Polémica por las fiestas en la montaña
La música atrae a miles de jóvenes a un sitio que, según dicen, no tiene infraestructura.

Un europeo se despierta furioso de su campamento por un sonido que no lo deja pegar un ojo, y de pronto se topa en plena cordillera con una fiesta descomunal en la que no faltan lindas chicas, bebidas, y música a full. Esta es la esencia de la publicidad de la cerveza mendocina, que refleja la nueva tendencia de los festejos al pie de la montaña. Sin embargo no han tardado en llover críticas frente al auge de megaeventos en la zona de Potrerillos.

En la línea argumental del spot al que se hace referencia, el personaje vuelve trasnochado y se excusa con sus compañeros porque lo habían confundido “con un tal Gastón Pauls”. La situación está en sintonía con jóvenes extranjeros, que llegan a la provincia en temporada alta, y han descubierto la nueva modalidad de los bailes al aire libre.

Pero los turistas son sólo una pequeña parte de esta tendencia que se empezó a difundir en el 2000 en el paquete de rafting de luna llena, y que alcanzó su pico máximo hace dos semanas, cuando unas 5 mil personas coparon un predio en Potrerillos - frente al camping del ACA- para ser parte de una megafiesta electrónica y presenciar el show de los Babasónicos.

Los organizadores de esta especie de rave, que duró unas 10 horas, reconocen que la idea también se relacionaba con atraer al visitante joven que en esta época de vendimia viene a Mendoza, y que por ahí no se interesa tanto por los espectáculos más tradicionales.

Se trata de una oferta alternativa: un escenario natural rodeado de montañas, el río Mendoza, el flamante dique, y un cielo estrellado como techo. En el centro tres DJs que toman la posta para poner lo mejor de sus discos “electrónicos” y hacer que la multitud baile hasta entrada la madrugada. También barras en las que se consigue todo tipo de tragos terminan de conformar el menú de la noche, más que tentador según lo reconocen sus protagonistas, quienes incluso aceptan que muchos terminan “descontrolados” por sus propios medios.

Impacto ambiental

Más allá del tentativo mix del marco natural más rock o música electrónica, han aparecido advertencias de que a cierto nivel esto es incompatible. Autoridades municipales y también empresarios de turismo aventura creen que desde la perspectiva del medio ambiente la zona no está preparada para recibir multitudes.

En el caso de la última megafiesta, los organizadores tomaron todas las precauciones: instalaron baños químicos, contrataron servicio médico con ambulancia, y para la seguridad contaron con policía local, Federal y hasta con Gendarmería. El resultado fue un evento prolijo. No obstante las quejas apuntan al “día después”. José Antonio López, delegado de la comuna en Potrerillos, califica de “impresionante” la cantidad de residuos que siguen levantando, sobre todo latas, botellas y vidrios rotos.

“Estaban muy cerca del río y del dique. Faltaron contenedores y bolsas de residuos”, desliza Paula López, directora del Departamento Ambiental de la Municipalidad de Luján de Cuyo. Sostiene que aunque la montaña se ha puesto de moda, el entorno no se encuentra preparado.

Por su parte Fausto Manrique, de Argentina Rafting, destaca que ellos decidieron restringir el acceso a los bailes que organizan, y que ahora éstos rondan las 120 personas.

Recuerda que las bajadas de rafting de luna llena empezaron entre amigos, a lo que se le sumaron las fiestas al término de la travesía. La gente se fue entusiasmando hasta que el combo salió al mercado. Pero en un momento había gente que sólo quería entrar al baile, y cuando en una oportunidad contaron 600 almas frente al río se dieron cuenta de que ese no era su idea principal y se les iba de las manos.

Damián Weizman - dweizman@losandes.com.ar

Fuente: Los Andes (Mendoza - Argentina)
Marzo 15, 2004