

Sobre los análisis de potabilidad, indicó que se realizan controles constantes, en la planta, en las estaciones de bombeo y en las redes de distribución para determinar si hay algún tipo de afectación.

Reclaman más precisiones

El geólogo y licenciado en Medio Ambiente, Adolfo Fulket, opinó que “hay que advertir lo que está sucediendo con nuestro río para que la población conozca sus riesgos”.

Para Fulket “cuando se represa un río se carga las aguas con una serie de nutrientes, fundamentalmente fósforo y nitrógeno. Además en el agua existe zooplancton y fitoplancton los que se eliminan con la potabilización del agua. Pero cuando se produce una gran bajante -como esta última- la concentración de fósforo y nitrógeno aumenta mucho, entonces se da el proceso de eutroficación. Por este fenómeno, cuando el oxígeno comienza a faltar comienzan a actuar otros organismos que funcionan sin la presencia de oxigeno y es ahí cuando aparecen las Cyanobacterias”.

Para Fulket, “la Eby tendría que haber previsto esta posibilidad porque es la responsable del embalse”, tras lo cual denunció que “la planta potabilizadora, que fue construida por la EBY no tiene las condiciones para potabilizar el agua en esta situación”. Opinó, además, que ue "a medida que pase el tiempo aumentará el proceso.

Según Fulket “cuando las toxinas están es estado puro, tienen una toxicidad intermedia entre el veneno de una cobra y el curare”, dijo para graficar a lo que está expuesta la población que “esta indefensa y no siempre el sistema de salud está preparado para realizar un buen diagnóstico de la situación”.

La Eby reconoce el aumento

POSADAS. En el mes de febrero se registró un aumento de algas que no se había producido años anteriores, según Walter Jacobo, jefe de Medio Ambiente de la Entidad Binacional Yacyretá (Eby). Pero remarcó que los valores encontrados eran como “para estar alertas” y por ese motivo se informó a las autoridades de salud de Misiones y de Corrientes, aunque “no era para alarmar a la población”.

Jacobo comentó que las algas son organismos presentes en la mayoría de las aguas del mundo, pero la que incrementó su población en febrero fue la especie Mycrosystis de la especie aeruginosa y que se visualizó en todo el recorrido del muestro, desde Puerto Libertad hasta Itá Ibaté. Aunque indicó que en los controles de marzo se notó una disminución y que en abril bajaron más los valores.

Sobre las características del tipo de algas que había aumentado su población, el Jefe de Medioambiente, comentó que se trata de una “potencialmente tóxica, porque dentro de la misma especie pueden existir cepas que pueden ser tóxicas y otras no”.

El funcionario explicó que “la toxicidad se puede manifestar en la piel, en el caso de los bañistas, o por el consumo de agua si ésta no está debidamente tratada o existe un nivel elevado de toxinas".
De igual manera, reiteró que "los valores no fueron muy altos, por lo tanto no hay que alarmar a la población, en este caso lo importante es informar”.

Según Jacobo, de acuerdo con los informes de otros organismos que hicieron análisis de la toxicidad del agua, no se han encontrado elementos tóxicos. Y aseguró que “en las playas tampoco se llegó a un nivel de concentración alto como para que afecte a los bañistas”.

El Jefe de Medioambiente señaló que la liberación de las toxinas se produce por la muerte de las algas, que puede suceder por la falta de nutrientes. Asimismo, indicó que para que las algas se multipliquen de una manera exagerada se tienen que dar una serie de condiciones, como la transparencia del agua, la temperatura y la presencia de nutrientes suficientes, entre otras.

La Eby tiene un programa de calidad del agua que realiza muestras periódicas desde 1993, los análisis están a cargo de profesionales de la Universidad Nacional de Misiones y de otros institutos. Los controles se realizan en forma mensual y quincenal, pero por los últimos registros se hizo semanalmente.

Fuente: Territoriodigital (Misiones - Argentina)
Mayo 04, 2004