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Para que no nos tape la basura
La controversia por el destino de los residuos,
entre el Gobierno porteño y el de la provincia de Buenos Aires,
debe resolverse regionalmente y con racionalidad.
Si para ir de la Ciudad de Buenos Aires a la provincia hubiese que tomarse
un colectivo hasta la General Paz y de ahí otro para seguir viaje,
o si un delincuente viniera escapando de la Policía y por el solo
hecho de cruzar el límite de la jurisdicción los agentes
dejaran de perseguirlo, todos pensaríamos que se trata de un absurdo.
Por eso es que también consideramos un absurdo la actual controversia
entre el Gobierno de la Ciudad y el de la provincia de Buenos Aires por
el destino de los residuos, un tema en el cual estamos seguros de que si
se "alambran" las jurisdicciones y no se le da tratamiento regional
y metropolitano, a los habitantes nos terminará tapando la basura.
La gestión pública de la región metropolitana Buenos
Aires debe dar destino a 350.000 toneladas mensuales de residuos sólidos
de diferente origen, donde predominan los domiciliarios. Resolver la deposición
final, con qué modalidad de tratamiento y en qué localización,
representan decisiones de gobierno de alta complejidad.
En primer lugar porque son decisiones que deben consensuarse entre la
Ciudad Autónoma, la provincia y los municipios del conurbano. Se
trata de una interjurisdiccionalidad que involucra a más de treinta
autoridades políticas. En segundo término porque tales decisiones
contienen definiciones tecnológicas de significativo impacto ambiental
y social para la calidad de vida presente de la comunidad y las futuras
generaciones. Es por ello que nos causa profunda preocupación el
tono de la polémica instalada entre la Ciudad, la provincia y unos
cuantos municipios del conurbano en la cuestión.
Omitiendo las divergencias y recogiendo posicionamientos positivos decimos
que estuvo bien el gobernador Felipe Solá incentivando la participación
de los municipios y alertando sobre la deuda ambiental pendiente, así
como destacando la obsolescencia de la CEAMSE. Cabe recordar que la Coordinación
Ecológica Area Metropolitana Sociedad del Estado mantiene asociadas
en partes iguales a la Capital y la provincia desde 1977 prestando servicios
de tratamiento y deposición de residuos a los municipios del conurbano.
Si bien debemos reconocer el progreso que significó la eliminación
de la incineración de residuos, no pueden ocultarse la ineficacia
provocada por el desfinanciamiento y la baja calidad de varias gestiones.
Decimos también que estuvo bien el secretario de Medio Ambiente
capitalino al puntualizar que los temas ambientales tienen que ser tratados
a nivel de la región metropolitana y no debe confrontar una jurisdicción
contra otra, reclamando un plan regional consensuado que adecue urgentemente
la normativa pertinente.
Pero la polémica y la crisis existen y reflejan, entre otros elementos,
que la cuestión de la basura en la región metropolitana de
Buenos Aires no se encuentra resuelta satisfactoriamente tanto en lo que
se refiere en la deposición final (modalidades de su tratamiento
y lugares), como en los esfuerzos mancomunados de los actores en juego
para darle solución en forma sistémica por los canales institucionales
que permitan soluciones permanentes y eficaces. No olvidemos que el daño
ambiental lo sufrimos no sólo nosotros sino también las futuras
generaciones.
Hay soluciones que exigen un acuerdo regional metropolitano y para ello
deben intervenir las máximas voluntades políticas de los
gobiernos de la Ciudad de Buenos Aires, de la provincia de Buenos Aires
y de los municipios involucrados. El acuerdo debe receptar un tratamiento
serio, con fundamentos técnicos "no manipulados". Asimismo
debe ser modelo de construcción de consensos, donde cada parte interviniente
debe celosamente preservar su rol y deben tener cabida todos los que legítimamente
representen algo.
Es necesario ampliar la mirada y el debate entre las partes involucrando
no sólo a los actores estatales, sino incorporando los saberes de
los expertos en el tema, las voces de las organizaciones de la sociedad
civil, las nuevas realidades de "cartoneros" y recicladores,
otros actores sociales, y las representaciones políticas a través
de los legisladores y concejales. Esta sinergia de fuerzas, debería
permitir el correcto diagnóstico de la cuestión, y debería
también obtener coincidencias en las políticas y planes de
mediano y largo plazo para un problema regional de tamaña magnitud.
Al mismo tiempo para la nueva política es también un desafío,
porque la urgente solución que la problemática reclama se
plantea en una coyuntura signada por el recambio de autoridades en toda
la región: legisladores, concejales, gobernador, jefe de Gobierno
e intendentes. ¿Dominará la especulación electoral?
Todos ganarán si logran, de cara a los vecinos y ciudadanos, poner
en práctica soluciones que signifiquen una verdadera política
de Estado.
Pedro Del Piero. Presidente de la Fundación Metropolitana
Fuente: Clarín (Argentina)
Junio 21, 2003
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