Investigación / Dock Sud y el Riachuelo: dos focos de polución (Nota I de II)
La salud ambiental se trata en el Argerich
Se creó un comité especializado para llevar un registro de personas intoxicadas por el Polo Petroquímico en el Sur

* Ya fueron asistidos 70 pacientes de San Telmo, La Boca y de Barracas

* Entre otros síntomas, tuvieron pérdida de sensibilidad

* El nivel de tolueno en sangre triplicaba el índice tolerable


Los pies y las manos de Analía Raful sufrían calambres con frecuencia. Poco tiempo después, las sensaciones de frío, de calor o, incluso, algún corte se hacían imperceptibles.

Antes de que avanzaran los síntomas, Analía visitó a su médico, que le prescribió análisis de rutina. Los resultados no mostraron nada extraño. Sin embargo, esta médica pediatra seguía con malestares.

La respuesta llegó tras un análisis toxicológico. Descubrió que los niveles de tolueno, un derivado de los hidrocarburos que se concentra en el aire, sextuplicaban los límites tolerables en su orina. Y que descubrió que sus síntomas están relacionado con el aire que respiraba en su lugar de trabajo: Dock Sud.

El caso de Raful se repite diariamente en algunos de los pacientes que se atienden en los hospitales públicos porteños. Y lo que los vecinos y la comunidad médica tardan en descubrir es que el diagnóstico de sus síntomas está relacionado con algo con lo que conviven diariamente: la contaminación ambiental.

Por eso, acaba de conformarse el primer Comité de Salud Ambiental del país, que funciona en el hospital Argerich.

Mayor número de consultas

" Percibimos en los vecinos una mayor cantidad de consultas y, a veces, hasta denuncias, sobre los efectos nocivos de la contaminación en la cuenca Matanza-Riachuelo y la que genera el Polo Petroquímico. Así creamos este comité interdisciplinario para comenzar a trabajar en la detección de fuentes, en la difusión, en la prevención, y en la interrelación con la comunidad", explicó a LA NACION el director de ese centro de salud porteño, Donato Spaccavento.

La primera medida del directivo fue pedir a la Secretaría de Salud porteña que un profesional del servicio de Toxicología del hospital Fernández comenzara a trabajar en el Argerich. Poco después surgió la idea del comité.

El flamante cuerpo está compuesto por médicos, por dos representantes de vecinos de La Boca, de San Telmo, de Barracas y por dos de Dock Sud.

" La idea es diseñar una campaña interna en el hospital y hacia la comunidad para tener la sensibilidad y la capacidad de poder detectar los casos y las fuentes de contaminación", continuó Spaccavento.

Durante una segunda etapa, tras las jornadas de capacitación que comenzarán a dictarse en los próximos meses, se evaluará la posibilidad de añadir a la historia clínica tradicional, una historia sobre ecotoxicología y salud ambiental.

Perfil sociosanitario

" La cuestión es ordenarlo y elaborar un perfil sociosanitario del paciente y convertir al hospital en un polo de participación ciudadana en el tema", dijo el directivo.

La experiencia que tuvieron con los pacientes que llegaban con elevados niveles de tolueno en el cuerpo fue el punto de partida que tomaron los profesionales.

" Al hospital llegaron más de 70 pacientes que tenían síntomas similares y que vivían en la zona de influencia del Argerich.

De ellos, sólo uno vive en la provincia de Buenos Aires. Los otros son de La Boca, de Barracas y de San Telmo", contó Beatriz Di Biasi, toxicóloga del citado nosocomio.

A diez de esos pacientes se les hicieron análisis para detectar los niveles de tolueno en orina y en el 60 por ciento de los casos se comprobaron índices que están muy por encima de lo tolerable.

Según la regulación ambiental argentina, el índice biológico de exposición es de 1,6 gramo por gramo de creatinina en orina.

" Los resultados, lamentablemente, dieron por encima de 4 en la mayoría de los casos. Pero la situación se agrava si se tiene en cuenta que estos niveles son los requeridos para trabajadores expuestos, no para los habitantes de la zona. También habría que aggiornar esos valores", explicó Di Biasi.

El problema

Para que los niveles de tolueno bajen es necesario evitar la exposición.

La cuestión es que no todos los afectados pueden mudarse o cambiar de trabajo.

" La solución es mudarse. Pero es muy gracioso. Cuando trabajaba en la unidad sanitaria del Polo Petroquímico tenía alto el nivel de tolueno. Ahora, que trabajo en el centro de Avellaneda y vivo en La Boca los tengo más altos. Además, no tenemos que pensar solamente en Avellaneda. La contaminación no entiende de fronteras. Acá los afectados podemos ser todos, desde Wilde hasta la Casa Rosada", dijo Raful a LA NACION.

Con esta especialista coincide la doctora Silvia Diz: "No sólo importa el lugar de trabajo -esa decir, atender pacientes a unos kilómetros del Polo-. Yo puedo estar contaminada porque viví muchos años en Wilde o porque trabajo en Avellaneda. Es toda una zona. Lo importante es atacar esa contaminación", dijo.

A Diz, el tolueno le afectó la visión. Y, cada seis meses, debe realizarse controles médicos, con la esperanza de que su salud mejore.

Por Laura Rocha

El comité

Hospital ambiental: el Comité de Salud Ambiental persigue caracterizar al hospital Argerich como el establecimiento sanitario especializado para luchar contra la contaminación ambiental.

Prevención: habrá campañas que alerten sobre causas, consecuencias y peligros de los diversos factores contaminantes.

Zona en emergencia: impulsar que las autoridades incluyan la declaración del área afectada por la contaminación ambiental como "zona en grave emergencia sanitaria".

Fuente: La Nación (Argentina)
Marzo 29, 2004