|
Ecuador: Pobladores defienden reserva ecológica
Maquipucuna
Los incontables aleteos de los colibríes, los vuelos y silbidos
de los pájaros y el recuerdo de una babosa, que los vio en la
reserva ecológica Maquipucuna aún están frescos
en la memoria de Denis Stalin Collahuazo.
Denis, estudiante del sexto año de básica de la escuela
Miguel de Santiago, del barrio Yunguilla, perteneciente a la parroquia
Calacalí (al noroccidente de Quito), junto a 36 alumnos de esa
institución y unos 60 pobladores del noroccidente de la provincia
de Pichincha, protestaron ayer frente al edificio del Ministerio de Agricultura
y Ganadería.
La protesta tenía un fin: evitar que el Instituto Nacional de
Desarrollo Agrario (INDA) entregue los títulos de propiedad de
2 mil 93 hectáreas a los socios de la Asociación Agrícola
Montecristi.
Según María Elena Araujo, coordinadora de Educación
Ambiental de la Fundación Maquipucuna, las 2 mil 93 hectáreas
están dentro de las 6 mil hectáreas que como reserva ecológica
las mantiene esa organización desde 1988, cuando compraron las
tierras al Banco del Pacífico.
"Es una reserva que interesa mucho conservarla. La gente la ha
comparado con las 'Galápagos del continente', y ahora está en
peligro por las autoridades del Ministerio de Agricultura que autorizaron
al INDA a entregar los títulos de propiedad", dijo Araujo.
La dirigente calificó como "absurdo" que se pretenda
entregar esas tierras para el desarrollo agrícola, por lo que
solicitó al titular de Agricultura y Ganadería, Salomón
Larrea, que revea la decisión.
Los "tesoros"
Según la Fundación Maquipucuna (significa de la mano con
la naturaleza), la reserva del mismo nombre alberga más del 10%
de la diversidad de plantas registradas en Ecuador, protege al 4% de
la avifauna de la tierra; allí viven 36 especies de orquídeas
que están en peligro de extinción, y es la casa de la rana
venenosa Colosthethus Maquipucuna, una nueva especie para la ciencia.
También en esa reserva vive el oso de anteojos, especie en proceso
de extinción.
La reserva Maquipucuna, que está a dos horas de Quito (yendo
por la vía Calacalí-Nanegalito) es uno de los últimos
reductos del bosque primario nublado.
Según Araujo, la fundación también involucra en
proyectos de desarrollo sustentable a las comunidades que viven alrededor
de la reserva ecológica. Se destacan dos proyectos: el de café orgánico
que se exporta a Estados Unidos y la utilización de la caña
guadúa. (LAGUP)
Fuente: La Hora (Ecuador)
Marzo 31, 2004
|