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El gas boliviano llegará por un nuevo
gasoducto
El acuerdo entre
Bolivia y Argentina por la provisión de gas
ya está cerrado
Pese al hermetismo tanto de las autoridades argentinas como de sus
pares bolivianos, algunos participantes en la larga negociación que
se desarrolló el lunes en La Paz dejaron entrever que el borrador
del acuerdo está más que avanzado. El jueves 29, Evo
Morales visitará en Buenos Aires a su par argentino, Néstor
Kirchner, para suscribir un acuerdo de largo plazo de provisión
de gas natural, un convenio de cooperación para la industrialización
de hidrocarburos en territorio boliviano y el compromiso de construcción
de un nuevo gasoducto, el llamado del Nordeste Argentino, para incrementar
en 20 millones de metros cúbicos la capacidad de transporte.
Las partes acordaron no revelar el precio estipulado, aunque trascendió que
subiría en forma escalonada en tres etapas. Por ello, las declaraciones
del subsecretario de Cancillería Eduardo Sigal, quien por la
mañana señaló que Argentina consideraría
adecuado pagar no más de 4,50 dólares por millón
de Btu, fueron duramente desacreditadas por la tarde a través
de un comunicado de su superior, el vicecanciller Roberto García
Moritán.
El borrador suscripto por el ministro de Planificación Federal,
Julio De Vido, en Bolivia con el vicepresidente de ese país, Alvaro
García Linera, contempla mantener el suministro de gas boliviano
a la Argentina por 7,7 millones de metros cúbicos diarios, capacidad
máxima del gasoducto que ingresa al país por el noroeste.
Hasta fin de año, el precio que abonará Argentina se elevará con
respecto al que paga actualmente, de 3,35 dólares por millón
de Btu, pero para volver a ajustarse a partir del 1º de enero del
año próximo. Con esos dos escalones, el precio se aproximaría
a los 5,50 dólares pretendidos por Bolivia al inicio de las negociaciones.
A mediano plazo, Bolivia se compromete a suministrar todo el gas que
Argentina pueda absorber a través del tendido del Gasoducto Nordeste,
que sumará otros 20 millones de m3 a la capacidad actual de transporte.
Su puesta en servicio recién se lograría hacia 2009 o 2010.
Para esta provisión ampliada, ya se acordó un nuevo precio
que, según se estima, habría sido fijada a un valor entre
5,50 y 6 dólares por millón de Btu. Es decir, entre un
65 y un 80 por ciento superior al valor actual. Conforme a estas condiciones,
el grupo Techint se aseguraría la construcción del gasoducto,
cuya iniciativa le corresponde, y a la cual proveería los caños
y parte de las obras civiles. El costo total de la obra se estima en
2000 millones de dólares.
Un segundo aspecto del acuerdo, según adelantó el presidente
de YPF Bolivia, Jorge Alvarado, en una entrevista telefónica con
el programa “Rosario de Ideas”, por Radio Nacional, ayer,
es la asociación entre dicha empresa estatal y su par argentina,
Enarsa, para industrializar hidrocarburos en territorio boliviano. Todavía
no se conocen los detalles, pero se estima que el proyecto contemplaría
la construcción de una planta separadora de gases, su licuefacción
y el desarrollo de tareas de aprovechamiento del gas licuado en la industria.
Es una aspiración a la que Bolivia le otorga la máxima
prioridad, y en la que el gobierno argentino se comprometió a
participar activamente.
Un tercer aspecto del acuerdo ya casi cerrado es el relativo a la denominada
(por Bolivia) “cláusula de transparencia”, por la
cual reclama que Argentina se exima de reexportar el gas boliviano a
Chile. Una declaración de principios más que una cuestión
práctica, ya que, tal cual señaló un especialista
boliviano, Christian Inchauste Sandoval, en un artículo publicado
ayer por Bolpress, “virtual o real, la triangulación de
gas boliviano existe y es inevitable, al tener Argentina seis gasoductos
que conectan con Chile”. En todo caso, como agrega el mismo autor,
son consideraciones que el gobierno de Evo tomó en cuenta al negociar
el nuevo precio: “Tanto la demanda (insatisfecha de Argentina)
como la triangulación son factores para llevar el precio del gas
al alza”.
Precio que las partes pretenden mantener en reserva hasta el 29 de junio,
cuando el acuerdo se anuncie en Buenos Aires. Es por ello que provocaron
tanto enojo de las autoridades las inoportunas declaraciones del subsecretario
Eduardo Sigal, en referencia al precio del gas que estaría dispuesto
a pagar Argentina. Según señaló, el gobierno nacional
consideraría “adecuado” pagar el gas que le compra
a Bolivia en torno de 4,5 dólares el millón de Btu. “Ese
valor es de lo que estamos hablando, como un reconocimiento” a
la necesidad de crecimiento de Bolivia, refirió Sigal.
Estos dichos provocaron la reacción inmediata del mismo Gobierno,
que descalificó a Sigal a través de un comunicado de Cancillería
firmado por el vicecanciller, García Moritán (en ausencia
de Jorge Taiana). “Durante la reunión que se realizó ayer
(por el lunes) en La Paz, se abordaron cuestiones significativas que
negocia la cartera que encabeza el ministro De Vido. Consecuentemente,
se desmienten las declaraciones que un funcionario de menor rango de
esta Cancillería efectuó sobre el valor del gas, por cuanto
las negociaciones son de exclusiva competencia del Ministerio de Planificación
Federal, Inversión Pública y Servicios”, recita,
lapidario, el comunicado.
Fuente: Página/12
Junio 14, 2006
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