Argentina: Crece la demanda de biocombustibles

El complejo sojero cobra cada vez mayor dimensión no sólo dentro de la demanda mundial de alimentos, que aumentaría un 140% en los próximos 25 años, sino también como una fuente de energía alternativa para suplantar a los combustibles fósiles.

Los mercados de biocombustibles, (derivados de granos oleaginosos y otras fuentes renovables) ya no son una ficción, sino que están en pleno desarrollo en Estados Unidos, Europa y Brasil.

Así quedó planteado ayer en el Foro y Simposio Anual Mundial de la Asociación Internacional de Gestión de Negocios Agropecuarios y Alimentarios (IAMA, según su sigla en inglés), donde unas 300 personas, entre ellos expertos internacionales y empresarios, debatieron durante cuatro días hacia dónde van los negocios de la cadena agroindustrial. Como era previsible, la soja, el principal cultivo de la Argentina, tuvo un lugar preponderante.

Ante la necesidad, cada vez más imperiosa, de desarrollar fuentes de energía que reemplacen el petróleo y el gas, la cadena de valor de este grano multipropósito ha comenzado a fusionarse con los canales de desarrollo y comercialización de las energías tradicionales. Sin embargo, la incógnita es si la producción mundial de soja, maíz, palma o colza alcanzará para satisfacer la demanda de energía mundial, tal como está planteada. La respuesta inmediata es que no.

"Los productores agrícolas no van a resolver el problema de energía en el mundo, porque el área cultivable no alcanza para suplantar el consumo actual", expresó el brasileño José Zilio, director de Tecnologías e Innovación de la empresa Bunge Alimentos.

El especialista brasileño Marcos Fava Neves expresó que en 1980 se consumían unos 60 billones de barriles de petróleo por día, mientras que ahora esa cifra asciende a 80 billones. El biodiésel apenas ocupa un 2% de la energía mundial, aunque esta proporción tiende a elevarse. El caso más notorio, según Fava Neves, es que Brasil podría llegar a exhibir en 2010 un 25% de sus automóviles "flexibles"; es decir, que podrán funcionar tanto con combustibles convencionales como con etanol.

En los EE.UU., esa tendencia, según comentó el especialista, causó la suba del precio de la carne porque el maíz que tradicionalmente se empleaba para alimentar el ganado ha comenzado a destinarse a la fabricación de combustibles.

El vicepresidente del área de Aceptación Comercial de Monsanto, Jerry Steiner, consideró que la mejor manera de hacer frente a la mayor demanda de granos para biocombustibles y la alimentación es crecer en los rendimientos por hectárea. "Esto puede hacerse con nuevas tecnologías, pero si existe del otro lado un mercado confiable que asegure un retorno a la inversión en biotecnología", advirtió Steiner, en referencia al litigio que mantiene esa empresa con la Argentina por el pago de regalías en la soja transgénica.

En tanto, el secretario de Agricultura, Miguel Campos, reclamó en su participación en el foro un mayor acceso para los mercados de exportación. "Estamos en un mercado global que tiene como característica la protección y, en ese contexto, consideramos central la cuestión del acceso porque tenemos ventajas competitivas", expresó el funcionario.



Fuente: La Nación (Argentina)
Junio 13, 2006