¡Antártida Parque Mundial!

Ante la XXVI reunión consultiva del Tratado Antártico que se está celebrando en Madrid, del 9 al 20 de junio, ASOC, Greenpeace y WWF/Adena piden que se aumenten las medidas de conservación para el medio marino antártico, actualmente mucho menos rigurosas que las aplicadas al continente. El objetivo final es conseguir la protección integral y permanente de la región antártica con su declaración como Parque Mundial, para dejar a las futuras generaciones un legado de paz e integridad natural.

La Antártida y el Océano Austral constituyen un sistema natural de extraordinaria riqueza ecológica y fragilidad. Desde principios del siglo XX, el gran continente blanco ha sido objeto de deseo de muchos países, principalmente por la riqueza de sus recursos marinos y minerales. Con la firma del Tratado Antártico en 1959, sus países firmantes reconocieron que “es en interés de toda la humanidad que la Antártida continúe utilizándose siempre exclusivamente para fines pacíficos y que no llegue a ser objeto de discordia internacional”.

Desde entonces, la Antártida se convierte en el único continente desmilitarizado, libre de energía nuclear y dedicado a la investigación científica y a la cooperación internacional.

El Protocolo de Madrid se firmó en 1991 y constituye un instrumento único que protege un continente entero, sin marcar fronteras político-administrativas, estableciendo medidas integrales de protección ambiental que incluyen la prohibición de las actividades mineras durante al menos cincuenta años. Sin embargo, más diez años después de su firma, la aplicación del Protocolo no es completa ni adecuada. Y una de sus principales carencias es que no se aplica a la explotación de los recursos marinos. La estricta protección ambiental en tierra firme contrasta con la explotación de recursos vivos en el mar, regulada mediante controles mucho menos estrictos, ignorando que tanto el continente como el océano que lo circunda pertenecen al mismo ecosistema, como lo reconoce el propio Protocolo en su artículo 3.

ASOC, Greenpeace y WWF/Adena piden:

1. Incrementar la protección del medio marino antártico. Los estándares de conservación que se aplican al Océano Austral son menos rigurosos que los aplicados en el continente. Aunque la explotación de los recursos pesqueros de estas aguas está regulada por normas basadas en criterios biológicos y el principio de precaución, la creciente presión de la industria pesquera internacional hace difícil en la práctica la aplicación de estos criterios.

2. Prevenir la comercialización de la región antártica y preservar los propósitos fundacionales del Tratado Antártico y del Protocolo de Madrid. La conservación de la paz y el medio antártico debe prevalecer sobre otras actividades potencialmente impactantes como el turismo, la pesca y la prospección de recursos biológicos.

3. Asegurar un futuro sostenible para la región antártica. La conservación a largo plazo es la única alternativa que permitirá un futuro sostenible para la Antártida y el Océano Austral, de modo que sus valores ambientales, estéticos y científicos, entre otros, se mantengan para las generaciones futuras sin ser afectados por intereses comerciales o territoriales.

Fuente: WWF/ Adena y Greenpeace
Junio 12, 2003