Gualeguaychú sigue en alerta

Los asambleístas volvieron a reunirse anoche y prometieron retomar las protestas si la Corte de La Haya rechaza el freno a las obras; Juan Veronesi dijo a LANACION.com que podrían repetir las marchas a embajadas y anunció otras "acciones secretas"; por ahora, descartan cortes.

Después de la tregua que significó el fin de los cortes de ruta y a la espera de un primer fallo de la Corte de La Haya, los asambleístas de Gualeguaychú permanecen en estado de alerta y planean una serie de protestas para poner inmediatamente en marcha si el tribunal no impide que las obras de las pasteras de Fray Bentos sigan adelante.

Son optimistas. Confían en que el tribunal se pronuncie en favor de lo pedido por la Argentina y ordene paralizar la construcción de las plantas hasta tanto resuelva el tema de fondo sobre el impacto que tendrán en el medio ambiente.

Pero no quieren que ni la ansiedad ni el entusiasmo sobre una sentencia eventualmente favorable los desvíe de su objetivo primordial: que las pasteras abandonen definitivamente las orillas del río Uruguay.

Tras varias semanas de no reunirse y días después de haber abandonado el sistema de vigilancia que habían montado al costado de la ruta que une su ciudad con la vecina Fray Bentos una vez terminados los bloqueos, los vecinos de Gualeguaychú volvieron a verse cara a cara anoche en el teatro de la ciudad para evaluar los pasos a seguir una vez que la decisión de La Haya deje de ser un misterio.

"Antes que nada, somos optimistas sobre el fallo. Esperamos que frenen las obras, sobre todo las de Botnia que avanzan día a día", se ilusionó el asambleísta Juan Veronesi en diálogo con LANACION.com .

Sin embargo, advirtió que la asamblea estudia varias formas de protesta para aplicar en cuanto se conozca la sentencia si el contenido no los conforma.

Posibilidades y misterio. Entre ellas enumeró retomar las marchas frente a las embajadas de Finlandia y España, países de origen de las empresas que construyen las pasteras, como las que hicieron el mes pasado, y evalúan la posibilidad de manifestarse frente a la sedes locales de los bancos que podrían financiar las plantas.

Además estudian otras "acciones secretas" que prefieren no revelar para no atentar contra el impacto que puedan tener tanto en la opinión pública como en las autoridades.

En este contexto, la posibilidad de volver a los cortes de ruta es, sólo por ahora, remota. "Mientras estemos en este impasse esperando a La Haya, lo descartamos totalmente, lo que no quiere decir que no podamos volver a hacer caravanas y a marchar sobre la ruta sin cortarla", admitió Veronesi.

Aunque no hay precisiones sobre cuándo se conocerá el fallo, la presidenta del tribunal, la británica Rosalyn Higgins, sostuvo que el tema podría resolverse antes del 28 de juliio cuando comenzará el receso de los jueces.

Sin matices. Lo cierto es que los asambleístas no parecen muy dispuestos a aceptar pasivamente una decisión intermedia de la Corte de La Haya, como que el tribunal finalmente no haga lugar al pedido de frenar las obras pero sí obligue a las empresas a dar información completa y a garantizar los controles para minimizar el impacto en el ambiente.

En este sentido, el diagnóstico de Veronesi es claro. "Lo de más información es un engaño porque ya tendría que estar en marcha y está claro que las empresas han mentido y no brindaron todos los datos necesarios", fustigó.

Frente a una sentencia de la Corte que se quede "a mitad de camino" respecto de lo que pide la Argentina, Veronessi indicó que el primer paso será analizarla y ponerla a consideración de la asamblea. Pero enseguida ratificó el objetivo real y último de la lucha contra las papeleras.

De por vida. "Para Gualeguaychú hay una sola solución y es que Ence y Botnia se vayan de acá. Es lo único que nos traería tranquilidad. Para nosotros no hay ninguna opción intermedia. No creemos que ninguna medida a medias como un monitoreo pueda funcionar", aseguró el ambientalista.

El vecino de Gualeguaychú, uno de los históricos de la asamblea, no parece dispuesto a bajar los brazos. "Aunque el fallo no sea el que esperamos, lucharemos de por vida contra las plantas. Ya veremos cómo hacemos", concluyó.



Fuente: La Nación (Argentina)
Junio 14, 2006