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Un cuarto de los líquidos cloacales
es arrojado al Suquía sin tratamiento
Al cumplirse hoy una semana de vigencia del conflicto entre la Municipalidad
de Córdoba y los empleados de la planta de cloacas de Bajo Grande,
la situación derivó en el peor escenario posible: por la
rotura de un aparato y el quite de colaboración de los trabajadores,
parte de las aguas servidas que llegan a la estación no reciben
el tratamiento que deberían.
En horarios pico, entre un 20 y un 25 por ciento de los siete mil metros
cúbicos de desechos que por hora que ingresan a la planta, no pueden
ser depurados, y se están volcando en crudo (con altas cargas bacteriológicas),
al lecho del Río Suquía.
Esto ocurre desde el martes a la noche, cuando salió de servicio
(por un desperfecto) un canal de ingreso de líquidos. Desde allí
habitualmente se deriva el material a las siguientes etapas del proceso
de saneamiento.
Como otros dos canales ya estaban rotos, actualmente queda sólo
uno en funcionamiento, que resulta insuficiente para contener los desechos
cloacales que genera a diario la ciudad.
Sin voluntad
A diferencia de otras falencias estructurales de la planta de Bajo Grande,
que no pueden ser subsanadas sin realizar inversiones millonarias, en este
caso la solución no demanda grandes gastos. Ni siquiera hacen falta
insumos extras. Sólo la mano de obra de los empleados.
Pero ese es, precisamente, el eje del conflicto: por una diferencia salarial
que no han percibido, los casi 100 trabajadores de las plantas de Bajo
Grande, Villa Boedo y San Vicente, cumplen un quite de colaboración,
que implica la ausencia de mantenimiento en las instalaciones.
El reclamo es por una hora extra diaria que la Municipalidad no les pagó
junto con el sueldo de mayo y que representa, en promedio, 200 pesos. El
Departamento Ejecutivo insiste en que la demora obedece a una cuestión
burocrática (hay que autorizar legalmente partidas para horas extras)
y que el pago se efectivizará junto con el refrigerio, en los próximos
días.
Igualmente, el gremio decidió seguir con su medida de fuerza y
no realizar reparaciones hasta no percibir esos importes. Si bien esta
vez nada tiene que ver el problema salarial con el funcionamiento de la
planta en sí, el Suoem (gremio municipal) usa la retención
de servicios como presión para destrabar el pago de las horas extras.
El subsecretario de Infraestructura, Daniel Lubatti, explicó que
ayer se intimó a los empleados a retomar sus tareas en 24 horas.
Ese es un requisito previo para poder después convocar a una empresa
privada, para que realice el trabajo.
Por su parte, los empleados decidirán hoy a primera hora, en una
asamblea, qué harán de acá en más. Mientras
tanto, nadie evita que el Suquía se siga contaminando.
La medida de los empleados es una exageración, porque en
ningún momento dijimos que no les vamos a pagar. Tampoco podemos
meternos nosotros a arreglar máquinas que no conocemos. Y convocar
a una empresa privada lleva su tiempo por los trámites burocráticos,
indicó Lubatti, dejando en claro que esta vez el cese de los volcamientos
en crudo depende del Suoem.
Rubén Curto - rcurto@lavozdelinterior.com.ar
Fuente: La Voz del Interior (Córdoba - Argentina)
Junio 12, 2003
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