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ANTE LA POSIBILIDAD DE UN REINICIO DE LAS OBRAS
Protesta
ecologista contra Atucha II
La organización ecologista Greenpeace realizó ayer una
protesta frente a la inconclusa planta Atucha II —está frente
a la costa del río Paraná, en la ciudad bonaerense de Lima— para
rechazar la futura reanudación de las obras de esa central nuclear.
Los militantes de Greenpeace llegaron al lugar a bordo de un barco.
Después, se acercaron en botes inflables hasta el límite
de la central. Allí, desplegaron un cartel con la inscripción "Riesgo,
basura y más deuda: Atucha II".
Sobre el río, además, colocaron enormes muñecos
de peces con malformaciones para advertir sobre "los efectos de
la contaminación radiactiva", explicó Oscar Soria,
vocero de la organización.
Greenpeace considera que el Gobierno debe "derivar fondos a la
obtención de energía eólica o solar y no a la energía
nuclear, ya que es energía sucia", dijo Soria.
Las obras de Atucha II comenzaron en 1981 y quedaron paralizadas en
1994, cuando el gobierno de Carlos Menem decidió privatizar las
centrales nucleares. Ahora, cuando planea sobre el país la posibilidad
cierta de cortes de luz por problemas en la producción de energía,
todas las miradas apuntan al coloso sin terminar. Sólo falta completar
el 10% de la obra, a un costo estimado de 480 millones de dólares.
Estaría en condiciones de producir 750 megavatios y funcionar
al 100% de su potencia el 97% del tiempo. Hay un equipo gubernamental
estudiando cómo reflotar Atucha II.
"Este es un proyecto negativo, de alto riesgo, caro y tecnológicamente
obsoleto. Es un legado de la dictadura militar. Hay modos más
eficaces de revertir la crisis energética", aseguró Juan
Carlos Villalonga, director de Campañas de Greenpeace Argentina.
Fuente: Clarín (Argentina)
Marzo 24, 2004
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