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Una amenaza peligrosa: transmiten enfermedades a las personas
Falta un control eficaz de las plagas urbanas
No se combaten mediante estrategias ecológicas
que tengan en cuenta la influencia de factores ambientales y humanos
* Se fumiga sin analizar qué especies se regulan mutuamente
* Los especialistas discuten sobre el murciélago
* La paloma puede contagiar infecciones, pero por ley no se la puede
eliminar
Un alacrán marrón de cinco centímetros de largo
espera agazapado en una grieta, sus ocho patas tensas y la cola con el
aguijón mortal en guardia. Su víctima, una cucaracha de
color café y un poco más pequeña, que atraviesa
aquel lugar, acelera el paso y no prevé el asalto.
Aunque la mayoría de los porteños ignora su presencia en
la vida cotidiana, esta batalla entre un escorpión Tityus trivittatus
y una cucaracha tipo americana es sólo una de las que protagonizan
cada día insectos, aves y roedores de las más diversas
especies, ocultos bajo sus pies o revoloteando sobre sus cabezas.
Gustavo González, socio de una empresa fumigadora, descubrió ejemplares
del escorpión en dos desinfecciones de locales céntricos
de comida hace dos años. "Es un cazador excepcional de cucarachas",
dice con cierto orgullo. Todavía conserva uno de ellos intacto
en una cajita.
"
Las dos especies se controlan mutuamente. Por ejemplo, cuando hay una
fumigación importante contra las cucarachas pero no se ataca de
igual manera a los escorpiones, éstos salen a la luz para alimentarse
-explica el biólogo Oscar Daniel Salomón, director del
Centro Nacional de Diagnóstico e Investigación en Endemo-epidemias,
que depende del Ministerio de Salud-. Se cree que el Tityus llegó hace
muchos años por Puerto Madero. Se puede decir, a través
de las denuncias registradas cada año, que la población
se fue extendiendo desde la zona del bajo, el microcentro y San Telmo.
Las toxinas biológicas que inyecta provocan hinchazones y fuertes
dolores. En la Capital no se han registrado cuadros muy severos por su
veneno, como suele ocurrir en las zonas centro y norte del país.
Puede ser muy peligroso."
Otro enfrentamiento típico se da entre los murciélagos
y un sinnúmero de insectos alados. Los casi ciegos mamíferos
atrapan al vuelo mosquitos, moscas, polillas y escarabajos con gran precisión.
José Néstor Vispo, jefe del área de control de plagas
de la Secretaría de Justicia y Seguridad Urbana del Gobierno de
la Ciudad, afirma que "los murciélagos no son plaga, ni siquiera
son peligrosos, si no se los toca".
"
Al contrario de lo que la gente piensa, son beneficiosos. Ayudan a controlar
el avance de algunas plagas, como el mosquito del dengue ( Aedes aegypti
)", explica.
Estas declaraciones no concuerdan con los resultados de los trabajos
del prestigioso investigador Fernando Kravetz, fallecido recientemente.
El insistía en que "los murciélagos pueden contagiar
rabia y toxoplasmosis a niños, ancianos y personas con bajas defensas
aun sin morder, a través de los pelos y el polvillo de las heces
que dejan en los techos y en las persianas".
Especies protegidas
González dice que su empresa "no puede por ley tomar medidas
contra murciélagos y palomas". "Unos porque se comen
los bichos y las otras porque son defendidas por muchas instituciones.
Pero los excrementos de las palomas dañan los frentes de edificios
y monumentos, y los murciélagos transmiten casi las mismas enfermedades
que las ratas", dice.
Las ratas, por su lado, no están completamente indefensas. "En
otros países intentaron erradicarlas liberando hurones, que las
devoraban -dice Vispo-. Pero se adaptaron rápidamente a la amenaza.
Y hasta lograron inducirlos a copular con ellas." Las más
odiadas entre los roedores poseen además un ágil sistema
inmunológico, que se vuelve cada vez más poderoso contra
los venenos que les lanzan. La nueva información es transmitida
por las madres a sus crías, para asegurar la supervivencia de
la especie.
La doctora Olga Suárez quedó a cargo del laboratorio de
Ecología de Poblaciones de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales
de la UBA, donde se desempeñaba su maestro, el doctor Kravetz. "El
peleó mucho para enfrentar el problema de los roedores. Al final,
logró el convenio entre el gobierno y el laboratorio para investigar
el tema y hoy, casi tres años después, seguimos con ese
trabajo" (ver recuadro).
En la ciudad, la población ignorada de aves, insectos y roedores
vive relaciones constantes de dominación y competencia. Los escenarios
son de lo más variados: sótanos, subterráneos, pasajes;
espacios más transitados, como hospitales, bancos, restaurantes
y hogares.
Todos ellos albergan huéspedes en pugna que pueden representar
un peligro no sólo para sus adversarios de turno, sino también
para los seres humanos que, sin querer, se pongan a su alcance.
Por Francisco Bastitta
Fuente: La Nación (Argentina)
Marzo 09, 2004
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