Contaminación de suelos y napas en Lima e Independencia

A esta altura, no sé si alguien podrá explicarnos por qué aún no se iniciaron las obras de remediación de los suelos y napas contaminados por la estación de servicio de Lima e Independencia.

Esta contaminación se descubrió hace 24 años, cuando la nafta que goteaba a la estación Independencia del subte provocó una explosión. Desde ese momento y durante todo este tiempo, una bomba extractora colocada en la sala de máquinas de la estación impide que los gases alcancen un nivel de explosividad. Hubo un largo juicio -iniciado por Subterráneos de Buenos Aires- que terminó en una sentencia firme que condenó a la empresa Shell a remediar la zona contaminada mediante el método del cambio de tierra. Como en todos los juicios por contaminación, a los profesionales de Subterráneos les resultó muy engorroso demostrar lo evidente, ya que actuaron en la más absoluta soledad, sin ningún apoyo por parte de quien estaba para salvaguardar el interés público: la Ciudad de Buenos Aires.

Durante casi un cuarto de siglo, ni la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, ni posteriormente el Gobierno de la Ciudad tuvieron ninguna intervención en el asunto. Tomaron una cuestión que hace a la seguridad pública como si fuera un simple conflicto entre particulares. La Ciudad de Buenos Aires no hizo en ningún momento las necesarias verificaciones que debió haber hecho en ejercicio del poder de policía que le adjudican las leyes.

A punto tal que en el año 2001 (es decir, a apenas 22 años de comenzado el problema), la Ciudad de Buenos Aires no tenía ningún expediente que le permitiera seguir su evolución. En ese momento, acompañamos a los peritos del juicio, Ing. Manuel Sigüenza y Lic. Fernando Máximo Díaz para que abrieran un expediente pidiendo la intervención del Gobierno de la Ciudad en el tema.

Poco después, desde esta Defensoría Adjunta le preguntamos al Procurador de la Ciudad si consideraba que alguna autoridad de la Ciudad había cometido un delito al dejar pasar tanto tiempo con un problema de esa gravedad sin haberse involucrado de ninguna manera. A los pocos días, un Secretario de Medio Ambiente y varios Directores Generales realizaron la primera inspección de la Ciudad (al menos, la primera de la que tengamos noticia) en la estación del subterráneo en 22 años. Allí sintieron el fuerte olor a combustible, vieron el goteo de nafta en el túnel, las marcas de ese goteo en las paredes, vieron funcionar la bomba extractora de gases y elaboraron un informe en el que manifestaron su preocupación por esa situación.

Sin embargo, así como no se hizo nada antes, tampoco se hizo mucho más desde ese momento.

La Ciudad de Buenos Aires ni siquiera tomó la iniciativa de hacer un pozo en el piso de la estación de servicio para ver en qué estado está el suelo en el lugar de origen de la contaminación. Es decir, que nunca comprobó por sí misma si las condiciones de seguridad de la estación de servicio permitían que continuara abierta, a pesar de estar encima de suelos muy contaminados con nafta. Por otra parte, la Ciudad tampoco analizó las contramuestras tomadas durante las perforaciones efectuadas en la zona por la empresa contratada por Shell.

En los últimos días, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se ha presentado en el juzgado que sigue la cuestión, pidiendo la remoción de los dos peritos que el juez designó para supervisar la remediación de los suelos contaminados. Que son, precisamente, el Ing. Sigüenza y el Lic. Díaz, los mismos profesionales que se presentaron ante la Ciudad diciendo que existía un problema que el Gobierno de la Ciudad no estaba viendo.

De modo que quien no hizo nada durante casi un cuarto de siglo está pidiéndole al juez que eche a los peritos del juicio. Es decir, que eche a los profesionales que estuvieron trabajando en el tema con suficiente responsabilidad como para lograr que la empresa contaminadora fuera condenada a remediar el daño que provocó. El problema es que Sigüenza y Díaz conocen muy de cerca todo lo que las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires pudieron haber hecho y no hicieron en este larguísimo conflicto.

¿Será justicia echarlos? ¿O será, tal vez, una manera de sacarse de encima a dos testigos que saben demasiado?

Fuente: Antonio Elio Brailovsky - Defensor del Pueblo Adjunto de la Ciudad de Buenos Aires
Junio 18, 2003