La protección medioambiental centra la reunión del Tratado Antártico

Madrid acoge desde ayer la reunión consultiva del Tratado Antártico en la que participan más de trescientos expertos de 45 países. El acto inaugural estuvo presidido por el Príncipe de Asturias y también asistió la ministra de Medio Ambiente, Elvira Rodríguez, que destacó que el hielo de la zona antártica constituye un “documento natural” para conocer qué sucedió en la Tierra hace miles de años.

La cooperación científica, la fauna marina, el turismo, la pesca ilegal y los daños medioambientales son temas que se debatirán estos días.



El Príncipe, entre Elvira Rodríguez y José Antonio de Yturriaga, en la reunión del Tratado Antártico

El Príncipe de Asturias inauguró ayer en Madrid la 26 reunión consultiva del Tratado Antártico, en la que participan 300 delegados de 45 países. El turismo, la pesca ilegal, la responsabilidad por daños medioambientales y la cooperación científica son los temas que centrarán los debates de esta reunión internacional.

La ministra de Medio Ambiente, Elvira Rodríguez, animó a los delegados a que “alcancen un acuerdo, lo más pronto posible, para concluir un instrumento jurídico sobre responsabilidad ambiental, que vendría a reforzar la protección jurídica internacional de la Antártida.”

Conocer el pasado

La Antártida representa aproximadamente el diez por ciento de las tierras emergidas que, junto con los sedimentos de los fondos marinos circundantes, encierran abundante información sobre el pasado geológico. El hielo del continente constituye un “archivo natural” de enorme importancia para conocer la evolución del clima, según explicó la ministra en su intervención.

La delegación española prevé presentar un estudio de 1985 a 2002 sobre fauna marina. Se trata de un informe sobre la muerte de 63 ballenas en las islas Canarias, que podrían estar relacionadas con la contaminación acústica por ejercicio navales. En el informe se advierte de que este problema podría suceder en la Antártida y estar afectando a la fauna que allí habita.

Las aguas de la Antártida tienen una menor capacidad de amortiguar los ruidos y la contaminación por su mayor salinidad y menor temperatura, según apuntan en el informe, recogido por Radio Nacional de España.

Sin sede fija

España acude a esta cita con la intención de transformar este convenio en una verdadera organización internacional, estableciendo una secretaría permanente en Buenos Aires.

El Tratado Antártico fue firmado en 1959 por Argentina, Australia, Bélgica, Chile, Francia, Japón, Nueva Zelanda, Sudáfrica, la entonces Unión Soviética, Reino Unido y Estados Unidos, y a lo largo de los años se ha desarrollado hasta alcanzar los 45 estados.

Al no tener una sede fija, las reuniones consultivas del tratado se celebran cada año en uno de los estados con estatuto consultivo (aquellos que tienen misiones en la Antártida).

Fuente: Diario de Ferrol
Junio 10, 2003