Papeleras: la Corte de La Haya, escenario de una batalla de expertos
Uruguay lleva 19 representantes, Argentina, 17
No todos pueden hablar.
Las audiencias que se celebrarán esta semana en La Haya, ante
la Corte Internacional de Justicia por la construcción de las
papeleras, serán una batalla entre expertos. Uruguay lleva 19;
Argentina, 17. Hay de todo: diplomáticos, abogados nacionales,
abogados extranjeros, ingenieros, especialistas en química, en
asuntos pesqueros, en energía y en impacto medioambiental.
El único funcionario exclusivamente político llegó desde
Montevideo: Gonzalo Fernández-Fernández, secretario general
del gobierno uruguayo e interlocutor del jefe de Gabinete argentino,
Alberto Fernández, en las frustradas conversaciones entre Tabaré Vázquez
y Néstor Kirchner. Pero ni él ni la mayoría de los
integrantes de las delegaciones podrán abrir la boca ante los
15 jueces de la Corte.
Los únicos autorizados a hablar —con la categoría
de "agentes"— reúnen la doble condición
de abogados y diplomáticos. Por Argentina, Susana Ruiz Cerutti,
consejera legal de la Cancillería; Horacio Basabe, que tuvo el
mismo cargo que Ruiz Cerutti durante el gobierno de la Alianza, y Santos
Goñi, embajador en Holanda. Por Uruguay, Héctor Gros Espiell,
ex juez de la CIDH y embajador en Francia, y Carlos Gianelli.
Los demás esperarán a un costado. Las respectivas embajadas
en La Haya harán las veces de cuarteles generales. Ahí comenzarán
a definir desde hoy, ambos equipos, los últimos trazos de sus
exposiciones.
El jueves entre las 10 y las 13, Argentina tratará de demostrar
que las plantas de Fray Bentos son un factor de contaminación
irreversible para el área del río Uruguay y que, en consecuencia,
la construcción de las fábricas de papel debe frenarse.
Uruguay replicará entre las 15 y las 18 que las plantas no generaron
ningún daño inminente. El viernes, dos horas por reloj
cada uno, tendrán la oportunidad de las dúplicas.
La Corte anunciaría la decisión sobre la medida cautelar
que pretende Argentina hacia fin de julio. El tema de fondo —que
se declare la responsabilidad internacional de Uruguay por violar un
tratado sobre el río fronterizo que firmó con Argentina
en 1975— no tendrá sentencia hasta dentro de cuatro o cinco
años.
Las presentaciones serán puramente técnicas. Entre una
audiencia y otra, las delegaciones volverán a sus búnkers
para aportar cada experto su dato y reformular lo que haga falta. Los
equipos tienen casi tantos integrantes como los de los planteles que
viajaron al Mundial de fútbol, a 300 kilómetros del Salón
de la Paz de La Haya, sede del juicio.
Los abogados extranjeros, de rimbombantes honorarios por hora, son diez
en total: seis por Uruguay, la mayoría de un estudio estadounidense,
y cuatro por Argentina, tres europeos y un porteño radicado en
Suiza. Al revés, los abogados autóctonos son cinco argentinos
y cuatro uruguayos. En las categorías estrictas de la Corte, todos
figuran bajo el rótulo de "consejeros". Hay empate en
el rubro diplomáticos: cinco a cinco, contando a los "agentes".
Los expertos de otras ciencias, "asesores", también
son tres por bando, todos ingenieros. De los uruguayos dos trabajan para
un ministerio y uno es subsecretario de Estado; de los argentinos, uno
pertenece a una universidad y dos, a organismos estatales. Los jueces
los escucharán con sus togas negras y pañuelo blanco al
pecho. Argentinos y uruguayos pueden vestir como se acostumbra en el
Río de la Plata.
Fuente: Clarín (Argentina)
Junio 06, 2006
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