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Emasa plantea unos filtros para retener los residuos
sólidos en los aliviaderos urbanos
La empresa desarrolla un mecanismo que impide el paso
de desechos como compresas o plásticos cuando los colectores rebosan
por exceso de lluvia. La instalación de este sistema tendría
un coste aproximado de 1,8 millones
Cada cierto tiempo, con la llegada de las lluvias más intensas,
el flujo de aguas fecales y pluviales desborda la capacidad de los colectores
que discurren por el subsuelo de la ciudad. Cuando esto ocurre, los aliviaderos
-48 interiores y 20 en la costa- recogen el agua que le sobra al colector
y la desvían de su cauce. Esta salida circunstancial evita que el
agua sobresalga por las alcantarillas o por las rejillas superficiales,
pero inunda los ríos y el mar de preservativos, compresas, plásticos
y demás basuras urbanas.
Para evitar que los residuos sólidos acaben contaminando el medio
ambiente, la empresa municipal de aguas Emasa ha elaborado un sistema para
filtrar la basura del agua cuando rebosa de los colectores. Con ello, «se
conseguiría eliminar la contaminación sólida de las
aguas fecales y se dañaría mucho menos el medio ambiente»,
explica el gerente de la empresa, José Luis Rodríguez.
Filtro de aguas
El mecanismo de retención de sólidos, que está pendiente
de financiación y que cuenta con el respaldo del Área de
Medio Ambiente, consiste en una especie de rejilla que se coloca sobre
la boca de los colectores con numerosos agujeros de unos seis milímetros
que sirven de filtro de las aguas residuales y que tiene un molinillo con
escobillas que rota cada cierto tiempo para impedir que se atore. De esta
forma, las basuras que no consigan pasar volverán al cauce del colector
cuando baje el nivel del agua, y de ahí serán arrastradas
hacia las depuradoras del Guadalhorce y del Peñón del Cuervo
por los interceptores que hay en la costa.
Para el gerente de Emasa, el problema radica en que los antiguos colectores
de la ciudad son unitarios -arrastran aguas pluviales y fecales al mismo
tiempo- y algunos de ellos se desbordan con las lluvias intensas, es decir,
dos o tres veces al año. «Por eso, las zonas de nueva construcción
disponen de colectores unitarios para que nunca se puedan ver desbordados»,
puntualiza Rodríguez. Además, el tamaño de las tuberías
que discurren bajo tierra no es uniforme, ya que algunos tramos son demasiado
estrechos y se saturan con relativa facilidad.
Inversión
La instalación de este sistema en los colectores de la ciudad
tendría un coste aproximado de 1,8 millones de euros, según
el gerente de la empresa municipal de aguas, quien matiza que gran parte
de esta inversión se dedicaría al aliviadero que hay junto
al margen del río Guadalmedina. Esta salida de agua, junto a la
del Puerto de Málaga, es una de las más problemáticas,
ya que el colector (que soporta un caudal máximo de dos metros cúbicos
por segundo) recoge las aguas residuales que vienen de las zonas de Carretería,
Ciudad Jardín, Capuchinos, La Virreina y Alameda Principal.
Según el gerente de Emasa, las obras se prolongarían durante
al menos un año, ya que los mecanismos de desbaste se instalarían
«en paquetes de seis», explica Rodríguez, refiriéndose
a los colectores.
JUAN CANO
Fuente: Diario Sur (España)
Junio 9, 2003
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