El petróleo y el gas natural seguirán dominando el mercado energético, según un informe de BP

Bruselas, (Aquí Europa).- La producción mundial de petróleo y gas natural continúa aumentando y no peligra la seguridad de suministro, por lo que estas fuentes de energía seguirán predominando en el futuro. Esta tendencia queda además reforzada por el débil desarrollo y crecimiento de las energías renovables y de la nuclear. Así se desprende, al menos, del Informe Estadístico de la Energía Mundial que presentó ayer en Bruselas BP.

El estudio de la British Petroleum (BP), una de las compañías petrolíferas y petroquímicas más importantes del mundo, muestra también que el consumo energético de Europa tiene un crecimiento más lento que el del resto del mundo, debido a su situación económica actual. En esta 52º edición de su informe, BP pone de manifiesto que el combustible que más rápido creció en 2002 fue el carbón, debido en gran medida al aumento de su consumo en China. El consumo mundial de carbón creció casi un 7% frente al 1% de años anteriores.

Se recuperó también el consumo de gas natural, con un crecimiento del 2,8% en 2002, mientras que el consumo de petróleo se mantuvo estable por segundo año consecutivo, y la energía nuclear y la hidroelectricidad crecieron en un 1,5% y un 1,3% respectivamente.

Por regiones, en 2002 la demanda energética fue especialmente débil en Europa y Japón, donde el consumo cayó un 1%, y en el continente americano, que no varió su consumo con respecto a 2001. Esta debilidad en el consumo se explica principalmente por las condiciones económicas. Al contrario, las economías emergentes de Asia y Pacífico (excluyendo Japón, Corea del Sur y Asia austral) registraron un alto crecimiento del consumo de casi el 11,5%, en gran medida debido al aumento del 19,7% en China. Mientras tanto, en África y Oriente Medio el crecimiento fue de un 2,2% y un 1,6% respectivamente. En cualquier caso, EEUU sigue siendo el primer consumidor mundial de energía, seguido ahora por China.

Petróleo

Según los datos de BP, los precios del crudo en 2002 se situaron en una media de 25,19 dólares el barril, aumentando ligeramente en relación al año anterior (24,77 dólares el barril en 2001). Los precios fueron relativamente bajos a principios de año por las consecuencias de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, pero aumentaron a lo largo del año debido a las restricciones de producción de la OPEC y a las distorsiones de suministro por las crisis en Iraq y Venezuela. El precio más bajo del año fue de 18 dólares el barril a mediados de enero de 2002, frente a los casi 32 dólares justo antes de finales de año.

En 2002 la producción de crudo de la OPEC cayó significativamente por segundo año consecutivo, esta vez un 6,4%, en respuesta al débil crecimiento en la demanda de petróleo y a la rápida expansión de la producción petrolífera fuera de la OPEC, en países de la antigua Unión Soviética (especialmente Rusia y Kazajstán), Canadá, Angola y Brasil.

Otros combustibles

El consumo mundial de gas natural, por el contrario, creció un 2,8% en 2002, gracias sobre todo a un aumento del consumo estadounidense del 3,9% y del 7% en países de Asia y Pacífico. En cuanto a la producción de esta fuente energética, la región de América del Norte fue la única en registrar una caída, mientras que por primera vez en varios años aumentó la producción rusa. Dentro de Europa, Noruega expandió su producción en un 21,4%, frente a caídas de un 2,6% y un 3,2% en Reino Unido y Holanda, respectivamente.

Respecto a otros combustibles, y como se ha mencionado ya, el consumo mundial de carbón aumentó un 6,9% en 2002 debido casi exclusivamente a un extraordinario aumento del consumo chino del 27,9%. Por su parte, el consumo de energía nuclear aumentó también, pero de forma modesta (1,5%), incremento algo mayor en Asia, donde se están construyendo la mayoría de las nuevas plantas nucleares. Por último, la generación de hidroelectricidad se recuperó parcialmente, tras su debilidad en 2001, aunque bajó un 9,9% en Europa.

Seguridad de suministro

Según Peter Davis, economista jefe de BP, a la luz de estos datos puede concluirse que el petróleo y el gas natural siguen siendo las fuentes energéticas principales en el mundo. Davis ha recordado que la guerra de Iraq no ha distorsionado los mercados energéticos tanto como inicialmente se temía, pues no hubo carencias de suministro ni necesidad de una producción de emergencia. Además, la producción y exportación petrolífera iraquí va a ir en aumento en las próximas semanas.

Según Davis, estos hechos demuestran que el sistema funciona bien frente a una crisis de este tipo, y que la situación de la seguridad de suministro no es alarmante. Otra prueba de ello es, en su opinión, el aumento de la producción de crudo en países fuera de la OPEC. 'La emergencia de nuevas zonas de producción supone un gran potencial de expansión', ha explicado Davis.

También influye en esta previsión el aumento de la producción de gas natural y el hecho de que la contribución de las energías renovables para satisfacer la demanda global de energía es todavía muy pequeña, alrededor del 2%. Si tenemos en cuenta que en 1990 este porcentaje era del 1%, la conclusión es, según Davis, que este tipo de fuentes energéticas no son competitivas y su papel seguirá siendo reducido en el futuro. Recuerda también que de momento el petróleo es el único combustible para el transporte.

El informe de BP no aborda el tema de las emisiones de carbono. Sin embargo, Davis ha querido mencionar durante la presentación de este informe que, globalmente, las emisiones siguen aumentando, aunque a un ritmo menor que el consumo de energía. Sí ha reconocido el potencial de las fuentes renovables y de la energía nuclear como solución a este problema, a pesar de su insuficiente ritmo de crecimiento en la actualidad.

Perspectiva europea

A la luz de estos datos, Davis ha argumentado que, para asegurar su suministro energético, la Unión Europea debería reforzar su diálogo político con Rusia y con otras zonas emergentes en la producción de petróleo y gas natural. 'Es preciso aumentar el diálogo entre productores y consumidores', ha señalado. Por ello, recomienda a la UE que ponga en marcha las inversiones necesarias para construir oleoductos y gaseoductos. Además, Davis ha señalado que los países árabes seguirán siendo los principales productores de crudo, por lo que aconseja a Europa fomentar su integración.

En cuanto a la ampliación de la Unión, Davis ha apuntado hacia la modernización energética de los nuevos países miembros como la clave para alcanzar la eficiencia energética. 'Los políticos deberán tomar decisiones a largo plazo', ha advertido. Por otro lado, ha subrayado que el gas natural procedente de la región del Mar Caspio llegará a Europa a través de un gaseoducto actualmente en construcción. 'Europa competirá con Estados Unidos para llevarse el gas natural del mundo', predice Davis, quien ha señalado también el importante papel que desempeñará Turquía en el futuro como lugar de tránsito en el suministro de esta fuente energética.

Pueden consultar el Informe Estadístico de la Energía Mundial en: http://www.bp.com/centres/energy

Fuente: Tecnología Ambiental (España)
Junio 19, 2003