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Cortocircuito bilateral: reunión de cancilleres por una polémica
obra en la frontera
Uruguay promete informar al Gobierno sobre la papelera
Busca así bajar el tono de la controversia
* Opertti le dijo a Bielsa que su país dejará a la Argentina
monitorear el impacto medioambiental de la obra
* Acordaron "transparentar" la construcción, que durará cuatro
años
El gobierno del Uruguay se comprometió a mantener informadas a
las autoridades argentinas respecto del impacto medioambiental que podría
provocar la instalación de una planta de pasta de celulosa frente
a la costa de Entre Ríos, emprendimiento que antes de comenzar
a ser edificado, como anticipó LA NACION, desató una controversia
entre ambos países por los virtuales riesgos que podría
traer aparejados sobre los recursos naturales.
El canciller uruguayo, Didier Opertti, se lo aseguró a su par
Rafael Bielsa ayer, durante un encuentro que mantuvieron en el Palacio
San Martín. Opertti dijo en ese cónclave que se informará al
país sobre la construcción de la planta, y sostuvo que
Uruguay permitirá que se realice un monitoreo una vez que haya
sido puesta en funcionamiento.
"
Es fundamental mantener informada a la República Argentina, y
eso lo vamos a hacer a través de la Comisión Administrativa
del Río Uruguay (CARU)", dijo Opertti a la salida del encuentro.
El canciller uruguayo afirmó que las intenciones de su país
son "evitar todo desconocimiento" respecto del tema y señaló que
por medio de la CARU, integrada por ambos países, se brindará "toda
la información atinente al sistema utilizado, así como
a las reglas medioambientales con que la fábrica se habrá de
instalar, que son pautas de carácter internacional".
El titular de la Subsecretaría de Política Latinoamericana
de la cancillería argentina, Eduardo Sguiglia, señaló a
LA NACION que Bielsa y Opertti se comprometieron a "transparentar" el
proceso de instalación de la fábrica.
"
Se acordó que en los próximos cuatro años de construcción
va a haber un seguimiento exhaustivo para que se respeten los parámetros
medioambientales establecidos para la instalación de la fábrica,
que incluirá monitoreos permanentes", dijo Sguiglia.
Según el proyecto original, la planta de procesamiento de pasta
celulosa será construida en territorio uruguayo por una compañía
del grupo español ENCE, con una inversión estimada en más
de 500 millones de dólares.
Pero, en rigor, ésta funcionará frente a la costa de Gualeguaychú,
lo que provocó una reacción de alerta en sus autoridades
por las consecuencias ambientales que el emprendimiento podría
traer aparejadas.
Rechazo entrerriano
El gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti, y organizaciones no
gubernamentales, como el Grupo de Vecinos Autoconvocados, rechazaron
en reiteradas oportunidades su construcción ante un eventual impacto
contaminante.
El conflicto, que tuvo ribetes diplomáticos, fue estudiado y desmenuzado
por los ministros.
Según Bielsa, los cortocircuitos iniciales respondieron "a
que no se había acordado un mecanismo como el suscripto hoy (por
ayer) con Uruguay, que permite que no haya ningún aspecto fuera
del escrutinio de quienes están interesados".
Opertti, por su parte, admitió el "interés legítimo" del
gobierno de Néstor Kirchner "de estar al corriente y conocer
los pormenores" de la obra, por lo cual, una vez iniciada la construcción,
mantendrán los canales de información abiertos para la
Argentina.
El canciller uruguayo dijo también que, una vez puesta en marcha
la planta, "pueden existir nuevos fenómenos" medioambientales,
por lo que, agregó, "es necesario que la CARU pueda monitorear
el estado de las aguas".
"
Esta modalidad que hemos acordado con el canciller Opertti creo que salvaguarda
las expectativas que tienen los vecinos, legítimas, de conocer
en qué medida estos emprendimientos no van a perjudicar su vida
cotidiana", dijo Bielsa.
Por Lucas Colonna
Fuente: La Nación (Argentina)
Marzo 03, 2004
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